El tamaño sí importa (XLI): ‘You Don’t Pull No Punches, But You Don’t Push The River’, de Van Morrison

Estamos bombardeados con información. Todos los días, a todas horas. Y lo analizamos todo, queremos entender lo que hay detrás de todo, hasta de la composición más poética que vete tú a saber qué esconde detrás. Y después de todo ese análisis, poco misterio queda ya detrás de un disco. Sin embargo, hay algunos que todavía se mantienen intactos para mí, sin importar las etiquetas, los análisis o las críticas que se haya podido hacer de ellos por todo el mundo. Ahí siguen, rodeados de misterio, llenos de éxito y encanto cada vez que los escucho.

Y en ese grupo está Veedon Fleece, el octavo disco de estudio de Van Morrison, publicado en 1974. Cuanto más lo escucho, menos lo quiero entender. Tan solo reproducirlo una vez más y admirar su sencillez, que lo hace paradójicamente más complejo cada vez. A pesar de todo, ahí está su historia, Veedon Fleece fue el regreso a lo básico por parte de un artista que nunca se había cortado las alas a la hora de componer. Después de su divorcio y la disolución de su orquesta, The Caledonia Soul Orchestra, (con la que vivió una de las giras más impresionantes y agotadoras de su carrera durante el verano de 1973 dando vida al que sería el álbum en directo It’s Too Late to Stop Now), regresó a su Belfast natal y escribió los temas de Veedon Fleece en apenas unas semanas. Uno tras otro, ahora convertidos en un trago dulce de la Irlanda que el propio Morrison sentía muy lejana desde hacía muchos años.

Muy cercano estilísticamente a su clásico y sublime Astral Weeks, el álbum está muy influido por la música irlandesa, tanto en las letras como en las melodías, siendo así ampliamente acústico. Y a pesar de los parecidos con un álbum tan alabado como lo fue Astral Weeks, Veedon Fleece fue duramente criticado y poco aplaudido por el público. Hasta muchos años después, cuando con la reedición del álbum en el año 2008 se entendió por fin el trabajo como la culminación de todo lo que Van Morrison había hecho hasta entonces, un periodo real de transición para un artista, comprimido en unos cuantos minutos de música.

La cara A del álbum esconde una de las composiciones más complejas de Morrison, una de esas que lo sigue definiendo como una de las grandes almas del soul. ‘You Don’t Pull No Punches, But You Don’t Push The River’ recoge más de ocho minutos de música y poesía. Un viaje tan triste como auténtico por lugares del corazón que no se había atrevido a recorrer antes. Frases apasionadas, falsetes etéreos… una obra maestra del canto que muestra a un Morrison más despojado y multifacético que nunca.

We’re goin’ out in the country to get down to the real soul,
I mean the real soul, people, talkin’ ‘bout the real soul people
We’re goin’ out in the country, get down to the real soul
We’re gettin’ out to the west coast

Una sección de vientos y de cuerdas interpreta un trabajo místico y natural, que comienza como una celebración de amor y sigue con un viaje por la costa Oeste de Irlanda en busca del propio Veedon Fleece, como si de un Santo Grial se tratase. Un álbum definido por la búsqueda, la lucha, la vuelta a casa y el proceso de cambio. Que ahí sigue, años después sin que nadie consiga desenredar todos los nudos que lo forman, lleno de misterios, siendo tan solo un antídoto al que acudimos sin pedir explicaciones. Que cada uno lo impregne con sus propios rompecabezas.

Anuncios