Corta e intensa, la existencia de Sandy Denny fue tan atormentada y espectacular como la de casi cualquier artista cuya juventud tardía transcurriera entre la década de los sesenta y los setenta. Antes de que su vida se marchitara, apenas superada la treintena, Denny se ganó un privilegiado rincón en la historia de la música pop gracias a tres canciones. La primera es ‘Who Knows Where The Time Goes’, compuesta íntegramente por ella en 1967 y testimonio de su inmenso talento no sólo como vocalista sino también como escritora. La segunda es ‘The Battle of Evermore’, incomprensible su magnitud sin la aportación de Denny. La tercera y última, la que nos trae aquí hoy y también la mejor de todas ellas, es ‘A Sailor’s Life’, la pieza central de Unhalfbricking (Island, 1969), tercer disco de Fairport Convention.

Nacida en Londres dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, Denny se inició en el circuito Folk de la capital inglesa a mediados de los sesenta. A través de diversas actuaciones en directo y participaciones en proyectos de distinto calado, Denny desarrolló una notable personalidad como cantante y entró en contacto de forma más profunda con la herencia Folk de Gran Bretaña, aún postergada por aquel entonces a un tercer o cuarto plano en beneficio de géneros importados de Estados Unidos. Hablar de Folk antes de Fairport Convention y otros grupos de menor proyección era hablar de Bob Dylan y artistas semejantes que hacían carrera al otro lado del Atlántico. Cuando Denny sustituyó a Judy Dyble como vocalista de la formación, la historia de la música Folk inglesa cambió para siempre.

1969 fue el año en que el grupo, tras un discreto debut, grabó tres discos de inmensa influencia: What We Did on Our Holidays, Unhalfbricking y Liege & Lief, todos ellos editados por Island. Se ha escrito mucho sobre la importancia de este último en el desarrollo de una escena Folk propia por parte de Gran Bretaña: este proceso de redescubrimiento de la tradición popular inglesa por parte de Fairport Convention había comenzado unos pocos meses antes, con la adaptación de ‘A Sailor’s Life’, idea expresa de Denny.

A sailor’s life, it is a merry life
He robs young girls of their heart’s delight
Leaving them behind to weep and mourn
They never know when they will return

Well, there’s four and twenty all in a row
My true love he makes the finest show
He’s proper, tall, genteel withal
And if I don’t have him, I’ll have none at all

‘A Sailor’s Life’ tiene su origen en canciones populares inglesas del siglo XVIII. Recuperada a finales del siglo XIX por W.P. Merrick, fue incluida en ‘Penguin Book of English Folk Songs’, libro-recopilación publicado en 1959. Un año más tarde A. L. Lloyd la grabaría para A Selection from the Penguin Book of English Folk Songs (Jazz Collector, 1960), y posteriormente sería versionada dos veces más, primero por Judy Collins y más tarde por Martin Carthy. Denny llegó a ‘A Sailor’s Life’ a través de una de estas versiones, y propuso al grupo adaptarla durante el proceso de grabación de Unhalfbricking. La feliz idea se vio acompañada por una modificación sustancial del tema: Denny cantaría sobre una tímida atmósfera Folk sus viejos versos, y el grupo, acompañado por Dave Swarbrick al violín y Richard Thompson a la guitarra, desarrollaría una sesión improvisada tan bella como mística.

fairport-convention-unhalfbricking

En el proceso, Fairport Convention habían transformado la canción en una pieza de más de once minutos que conectaba la tradición con la vanguardia. El tapiz sobre el que Denny desarrolla su parte vocal y la posterior jam session servirían de punta de lanza para que el grupo decidiera afrontar Liege & Lief como un viaje a través del cancionero popular inglés. A día de hoy, ambos son dos incunables de la música Folk británica. Pero su relevancia como composición va más allá: gracias a la sección instrumental incluida en la recta final de la canción, un largo crescendo austero y delicado pero repleto de emoción, ‘A Sailor’s Life’ ha sobrevivido sin mácula al paso del tiempo. Rara es la vez que me acerco a su vera y no cierro los ojos y me dejo llevar, mecido por la suave brisa marina que parece impulsar la deliciosa lentitud desde la que el grupo toca sus instrumentos, ahí arriba, rozando el cielo.

Un año después Sandy Denny dejaría el grupo, reorientado ya desde una perspectiva menos original hacia la búsqueda de sus raíces musicales y culturales, y emprendería una carrera en solitario salpicada de problemas de adicción. A finales de los setenta, estaba considerada una de las compositores inglesas más relevantes de su tiempo. Madre, inestable psíquica y emocionalmente, murió de forma triste y solitaria en 1978, huidos su marido y su hija, adicta y enferma. Desde entonces, ‘A Sailor’s Life’ es parte de su legado, una de las composiciones que, aún difusa entre la niebla, brilla como pocas en la década de los sesenta.

Playlist | El tamaño sí importa

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