El tamaño sí importa (XXII): ‘Impossible Soul’, de Sufjan Stevens

A veces llega un momento en la carrera de cualquier banda o artista que ha conseguido alcanzar cierto reconocimiento en el que tiene que optar por un cambio. La fórmula por la que ha ido apostando ha recogido numerosos éxitos, admiración, críticas entusiastas… y al mismo tiempo sientes que la has agotado. Que entregar algo similar no va a conseguir alcanzar las cotas de calidad de las que sí gozaste antaño, así que te invade la penumbra y no acabas de decidir por dónde seguir, porque hay que seguir.

O a lo mejor es simplemente que todos vamos cambiando. Vamos cocinando cosas distintas, yendo a restaurantes diferentes, abrazando nuevos estilos musicales en nuestro reproductor, admitiendo que aquella etiqueta que denostábamos al final no está tan mal, que incluso nos gusta. O que nuestro lanzamiento favorito de hace un par de años no ha estado a la altura tiempo después. Y si vamos cambiando se va notando, forzosamente, en las cosas que hacemos.

Sufjan Stevens se sacudió la etiqueta del indie folk de la que había hecho gala hasta entonces, (y de la que os venimos hablando, con sus dos nuevos lanzamientos, parece haber retomado) es más, de la que había sido uno de los principales referentes a principios de milenio, y que había alcanzado sus cotas más altas con aquel ya casi legendario Illinoise (y la no menos gloriosa crítica que encargasteis a probertoj) y, cinco años después de aquel momento clave, se decidió al fin a lanzar su sexto disco de estudio. La sorpresa fue mayúscula: el folk no había desaparecido del todo, pero su protagonismo se había visto secuestrado por la electrónica, tras ese engaño puntual que era el inicio con ‘Futile Devices’. Continuaban los caminos tortuosos, lo barroco, pero la receta había cambiado muchos ingredientes.

Sin embargo, Sufjan Stevens parecía tocado por la varita de la inspiración e, incluso tras un giro estilístico tan pronuciado, el resultado final fue estupendo, y aplaudido en todo rincón que disfrutó de su escucha.

La última canción de The Age of Adz es una trampa. Reincide en ese viejo truco de meter varias canciones en una. El resultado son 25:34 minutos de locura genial. Genial e inolvidable para quienes pudimos admirarla en directo en aquel concierto del Auditori, en el Primavera Sound 2011. Un caos, una fiesta, una nana, un ruido blanco, un orgasmo, la paz que te invade después de ese orgasmo, de nuevo el caos… ‘Impossible Soul’ es un disco en una sola pieza. Y es un disco completo, variado, inspirado y lleno de emoción.

No diré que se trata de la mejor canción de Sufjan, porque seguramente todos tendremos en la cabeza otras opciones para dicha elección, pero seguramente representa todo lo que el de Detroit lleva dentro. Esa vitalidad incluso en la introversión. Ese 10:40 en adelante que te sana el alma (sobre todo a partir del 1, 2, 3… del 13:48), que te lleva a un momento de euforia compartida, de bailar y saltar con los colegas. De vivir. Una de esas canciones que son mucho más que música.

A pesar de lo deficitario de la imagen, vale la pena intentar hacerse una idea de lo que implica escucharlo en directo, de que entendáis a lo que me refieron cuando digo que es imposible que olvide nunca lo que pasó en el Auditori en aquel momento.

Playlist | El tamaño sí importa

Anuncios