A pesar de lo que pudiesen dar a entender en un primer acercamiento al fantástivo La Era de la Boludez (Polygram, 1993) Divididos eran una banda muy ligada a la música tradicional sudamericana. El espíritu de su sonido era el Funk fisionado de ídolos por aquel entonces como Red Hot Chili Peppers o Faith No More, pero en su catálogo de fuerte fervor rockero y contestatario dejaban un espacio importantísimo para la idiosincracia argentina, las mil catarsis de su país de origen y para la particular reinterpretación que de la lucha obrera se dio desde la música tradicional del subcontinente.

Comprendido lo anterior uno ya ve con menos sorpresa la gran importancia que para la banda argentina jugó ‘El Arriero’, versión de un histórico tema del mito del folk sudamericano Atahualpa Yupanqui, un cantautor de tez agrietada y voz áspera como áspera es la verdad del campesino en esas longitudes. El tema en sus manos tomó unos derroteros inhóspitos, alejados no ya solo del quebranto vocal y la desnudez de la versión original, sino también del Funk y el corte alternativo que por entonces marcaban la pauta para el trío.

En manos de Divividos “El Arriero” se transformó en una canción definitiva, con un tono blues que reforzaba la desazón existencial de aquel que ve pasar su vida mientras el patroncito se queda con el fruto de su trabajo. “Las penas son de nosotros y las vaquitas, son ajenas” reza la canción y en la garganta de Ricardo Mollo el lamento derrotado se vuelve protesta mientras los kilómetros recorridos sin destino aparente comienzan a pesar en la conciencia del que ve la situación desde la comodidad del hogar.

Evidentemente Divididos ya eran una banda importante en su país de origen antes del lanzamiento de su disco del año 1993, pero los aciertos encerrados en ese catálogo de folclore mezclado con el ya entonces imperante sonido británico del Rock latinoamericano les convirtió en un grupo con nombre dentro de la escena internacional.

Quizás no a la altura de mitos de hoy como Soda Stereo y con menos presencia en nuestro país que proyectos coetáneos como La Renga, pero Divididos fueron en esos años, probablemente, una de las bandas más interesantes de toda la escena rockera sudamericana. Y gran parte de ese mérito corresponde a su magnífica interpretación de ‘El Arriero’, una canción que aún hoy día sigue poniendo los pelos de punta.

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