El Último Vecino es el proyecto en solitario de Gerard Alegre Dòria, un tío creativo, tenaz y perfeccionista que construye, produce y sufre cada una de las canciones de El Último Vecino. En directo, sus espasmódicos bailes están acompañados de una banda de viejos amigos, Paul, Bernat y Manuel, para recrear sonidos pop bañados en un halo electrónico que caracterizan a todos los temas y que desprenden un aire fresco y joven.

Escuchar sus canciones es irse hasta la cara más olvidada de los 80, esa cara afilada y oscura, que busca hacer renacer el espíritu melancólico que caracterizaba a Orange Juice, New Order o, si nos quedamos más cerca, a los sonidos de La Mode y Golpes Bajos. Aunque cuando le preguntas a Gerard por sus influencias, él lo tiene claro, los primeros discos de El Último de la Fila se le quedaron grabados en la mente y están mucho más presentes en su proceso creativo, uno que ansía encontrar un estilo propio, pero sin alejarse de la coherencia y la normalidad.

Irse a una época tan revisitada como son los ochenta, hace inevitable las comparaciones con los personajes más destacados o los sonidos más reconocibles, pero es precisamente ahí donde hay que reconocer la identidad y personalidad que Gerard muestra al conseguir una propuesta interesante a pesar de todo, sabiendo utilizar sus influencias. La añoranza que se respira en sus letras sigue una continuidad en las melodías de las guitarras y los sintetizadores, y lo que en su disco debut fueron un conjunto de hits de techno-pop que invitaban a la oscuridad y al baile por igual (escuchad si no Un sueño terrible o Los Ángeles y no podréis parar de tararearlas), ha llegado de nuevo en forma de maxi-single, a la espera de un nuevo disco.

6.3/10

Tu casa nueva guarda tres temas con letras atormentadas y anhelosas, con sus habituales frases cortas, contundentes y repetitivas que se acercan a miedos o deseos, a veces casi a modo de susurro, deja mis armas tranquilas y pelea un poco más como en ‘Sin ni tan siquiera’; buscando siempre el encaje perfecto con las bases rítmicas, los potentes bajos y los animados beats. Destacando también la colaboración de la chilena Javiera Mera en el que es uno de los temas más redondos, ‘Culebra, Columna y Estatua’. Una pequeña píldora de sonido amateur, que sabe a evocación, junto con un trabajo audiovisual muy cuidado, por la marcada relación del propio Gerard con las artes plásticas, que me nos concede el privilegio de estar viviendo una etapa que no nos ha tocado disfrutar, porque las composiciones de El último vecino beben del amor y la nostalgia de lo desconocido a partes iguales.

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