El tiempo mejora. Los días se alargan, las noches son más efímeras. Pero quizás todavía llegues de currar (lo de currar quien pueda, claro) cuando el sol ya se ha retirado hasta mañana. Te pones en disposición, lo suyo serían unas zapatillas, un pantalón de chándal y una camiseta. Pero teniendo en cuenta que lo que hoy harás al llegar a casa será escuchar The Take Off and Landing of Everything, el sexto disco de la banda liderada por Guy Garvey, lo que debes hacer es vestirte de gala. Coge tu mejor traje, el que tiene el chaleco del mismo color (o tu mejor vestido, no quisiera yo caer en mierdas sexistas). Péinate bien, que probablemente con el quehacer diario no estés precisamente presentable. Abre alguna bebida de contenido alcohólico más o menos modesto (en estos casos lo más lógico sería un buen vino, pero tampoco te cortes si el cuerpo te pide una copa). Relájate, disfruta del mejor momento en los últimos días. Por fin ha llegado. Por fin han llegado. Elbow acude al rescate.

The Take Off and Landing of Everything: ponte traje

Uno debe ponerse elegante porque Elbow han grabado The Take Off and Landing of Everything con sus vaqueros y su aspecto tirando a descuidado, pero su música debe exigir cierta ceremonia de preparación para escucha previa. Entre eso, ponerse el traje, incluso con un ligero toque pretencioso, como gustándote a tí mismo, porque disfrutar de ‘This Blue World’, el primer corte del disco, atusándote la barba, acariciando con la lengua tu paladar mientras el vino todavía está en tu boca, es una imagen mental tan agradable que hasta dan ganas de que el fluído penetre en tu sangre. Que The Take Off and Landing of Everything te robe el alma contando con tu propia complicidad. Un inicio espectacular, con lo que es marca necesaria de la casa. Corte de más de siete minutos para empezar, con múltiples cambios de orientación (ay, ese 04:27 donde incluso en medio de la noche parece que la luz va a explotar dentro de tí), como escondiendo muchos pedazos de canciones que crean un conjunto compacto y soberbio. Un regalo. El primero de varios.

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The Take Off and Landing of Everything consta de diez cortes, y se va casi hasta la hora de duración. Esto no es nuevo. No es Elbow un grupo que apueste por minutajes especialmene radiofriendlies. Pero concretamente en los primeros (hacia el final el nivel decae un poco, hablaremos de ello), la cantidad de joyas acumuladas es tal, que ni en todo el barco del mismísimo Willy el Tuerto podrían almacenarse. El arrebatador atractivo de ‘Charge’, aún así de lo más modesto de este inicio que guarda ahora dos joyas mayúsculas. Los dos temas que Elbow han adelantado del disco, con sus consecuentes videoclips. Porque si hablamos de atracción, o de elegancia, o de flipar colorines, como prefiráis: ‘Fly Boy Blue / Lunette’ es la solución a todos los males descritos en la medicina contemporánea. El perfecto sustituto del ibuprofeno en medio de la epidemia de gripe. Más rico que la paella valenciana o el mejor marisco gallego. Más suave que el puñetero algodón de azúcar, con la ventaja de que no te deja las manos pegajosas ni empalaga la cuarta parte.

Elbow y la escasez de oxígeno

La delicadeza de ‘New York Morning’, con su videoclip absolutamente enternecedor sigue manejando a The Take Off and Landing of Everything en el terreno de la sobrada excelencia. La autosuficiencia es tal que hasta resulta insultante. No se te ha movido la corbata desde que te has sentado a escucharlo, casi porque no has podido hacer otra cosa que contener la respiración, y sólo los segundos a caballo con ‘Real Life (Angel)’ te permiten oxigenarte y recordar que necesitas eso para seguir vivo en la realidad. Otra cosa es dónde narices estás ahora. Final arrebatador, con Garvey recitando, erigiéndose en salvador de lo cercano.

I have a breath in me; blood in my veins
You never need fear a thing in this blue world

‘Honey Son’ recupera esa querencia por la austeridad oscura que tantas veces ha querido abrazar Elbow. Lo cierto es que creo que es de lo poquito prescindible de The Take Off and Landing of Everything, incluso teniendo en cuenta que cuesta recuperar el pulso de los primeros temas, no es fácil encontrarlo en la segunda parte.

https://www.youtube.com/embed/cqnIbueM5fE

8.1/10

No se permite demasiados tropiezos Elbow. ‘My Sad Captains’ recupera el pulso con maestría, en uno de los cortes más sobrecogedores del disco, de los más cercanos y frágiles. Tanto que te invita a quitarte esos zapatos tan caros con los que te habías preparado la escucha, encoger las piernas y buscar un autoabrazo necesario. Lo más reconociblemente británico en ‘The Take Off and Landing of Everything’, dentro de una banda que en este disco ha cruzado mucho el charco en cuanto a sonido (Garvey se ha trasladado a Brooklyn, y todo se pega). Puede que este penúltimo corte no sea el más brillante del disco, pero seguramente de los que más perdura en la memoria, sobre todo después de una anodina ‘Colour Fields’. Llega el final de la mano de una ‘The Blanket of Night’ que juega de forma mucho más solvente en esa liga en la que antes ‘Honey Son’ no prestó la calidad debida. Se apaga la luz, se acaba la música. Busca unos minutos para sobreponerte y coger ese aire que antes no encontrabas. Y alégrate de haber vivido esa última hora.

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