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Electric Moon — Innside Outside

Dos movimientos, sensación circular

El desierto, el fondo del mar, la España inexistente, el espacio o el mismísimo infierno, cualquier lugar puede ser visitado en brazos de la psicodelia. No hacen falta maletas ni alforjas, no hace falta tomar bebidas espirituosas. Ni siquiera es necesario coquetear con según que droga. El poder de traslación de la psicodelia depende mucho del fuzz, de la locura de la jam y del ruido blanco que la acompaña. Alguna de sus interpretaciones te transportan a lugares idílicos, placenteros, de ensueño. Otras te llevan a lo más oscuro de la psique, a los límites que ella misma traza mientras se muestra como un continente elástico, capaz de absorber toneladas de lisergia hasta llegar al colapso.

Un sofá reclinable, unos buenos cascos y un reproductor, no hace falta más para traspasar la línea que separa la realidad de la cordura, para conocer sensaciones que de otra manera sería imposible siquiera imaginar. Electric Moon son el vehículo, la nube tóxica que se sume a nuestro alrededor es su música y la adicción al ácido que en nosotros despierta es la consecuencia. Dar al play es sencillo pero hay que estar preparado para este viaje. En inicio engaña, y cuando te quieres dar cuenta tu cabeza está a punto de explotar.

Innside Outside: parece que no aprieta pero ahoga

El noveno disco de los alemanes Electric Moon en cuatro años es esa tormenta a la que ves venir desde lejos, esa ante la que no corres pues confías en llegar a casa a tiempo pero que te deja empapado mucho antes siquiera de avistar el umbral. Innside Outside (The Great Pop Supplement, 2014) es un embuste magistral, previsible pero inevitable, hipnótico desde la desidia del que sabe que solo necesita agarrar el mástil y juguetear con el pedal para hacer que tu mundo se caiga en pedazos.

El amigo Sula Bassana es el genio que juega con nuestras esperanzas como el niño que arranca miembros a un insecto, a veces con crueldad y otras curioso, siempre disfrutando mientras logra que todo de vueltas a nuestro alrededor, mientras la realidad fuera de lo que entra por nuestros oídos se resquebraja, se contrae y expande buscando el límite elástico de nuestra imaginación.

Llega un momento en que tu mente colapsa, en el que una metáfora más es capaz de hacer estallar tu cabeza

Son cuarenta minutos de viaje pero la percepción varía de una ocasión a otra sin que entren en juego artificios innecesarios, sin caer en juego malabares de guión como los vistos recientemente en la película Interstellar. Aquí todo escapa de las leyes de la física, todo depende de nuestra capacidad para la abstracción y como reaccionamos cuando la misma está cerca de llegar al colapso, cuando ya no es capaz de asimilar más metáforas, las cuales traspasan nuestra cabeza como un cuchillo atraviesa una barra de mantequilla.

Una sesión de tortura inmensamente adictiva

Y como muchas de las cosas perjudiciales en esta vida Innside Outside es un disco increíblemente adictivo, una sesión grabada del tirón que aprieta hasta ahogar sin que haya empellones. Es una subida gradual de intensidad sin intervalos, un caldero al que se va añadiendo lisergia en un flujo constante, una jam que desquicia sin ser esquizoide.

Dos son los movimientos y circular es la sensación, la primera una inmersión en una fosa abisal que atrapa y asfixia y la segunda una lucha por sobrevivir, un braceo lento y agónico que acaba con nuestra mente fuera de la vorágine, a salvo pero con las mismas ganas de regresar que las que muestra el niño al abandonar la casa del terror.

8.5/10

Encontraréis mil discos más elaborados, más complejos y mucho más dinámicos que este extraño ejercicio limitado a quinientas copias (ya agotadas) que presume de capturar la esencia del directo de una banda como Electric Moon. Innside Outside no es ni original ni inmediato pero en ello reside precisamente la trampa que plantea, es uno de los discos más mentirosos de este año. Una cadena de mentiras que acaba contigo al borde de la locura mientras Sula Bassana ríe, se descojona porque sabe que lo ha vuelto a hacer. Ese dolor de cabeza es tu orgullo diciendo adiós mientras vuelves a ponerte los cascos y le das al play de nuevo. Conste que esto también es una advertencia.

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