La nostalgia no es un arma (económica), ni tampoco el prestigio. Ya os hablábamos el otro día de la crisis económica que sufre EMI y que va a dar al traste con la discográfica a la que los Sex Pistols cantaban para reafirmarse como punks. Pues hoy conocemos que los famosos (¿podemos decir “míticos” sin que suene a tópico?) estudios Abbey Road están en venta.

Eso es lo que está planeando la discográfica: mantener el primer estudio de grabación de Gran Bretaña les sale demasiado caro. O quizás quieren aprovechar el tirón del prestigio y la nostalgia justamente para conseguir dinero contante y sonante, algo de lo que EMI anda muy necesitada.

Según un abogado de la empresa, la marca vale más que el edificio. ¿Por qué? Pues por discos como estos cinco que ahora os contamos y que se grabaron allí.

1. En los 60: Abbey Road — Beatles

Ya os hablamos de él en nuestra inacabada revisión de los de Liverpool (inacabada por mi culpa, algún día haré el álbum blanco), pero Abbey Road es, claro, el disco que dio casi todo ese valor de marca a lo que ahora pretende vender EMI. No sólo porque los Beatles lo grabaran allí, sino porque al ponerle ese título dieron también cumplido homenaje al lugar (la calle y el estudio) donde hicieron historia musical.

En realidad, como todos sus discos se grabaron allí, McCartney debería haberse guardado el dinero de su divorcio para ser el dueño y señor de lo que es parte fundamental de su vida.

2. En los 70: The Madcap Laughs y Barret, de Syd Barret

Sí, también podía haber escogido Dark Side of The Moon o Wish You Were Here de Pink Floyd, que seguramente hicieron más historia. Pero el primer y el segundo disco de Syd Barret tienen una estrecha relación con Abbey Road. Allí fue donde Barret consiguió dominar por última vez a sus fantasmas y a su música, atando canciones como ‘Baby Lemonade‘ o ‘Gigolo Aunt‘, ‘Love You‘, ‘Octopus‘ o tantas otras de las que aún hay tanto que sacar, 40 años después.

Fue en Abbey Road donde el loco de la colina dejó sus últimas pinceladas de psicodelia de juguete y de infancia perdida, de amor y odio. Y también merecen estar ambos aquí porque Syd Barret demostró que en Abbey Road se podía sonar imperfecto y deshilachado. Tiene mérito.

3. En los 70 y en los 80, la banda sonora de la trilogía Star Wars

De la primera trilogía, claro. John Williams plasmó allí lo que había planeado ara las tres primeras películas espaciales de George Lucas y, ya de paso, decidió quedarse para siempre con esas ideas y repetirlas una y otra vez.

Crearon a una generación capaz de saber, con un segundo de música, que aquello que sonaba formaba parte a películas que fueron un mito merecido, para muchos hasta la obsesión. En cierto modo, en Abbey Road se dio forma a parte de la infancia/adolescencia de muchos en todo el mundo.

¿Quién sabe? Lo mismo hasta EMI le ofrece a George Lucas la compra de los estudios.

4. En los 90, The Bends, de Radiohead

Antes de dar un golpe de genio mayúsculo con Ok Computer o de ser una banda diferente a la que ellos mismos habían sido, Radiohead tuvieron tiempo de enmendar un debut raquítico en The Bends. Muchos críticos les tacharon de querer ser sólo unos nuevos U2, pero The Bends es bastante más que la emoción de ‘High & Dry‘ o los latigazos con forma de himno alternativo de ‘Just‘ (donde sí había parte de Bono y compañía).

Es la paranoia íntima de ‘Street Spirit‘, el soul de ‘Bullet Proof‘, el ruido adecuado de ‘Nice Dream‘ o el discurso sobre un mundo falsificado y alienante que recorre todo el disco y que cristaliza en ‘Fake Plastic Trees’ (y anuncia la temática de OK Computer).

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