Emilio José — Agricultura Livre

No han sido 500 años, y seguramente no habrá nada tan épico detrás de esta historia como un nacimiento entre las cenizas. No existe un águila de garras amenazadoras, ni un ciclo vital que trasciende la longevidad de varias vidas humanas. Es todo mucho más normal, aunque esté rodeado de cierto brillo solo perteneciente a aquellos a quienes los demás le ponen el apelativo de genio. Un liderazgo que seguramente te la sude. Porque tú vas a tus cosas y la gente te otorga unos poderes que tú no acabas de localizar en ti mismo. Y no es humildad, es simplemente que no prestas atención a esas cosas. Que te importan bien poco, que estás más centrado en otras historias, mucho más normales, menos épicas. En tus amores y, sobre todo, en tus odios. Fundados o infundados, importa poco. La cuestión es que has encontrado una vía de escape para que el mostruo que llevas dentro pueda salir a pasear sin demasiadas cadenas. Sin ninguna.

Agricultura Livre, la obra faraónica de Emilio José

Emilio José ha vuelto. No ha tardado 500 años. Pero los seis de espera, de sensación de horfandad, se han hecho larguísimos. Tanto que, a pesar de que íbamos escuchando de cuando en cuando que había material nuevo, que incluso una vuelta de Apeiron no era una utopía, iba pasando el tiempo y casi aceptábamos que jamás habría nuevas canciones. Sería un drama, claro. Por suerte, llegó Agricultura Livre (Foehn Records, 2015). Una obra faraónica. ¿Que llevo seis años sin editar nada?, pues me saco de la manga tres discos de un tirón. 52 temas. Casi cuatro horas. Una locura. Ahora toca escuchar esta ida de olla, este exceso, esta muralla china, e intentar ordenarla en tu mente. O mejor no, dejarte llevar por ella, sonreír y disfrutar. Ir escuchando temas como la maratoniana ‘♥’ e interpretarla como quien quiere traducir lo que pensaban los pintores al elaborar sus obras hace medio milenio, sin entender que al final, incluso con discursos de cuatro horas, todos partimos de tres o cuatro temas que nos obsesionan, y construimos todo un mundo de fantasmas internos a partir de ellos.

Emilio José no es distinto. Sus obsesiones están ahí, el maltrato hacia el mundo rural, sus omnipresentes odios políticos y sistémicos (recordemos que este hombre vive en una aldea de Melón, un pequeño municipio de la provincia de Ourense, enormemente denigrada por los núcleos de poder y por la propia sociedad urbanita. Una provincia cuyo presidente de la Diputación ofrece trabajo a cambio de mamadas sin que ello parezca ser un problema real, tan solo una anécdota). Esos temas que todo artista rumía se reflejan en este caso en murallas como ‘Coalición Galega’ o cortes más breves pero igualmente dementes, ‘Aldeia’. Pero, para conseguir hablar de lo que le preocupa, o simplemente de lo que le viene en gana, Emilio José utiliza sonidos enormemente distintos, dotándolos siempre de una rúbrica intransferible. La querencia por referencias árabes es obvia, aunque las letras no puedan ser más locales. Lo lejano como camino para explicar lo que pasa en la casa de al lado en cortes como ‘ال قاضي, o ‘Horizonte español’ absolutamente magistral, mirando a Sudamérica para explicar su visión de ciertos aspectos de la política española.

Emilio José recorre tantos caminos, tan diferentes, que la escucha del disco exige cierta pausa. No es fácil seguir el ritmo insano del autor, y alguna parada para el avituallamiento se hace necesaria

Se atreve con el hip hop, ‘Xero (cocaína)’ y en un terreno en el que para nada es un habitual, sale victorioso. Por el mero hecho de que no conocemos a nadie con esa forma de hacer las cosas. Emilio José renunciando a la patria española, a la gallega y mandando el mundo a tomar por saco. Ourense ceive e popular. Y entre tanto mensaje rupturista, derrotista en muchos casos e inspirador en otros tantos, surgen temas luminosos y optimistas como ‘Kim Kardashian’ o ‘Sexo, Ecologia, Espiritualidade’. Nada extraño, si incidimos en lo vasto que resulta el terreno explorado en Agricultura Livre. Emilio José recorre tantos caminos, tan diferentes, que la escucha del disco exige cierta pausa. No es fácil seguir el ritmo insano del autor, y alguna parada para el avituallamiento se hace necesaria, pues los niveles de glucosa quemados en una escucha minuciosa no son precisamente escasos.

https://www.youtube.com/embed/o9tMlBCrkRQ

8.7/10

Ante tanta búsqueda de hipérbole, aunque sea desde la naturalidad más exultante (empezando directamente por la portada), es lógico entender que, incluso tras varias semanas de escucha, se hace muy difícil hablar de Agricultura Livre. Podemos decir que es una obra magna, un trabajo mayúsculo de una persona que parece dotada de un encanto y talento especial. Un disco que te emociona, te arranca carcajadas e incluso te indigna por momentos. Te hace sentir cosas que otros ni consiguen intuir. Y, sobre todo, no se esconde. Ni siquiera en cantos de amor a Alberto Núñez Feijóo, una de las personas más queridas de Galicia, y perfectamente descrito en los versos de ‘Jovens agricultores’. Temas inabarcables, sonidos que no pueden ser resumidos, decenas de conceptos distintos en un discurso único… Emilio José se ha convertido en una especie de ser no humano al que escuchar, adorar, odiar. Un hombre que nunca llegará a un público mayoritario (ni siquiera dentro de los alternativo), pero que se convertiría sin mayor problema en el líder de una secta de la que muchos seríamos devotos.

Anuncios