Bodas, trabajo, hijos… múltiples han sido las razones que han convertido al hiato iniciado tras el lanzamiento de Tugs of War (InsideOut, 2003) en una espera interminable. Mucho ha cambiado el panorama para un mundo aparentemente anquilosado como es el del Rock Progresivo, pero parece que Ted Leonard y compañía han estado más pendientes de sus cosas que de adaptarse a los tiempos que corren. Y ese es el principal fallo de The Great Divide (InsideOut, 2014).

Esto no es un problema per se pues la fórmula del quinteto funciona, pero lo que en lo más profundo muchos deseábamos como uno de los discos más rutilantes del panorama en este 2014 ha acabado cristalizando en un álbum más, en un conjunto más de clichés y autoreferencias que agrada al nostálgico pero que no encandila al novato, una placa que aprueba el test pero que no va a traer nuevos seguidores a uno de los pocos grupos de valientes que defendieron al Rock Progresivo en los noventa, una década de travesía por el desierto.

The Great Divide: zona de confort pura y dura

Todas las constantes que deben aparecer en un álbum de Enchant están presentes en este nuevo lanzamiento, desde la almibarada pero solvente voz de Ted Leonard hasta los afilados riffs de la guitarra de Douglas Ott, quedando fuera del papel la cuestión del inmenso talento a nivel técnico del quinteto. Sin embargo a nivel compositivo no han logrado que el octavo álbum de la banda apabulle como quizás debería apabullar un retorno tras once años de parón y aprendizaje junto a iconos como Spock’s Beard o novatos como Affector, quedando como poso general una medianía que satisface pero desespera dependiendo de la ocasión.

Evidentemente el espectro del NeoProg no da mucho de sí y Enchant han decidido escudarse en ello para minimizar cualquier riesgo, siguiendo su deambular entre el legado de Marillion, el sentimiento AOR de Asia y la prevalencia vocal de los Kansas del genio Steve Walsh, tal y como habían hecho en cada uno de sus siete discos anteriores. Aún mantienen algún deje metálico que puede animar al más impaciente, pero sigue siendo una constante en la banda norteamericana que donde mejor se defienden en es los medios tiempos, en la generación de atmósferas y en los estribillos lanzados por la solvente garganta de Ted Leonard.

6.5/10

En cualquier caso The Great Divide es un álbum que cumple donde se le espera aunque naufraga en el terreno de la sorpresa. No tiene por qué ser esto un problema para el seguidor de toda la vida y supongo es en su dirección hacia donde se han dirigido Enchant en esta ocasión. El problema es todo lo que ha cambiado el mundo del Prog en estos últimos once años. Y que propuestas como la de Enchant tienen todas las papeletas para quedarse en tierra de nadie.

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