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Enslaved — In Times

Siempre hemos tenido este impulso creativo y la sencilla filosofía de nunca repetirnos. Siempre hemos querido hacer nuestra propia música contemporánea favorita. Tienes que simplificar esas cosas, es decir, si nosotros planificáramos la música sería muy construida y estéril, y eso estaría totalmente mal. Sólo nos dejamos llevar por la corriente y confiamos en nuestra habilidad para hacer buenas canciones. Tenemos fuentes de inspiración, nada específico. Sólo utilizamos lo que surge de manera natural. (Grutle Kjellson).

Para ir preparándome esta crítica, aparte de escuchar el disco, me decidí parar un momento por la página de Rate Your Music de dicho disco para ver la mezcla de sensaciones producida por el nuevo trabajo de los noruegos Enslaved. También lo hago porque se suelen encontrar bastantes perlas en la sección de críticas que van haciendo los usuarios. Podéis deducir que voy a empezar la crítica citando una de esas perlas, aunque esta vez la he encontrado esa especie de caja de los gritos que es la sección de comentarios.

Según el usuario TheTailedBeast, Enslaved, como a muchas otras bandas de metal, padecen el denominado Síndrome de Super Mario, que viene a comparar las reacciones a un nuevo disco de los noruegos como un nuevo juego del mítico fontanero. Es decir, cuando el nuevo juego plantea nuevos retos y dimensiones diferentes al juego original, los usuarios tienden a quejarse a Nintendo de hacer demasiados cambios. En el caso contrario, cuando realizan un juego con similar planteamiento al primer juego, entonces las quejas a Nintendo son por hacer el mismo juego de siempre. No seré yo quién de validez o rechazo total a esta hipótesis planteada por éste usuario, pero me ha parecido interesante mencionarla para comenzar.

Enslaved entre arenas movedizas

Está claro que hagan lo que hagan Enslaved siempre va a salir alguien dispuesto a decir que todo mal, es el problema de dejar la cueva y el underground y ponerse en una buena situación dentro del metal actual a nivel de repercusión. Todo ello siendo fieles a ellos mismos, a su naturaleza de querer siempre llevar su música más allá coqueteando con lo progresivo. Nada les gustaría más a los noruegos seguir contentando a sus seguidores de cuando eran estandartes del viking metal, pero su filosofía de vida no les podía permitir estancarse, dejar a un lado sus ansias de progresar y esbozar una sonrisa falsa mientras hacen un nuevo Eld (Osmose, 1997).

Su faceta progresiva vuelve a adquirir mucho protagonismo y el grupo vuelve a dejar que el oyente vaya desgranando el jeroglífico que diseñan

Teniendo ya plenamente interiorizado que esos Enslaved ya nunca regresarán más allá de cuando les apetezca rescatarlos en algún concierto, podemos seguir valorando su evolución, la que hoy nos toca analizar en una nueva parada titulada In Times (Nuclear Blast, 2015). Para bien y para mal, estamos ante un disco con todas las características de los últimos Enslaved, es decir, podemos hablar de cierto continuismo en su propuesta porque verdaderamente no nos plantea retos mayores o más complejos que los que ya propusieran en RIITIIR (Nuclear Blast, 2012). Su faceta progresiva vuelve a adquirir muchísimo protagonismo y el grupo vuelve a tender hacia la entropía, a dejar que el oyente vaya desgranando con mucho esfuerzo el jeroglífico que diseñan.

Claramente es muy fácil golpearles con ese continuismo planteado, pero no hay que olvidar que estamos ante una banda que sigue ofreciendo mucho más riqueza en un disco repetido que muchas bandas en discos supuestamente innovadores. Quién ya se quedara prendado por estos Enslaved innovadores tiene aquí justo lo que ya encontró. Explorar más tu nueva zona de confort nunca viene a ser algo negativo aunque vayas con el cartel de banda revolucionaria. El problema llega cuando no llegas a resultar igual de convincente aunque te sigas moviendo por dicha zona.

No han añadido nuevos aspectos negativos, pero sus puntos fuertes no consiguen sonar tan contundentes y sólidos

Cuando he mencionado que In Times muestra todas las características de los noruegos en sus últimos tiempos, en el paquete iban incluidos todas las virtudes y los defectos. Cierto es que no han añadido nuevos aspectos negativos, pero bien es cierto que se enmarañan más en ellos a lo largo del disco, y sus puntos fuertes no consiguen sonar tan contundentes y sólidos. A pesar de tener menos densidad que la que pudiera tener su predecesor, desde luego suena menos convincente.

Mucho tiene que ver el hecho de que en este conjunto de seis canciones no haya ni una sola por debajo de los ocho minutos de duración. Al recorrerlo de arriba a abajo el grupo va transmitiendo la sensación de ir a rachas, combinando momentos y riffs vertiginosos con puntos más tediosos y con no demasiada emoción. Un constante tira y afloja entre el disco y nuestra atención, porque igual nos encontramos con algo que nos deja con los ojos como platos que nos pasamos varios minutos desconectados del mismo.

6.8/10

Podemos decir que los problemas de In Times no están en el planteamiento del mismo, sino en aspectos más profundos, como la composición y la ejecución. Está claro que Enslaved no nos proponen nada que nos transmitiera satisfacción en el pasado más reciente, pero sencillamente no consiguen, por lo que a mí respecta, lograr ese nivel capaz de estremecerme y fascinarme. No negaré que tiene varias virtudes y que en varios puntos disfruto enormemente, como el tema homónimo o en ‘One Thousand Years of Rain’, pero a nivel general es el disco suyo con el que menos conecto en casi más de una década. Mi confianza en ellos no está mermada, pero está claro que ellos no deben acomodarse en exceso si no quieren que encendamos las alarmas.

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