Tras la primera parte de la entrevista con Eduardo G. Salueña, teclista de Senogul, realizada a propósito de la salida de III (Musea, 2011), en la segunda entrega de hoy nos da más detalles sobre el disco, los colaboradores, su nuevo sello discográfico, la situación del rock progresivo en España y los proyectos del quinteto asturiano.

¿Por qué habéis grabado esa versión de Airto Moreira en concreto?

‘Paraná’ tiene mucho significado en nuestra trayectoria. Ya llevábamos años tocándola, aunque no la llegamos a grabar en nuestra maqueta Cosecha años 70. La música de Airto Moreira conecta con el universo brasileño de músicos como Flora Purim, Hermeto Pascoal o Egberto Gismonti, además de agrupaciones más jazzísticas como Weather Report, la faceta eléctrica de Miles Davis o el grupo uruguayo OPA, referencias muy importantes en nuestra música. Es una música alegre que ya hemos explotado en otras piezas como ‘Itamaracá’. Además, nos unió a Marcos Mantero, el teclista de Imán Califato Independiente, quien ya le rindió un homenaje en la reciente grabación Especial 30 Aniversario del grupo Imán, y que se prestó a colaborar con nosotros en esta versión, imprimiéndole un sello muy personal.

Le dedicamos mucho tiempo al aspecto tímbrico, configurando los sonidos que queremos utilizar

La riqueza instrumental sigue siendo otro de los valores de Senogul, ¿es fruto de una tarea de investigación de la banda?

La verdad es que sí. Le dedicamos mucho tiempo al aspecto tímbrico, configurando los sonidos que queremos utilizar en estudio y en directo. A ello se suma el afán coleccionista de instrumentos del mundo de Pablo Canalís y su búsqueda de nuevos horizontes sonoros para cada uno de ellos (además de profundizar en su registro característico) y nuestro interés por colaborar con otros músicos afines a nuestra perspectiva musical, sea cual sea su instrumento y estilo.

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¿Nos puedes resumir en una frase cada tema?

The Nightstalker: Un inicio inquietante en el que ya no hay marcha atrás

Pijamas: Un buen exponente de nuestra peculiar fusión aderezada con buen humor

La serpiente de jade: Quizás nuestra composición más fluida y orgánica

Paraná: No podrás evitar escucharla con una sonrisa… e incluso con un baile

The black cat: Te lo pensarás antes de acercarte nuevamente a un gato negro

Tales from Buanga: Una pequeña travesía sonora hacia lo desconocido

Gameland: ¡Nunca dos minutos dieron tanto de sí en un disco de Senogul!

Sopa colorá: El norte y el sur se dan la mano en pos del equilibrio.

El grupo publica este disco con Musea con quien ya teníais relación, ¿qué nos puedes decir de este sello y cuál es vuestra sintonía con ellos?

La gente de Musea tiene bastante confianza en nosotros, y desde el principio se mostraron interesados en nuestra música. Ellos fueron los distribuidores europeos de nuestro primer trabajo (publicado con Mylodon Records) y también publicaron varias de nuestras colaboraciones junto a Colossus Projects. Por lo general se trata de gente seria y tienen un catálogo muy interesante.

¿Servirá para colocar un peldaño más arriba a la banda en el mercado internacional?

Es innegable que trabajar con Musea Records, un sello con historia y actividad en el resurgir progresivo ya desde la década de los 80, siempre te da un fuerte empujón. De todos modos, nosotros nunca dejamos de promocionar y dar a conocer todo lo que hacemos, también sacándolo de las fronteras estilísticas del rock progresivo.

En España faltan circuitos estables de conciertos, sellos especializados y promotores

¿Y en España qué pasa? ¿Por qué una música como la vuestra es una rareza?

En nuestro país hay propuestas musicales muy interesantes pero, lamentablemente, muy poco conocidas. Hablo de grupos como October Equus, Kotebel, Albatros, L’herba d’hamelí Versus Five, Glazz, Jardin de la Croix o Amoeba Split, y eso que tan sólo me estoy refiriendo a aquellos que suelen ser ubicados dentro de un perfil cercano al progresivo. Creo que más que la propia materia prima artística, hace falta una política cultural que estimule la difusión de estas propuestas. Hablo de circuitos estables de conciertos, sellos especializados y promotores.

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Antes comentabas que ha colaborado en el disco Marcos Mantero, un clásico del rock español que no sé si sabréis que fue el teclista de Canciones profanas el primer disco de Dinarama y que también hizo la gira con ellos

Efectivamente. Marcos Mantero es un gran músico y una gran persona, con la que hemos tenido mucha conexión y de la que hemos aprendido mucho. Recuerdo que en un concierto en el que toqué con la banda de Fran Gayo, presentando el disco Las próximas cosechas, vino Marcos a verme y estuvimos hablando de su actividad con grupos de la movida de los 80. Tiene un gran recuerdo para músicos como Carlos Berlanga. También vino a vernos tocar a Senogul en Villanueva de la Cañada (Madrid) e, inevitablemente, recordamos su paso por Imán Califato Independiente, la banda de Gualberto o Chicles, caramelos y pipas. Y es que todas las etapas artísticas sirven para forjar nuestra propia personalidad. Marcos, además, tiene un exquisito gusto con los sonidos y maneja muy bien los sintetizadores analógicos. Ha sido todo un privilegio.

Y también con Manglis y Pedro Ontiveros, otros clásicos, ¿cómo contactásteis con ellos?

Con el “Manglis” contacté al interesarme por los discos de Guadalquivir a través de la red. Rápidamente hubo muy buena conexión y yo le envié un ejemplar del primer disco. ‘La mulata eléctrica’, que iba en nuestro primer disco, tiene muchas influencias del jazz-rock de Guadalquivir. Fuimos manteniendo el contacto hasta que un día nos avisó de una reunión de Guadalquivir en Madrid, interviniendo fugazmente en un concierto en Clamores. Pablo y yo fuimos y conocimos a toda la banda. Ahí hablamos con ellos para poder materializar la propuesta. Desde el principio conectaron con el estilo de ‘Sopa colorá’, indudablemente influido por todo el rock andaluz, y supieron muy bien lo que buscábamos de ellos. Israel y yo fuimos a los estudios de Manglis en Griñón y compartimos un día de grabación con ellos. Fue una experiencia fantástica, puesto que son unas personas muy cercanas. Tanto Luis como Pedro fueron pacientes y realizaron un excepcional trabajo. A día de hoy seguimos manteniendo el contacto con todos y cada uno de nuestros colaboradores.

En la contra aparece el logo de Azafrán Media y Disconsonancia, ¿quiénes son los primeros y qué novedades va a haber con esta etiqueta propia de los miembros de la banda?

Azafrán Media es un sello y distribuidor mexicano que dirige Juan José Salas, antiguamente vinculado al sello Luna Negra. También se mostró muy interesado, desde el principio, en nuestro trabajo y llegamos a un acuerdo con ellos para que se ocupen de la distribución en exclusiva del disco por toda Latinoamérica. Disconsonancia asume el mercado español, tanto para surtir a las tiendas especializadas como para la venta a particulares (para más información: info@senogul.com). De momento no habrá novedades con respecto al catálogo de Disconsonancia, ya que aún estamos promocionando los discos de Cuac! y Melange, además del nuevo de Senogul. Hay planes para una próxima entrega de Senogul, conmemorando el décimo aniversario de la banda, pero aún no está definido.
 
En III escuchamos el Minimoog cada vez más presente en el sonido Senogul, ¿cuál es tu relación con este instrumento?

Mi historia con el Minimoog es muy especial, la verdad. Se trata del mismo que utilizó Berto ‘Turulla’ en sus grabaciones, un teclista asturiano pionero en la utilización de sintetizadores analógicos durante los 70 y principios de los 80, y que murió trágicamente en 1983. Al poco de adquirirlo grabé el disco Agora, de la cantante de tonada renovadora Anabel Santiago y lo incorporé al directo de Senogul, dándole un inevitable toque vintage. Con Anabel exploto los graves, ocupando el rol de bajista (además de teclista). Los graves del moog son muy cálidos y tienen un timbre muy peculiar. Ha sido una gran sorpresa para mí. Aún estoy aprendiendo mucho de él, pues su estabilidad es muy difícil de controlar, además de que hay que ser muy rápido en directo para poder pasar de un sonido a otro ya que no tiene memoria de almacenaje. Miguel Fernández, profesor de acústica y organología del CONSMUPA, me ha sido de gran ayuda para ir conociendo el aparato.

¿Es por eso que el toque electro está aflorando más que el clásico en el grupo?

Creo que no está para nada reñida la alternancia de recursos, siempre y cuando esté al servicio de nuestro propio mensaje musical. Tenemos muchas referencias a músicas pasadas, incluso a antiguas tradiciones, pero nuestro contexto siempre es el contemporáneo. Igualmente, pueden convivir instrumentos de ámbitos tan distintos como el sintetizador Minimoog, la marímbula eléctrica, el sheng chino o el kaval búlgaro. En el caso de ‘Gameland’, donde hay una sección próxima al trip-hop y al drum’n’bass, hacemos un doble juego con los trances de la modernidad urbana y de la música gamelán tradicional.

¿Qué proyectos tenéis en mano de aquí en adelante con este disco?

Ahora estamos centrados, sobre todo, en la modelación de nuestro directo, con un grueso del nuevo disco pero también con nuevas revisiones de piezas antiguas y alguna sección improvisatoria. También tenemos pendiente la publicación de una nueva entrega conceptual de Colossus Projects basado en este caso en el Decamerón de Bocaccio. El disco (CD cuádruple) se titula Ten days in 100 novellas y está prevista su edición a finales de año. En el disco colaboran artistas de la talla de Nexus, Lady Lake o Phideaux. Te puedo adelantar que esta ha sido nuestra última grabación con Eva D. Toca y que la gente que escuchó nuestra pieza mencionó influencias de bandas como Yes, Genesis, Rush, Santana o Dream Theater.

Eva Toca ha dejado la banda y ha entrado Rafa Yugueros. ¿Ha cambiado la dimensión sónica de la banda?

Lo único que permanece en la vida es el cambio. Eva decidió seguir su propio camino y cerrar su etapa con el grupo, sobre todo debido a sus cada vez crecientes compromisos musicales. Ha sido una gran influencia en nosotros y la banda creció mucho con ella. Seguimos manteniendo el contacto y otros proyectos musicales con ella. A Rafa Yugueros ya le conocíamos por ser compañeros de los locales de ensayo, aunque había una larga amistad previa con Pablo. En las sesiones de grabación de Melange colaboró activamente como baterista en muchas piezas, entre ellas ‘La serpiente de jade’, que finalmente acabó desarrollándose como un tema de Senogul. Su implicación con nosotros ha sido muy activa, aportándole nuevos matices al grupo y adaptándonos mutuamente a la forma de tocar de cada uno. Para él supone todo un reto y para nosotros un plus en contundencia y solidez rítmica que se está notando mucho en los nuevos arreglos para el directo.

Sitio oficial | Senogul
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Fotografía | Noé Baranda