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Entrevista a Pablo Und Destruktion: “Nunca quise dirigirme a las élites”

En el bosque que hay dentro de mis ojos el barro mete miedo, las sombras meten miedo. En el bosque que hay dentro de mis ojos las ramas meten miedo, se conserva el miedo.

Pablo Und Destruktion debutó en 2012 con Animal con parachoques, un disco de cantautor que el mismo definió como asturpsicodelia. Sin duda este álbum, editado con Pauken Grabaciones, se sitúa entre los mejores de la segunda década del siglo 21 en España. El mes el cantante y compositor asturiano lanzó Sangrín con Discos Humeantes, un segundo trabajo de estudio en el que aparte de encontrar una banda de acompañamiento que ahora está formada por Javier Bejarano, Dani Donkey Boy, Frisco y Sara Muñiz se ha escorado más hacia el rock de autor. Sus letras mordaces, irónicas, explosivas, desarmantes, autobiográficas o sociales, son su punto fuerte junto a sus incendiarios directos.

¿Por qué decidiste publicar Sangrín con Discos Humeantes?

Estuvimos cortejando como año y pico porque coincidíamos en muchos conciertos y habíamos colaborado en varias historias juntos. Un día hablándolo decidimos que nos podía venir bien a ambos. A mí me ha abierto a un público más de rock que no tenía, porque a mí es cierto que me faltaba esa pata; por cierto, en ese tipo de conciertos rockeros es donde más disfruto. Y a Discos Humeantes le faltaba esa parte de cantautor y facetas más experimentales.

¿Y qué pasa ahora con tu sello Pauken Grabaciones?

Seguimos con él pero es que se trata de un sello colectivo en el que solo curraba yo. No tenía tiempo para Pauken porque estaba tocando un montón, grabando y moviéndome. Más adelante quiero retomarlo pero como sello en serio, tener dinero, editar bien a la gente y sacar dos o tres cosas al año.

¿Es rentable tener un sello?

Ahora mismo cualquier carrera laboral a largo plazo solo es rentable si eres un estajanovista trabajando dieciocho horas al día. En el caso de Discos Humeantes, Pablo se toma el sello como yo me tomo el grupo; siempre está dándole vueltas a cómo mejorar. Un sello es rentable si estás así totalmente dedicado.

En este nuevo disco hay más sensación de que al lado de Pablo Und Destruktion hay una banda

Ha sido intencionado pero entre sonar como banda o sonar yo solo con muchas capas como hacía antes tampoco hay tantísima diferencia. La composición la hice yo y luego la trabajé con los músicos, pero conceptualmente intento que quede más arropado y con más consistencia. Mi interés es hacer canción de autor con banda o sin banda; no voy pasar de solista a grupo, porque no lo sería. Mi proyecto es tan personal y reflexivo que no le pegaría eso. Para este disco de hecho hicimos un par de canciones más grupales, intentando que la letra no fuera lo principal sino un elemento más, y no resultaron.

Mi interés es hacer canción de autor con banda o sin banda

¿Por eso editaste solo ocho temas?

Teníamos once canciones grabadas pero luego, escuchándolo todo, yo creía que quedaba más coherente quitando tres. También me gustan los discos cortos y la gente ahora es mucho más de single, de vídeo de YouTube. Tengo preparados dos splits con Fee Reega y Medievo para este año porque tampoco quería saturar con el elepé.

¿Qué objetivos te marcaste con Sangrín?

A nivel de composición el objetivo era pasar a razonar, que no sea simplemente pensar y hacer la canción; quería ser capaz de tocar con banda y en la parte de recepción del público lo que venga. Tenemos ganas de tocar y movernos, y siempre te gusta que le llegue a la gente. Yo también soy consciente de que puede ser difícil.

¿Hacia dónde camina tu música?

En Sangrín el sintetizador ha pasado a primer término a estar siempre de colchón. Hay mucho más trabajo de bases electrónicas que antes no había, salvo una batería procesada en ‘Agujero’. En éste todas las canciones tienen un puntín y hay muchos ruidos y detalles de sintetizador analógico o digital. De hecho, tiraré por ese camino porque me gusta la síntesis electrónica, puesto que te da una libertad total, conservando la parte folclórica o tradicional en un primer término.

A la hora del directo, ¿tienes varios formatos preparados?

Sí, yo solo, dos músicos y la banda entera. Si yo pudiera decidir siempre iría con banda y un par de veces al año tocaría yo solo en una aldea delante de unos veinte amigos. Probablemente tenga que hacer gira solo para salir adelante. No salen los suficientes conciertos para ir con banda.

Me sigue interesando lo folclórico y popular, pero no solo ceñido a lo estético

¿La etiqueta asturpsicodelia ha quedado un poco superada?

Sí, pero superada en el sentido de que se pasó por ahí y luego a otras cosas. Me sigue interesando lo folclórico y popular, pero no solo ceñido a lo estético. Por ejemplo, ‘Pierde los dientes España’ es muy asturpsicodélica, no solo por el tema de España, sino porque la propia composición tiene un punto folclórico, racial y envenenado, mezclado con experimentación individual.

¿Cómo afrontas la composición de las canciones?

En Animal con parachoques la cosa fue según vino. En éste fueron un poco primero las letras, pero a partir de ahora van a ir primero las letras. Yo me pongo a tocar y siempre me salen cosas, porque es mucho más automático e irracional. Las letras cada vez me gusta más pensarlas, y para eso necesitas tiempo a partir de una idea que captas y anotas, y que luego todo eso vaya creciendo. Prefiero hacer un esquema de las letras y luego acabarlas.

¿Y el proceso cómo es?

Primero tengo un proceso de varios meses de estructura ideológica y estética de lo que quiero hacer. Leer cosas de sociología, poesía, novela, ves películas, escuchas a otra gente y vas recibiendo las influencias para luego tener una idea de lo que quieres hacer. Para mí casi siempre es una ideología en base a la cual formo una estética; y después siempre hay una circunstancia personal de la vida que te pega el pedrazo en la cabeza y te lleva a hacer la canción. En este disco no tuve tanta catarsis personal como en el primero, pero fue más catarsis social, del entorno.

La sensación que tuve y quise transmitir en este disco fue de odio atascado

La situación del país ha dado mucho juego

Para mí la sensación que tuve y quise transmitir en este disco fue de odio atascado. Es la frustración de que tienes una violencia y un poder dentro de ti que no puede salir, porque si saliera se desintegraría sin mayor relevancia.

Tú que llevas tocando por Europa varios años ¿somos tan diferentes?

Para algunas cosas sí. Yendo por Europa hice mi teoría de la guerra de religiones entre la Europa católica y la Europa protestante. A raíz de eso surgió Pierde los dientes España. Casi todo el disco trata de eso, que la base religiosa te condiciona toda la cultura y que no tenemos nada que ver con los países de cultura protestante. Lo que quieren esos países es que seamos como ellos; nada le haría más feliz a un danés, a un alemán o a un sueco que dijéramos: tenéis la razón, vamos a dejar de ser unos borrachos, unos irresponsables, unos envidiosos, unos chantajistas y unos mentirosos para comportarnos como vosotros, y ser responsables, llegar a la hora y cuando das la palabra eso va a misa.

¿Y los músicos como están tratados?

Depende del país, en Inglaterra el músico es una puta mierda porque hay miles. Hay mucha competencia, te tratan mal pero hay compañerismo; si demuestras que vales luego sí que la gente se vuelca. En Austria por ejemplo yo noté muy poca diferencia entre cultura popular y cultura culta. En Alemania hay muchas cultura de juntarse varias personas y contratar a un artista para que les cuente su historia.

¿Te sientes un músico de culto?

Desde el principio, y es un poco la gracia que puede tener este proyecto, nunca quise dirigirme al underground, a las élites. Muchísimos de los problemas de la música en España son del underground, de querer ser más papista que el Papa y el más elitista, que nadie entre en mi concierto y si entran les miro mal. Siempre pasé de eso, por eso lo mismo toco en las fiestas de Villaviciosa que en el local más underground de Berlín. Para mí el público es público, en ese sentido nunca fui un músico que encumbraran desde el underground ni desde el indie. Lo que me permite esta forma de proceder es que no tengo el techo que tiene el underground, porque son cuatro personas, ni tampoco tengo la repercusión de grandes medios. Todo irá espero poco a poco.

Hay mucho ejercicio de estilo, moda y hedonismo en la música

¿Cómo ves el mundo musical en que te mueves?

Está muy jodido como casi todo. Noto que se pierde la palabra, la voluntad de expresar un mensaje haciendo una canción. Hay mucho ejercicio de estilo, moda y hedonismo y no digo que yo no peque de eso. Lo que hacemos es música popular y la música del pueblo debería transmitir las vivencias y anhelos de él. No hay una escena de grupos con canciones con peso como pudo haber en los sesenta con los cantautores y en los setenta con el punk.

¿Qué propuestas musicales estatales te han interesado últimamente?

Alberto Acinas, que es muy poco conocido pero es una máquina y Medievo, el dúo de Barcelona, con quien sacaré un Split este año. Y extranjeros Gran Sangre, Jacob Gardner, The Great Park, Lumerians y los portugueses Duas Semicolcheias Invertidas.

¿En qué quedó de lo de la microaldea?

Estuvo muy bien pero en un tiempo me gustaría volver a otra aldea. Estuvimos un año pagando alquiler pero marchamos cuatro meses de gira y por eso pasamos. Tanto Fee como yo somos muy nómadas, nuestra intención es marchar fuera una temporada y después volver.

El primer vídeo de Sangrín fue el de ‘Limónov, de Asturias al infierno’, ¿cuál será el siguiente?

El formato canción en sí misma murió. Creo total y absolutamente en el vídeo como futuro de la música. Desde el principio lo concebí así, intento meter más la mano para que en ellos se vaya mostrándose esa ideología que yo digo que está antes de las canciones. Con el vídeo aunque a veces no lo parezca, porque pueden parecer un poco absurdos, quiero que se vea eso. El siguiente vídeo será ‘Aire puro’ y también haremos el de ‘Powder’. También haremos unos vídeos marcianos que tenemos para un DVD que editará Truco Espárrago, con quien también hablé para editar este segundo elepé.

Fotografía | Javier Bejarano

Pablo Und Destruktion en Hipersónica

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