Ricardo Moreno dejó el carrusel de colaboraciones, de lo más variopintas, allá por el año 2010 con un claro objetivo en mente: sacar adelante Vodevil Vargas. Hace unos meses tuvimos la oportunidad de conocer en qué habían cristalizado esos cuatro largos años de duro trabajo de la mano del impresionante EP Betis, 41, hoy el propio artista nos ofrece la posibilidad de conocerle mejor a él y lo que piensa al respecto de temas que van desde su propia obra, el estado de la industria discográfica o los nuevos talentos del Rock y Metal español. Leed con atención, Ricardo Moreno no tiene pelos en la lengua.

1. En la crítica que realicé hace unos meses a tu EP Betis 41 te definí como un currante de la música, una persona que lleva más de 20 años luchando por hacer realidad un sueño. ¿Quién es Ricardo Moreno? ¿Te ves cerca de conseguirlo?

Me gusta el concepto de “currante de la música”, sobre todo porque nuestra profesión no suele ser vista como lo que es, como un trabajo. Según la vara de medir de mucha gente un músico debería tocar en sus ratos libres y ganarse la vida, “como dios manda”, en un empleo de oficina. Curiosamente, muchas de las personas que opinan así son grandes melómanos. No son conscientes de que para que ellos escuchen canciones hay trabajadores (músicos, arreglistas, técnicos…) que tienen que dedicarse a ello a tiempo completo. Así que me alegra mucho que me definas de ese modo.

¿Me veo cerca de conseguirlo? Es difícil de decir. Supongo que tal y como está el panorama musical lo mejor es marcarse micro-metas. Y aun así llegar a ellas ya es un triunfo. Hay que seguir trabajando en ello sin mirar hacia atrás.

2. Supongo de esa búsqueda, de esa lucha por sacar la cabeza en un mundo tan hostil como es el de la música, has sacado todos esos conocimientos que tan brillantemente han quedado plasmados en Betis 41. ¿Sientes que Vodevil Vargas es el proyecto que llevabas tantos años buscando? ¿Qué es exactamente Vodevil Vargas?

Efectivamente, en Vodevil Vargas confluyen todas las influencias y experiencias profesionales que he ido adquiriendo a lo largo de mi vida. Es lo que siempre había querido hacer. Ya en mi primera etapa como guitarrista en grupos de Metal (1994–2000) tuve bastantes problemas en las formaciones en las que milité o incluso fundé, precisamente porque quería incorporar sonidos o matices que escapaban de los clichés del Rock. Afortunadamente a día de hoy el abanico se ha abierto mucho y fusionar y experimentar es algo habitual. Para un proyecto como este, sabía que no podía montar una banda “al uso”. El objetivo y las composiciones estaban muy definidos y nada ni nadie podía ni debía desviarme de mi idea artística. Por eso opté por las colaboraciones de instrumentistas. Músicos que además busqué a conciencia en los polos opuestos: desde el Pop hasta el Metal, pasando por el Flamenco o el Jazz.

Por supuesto, otro punto crítico era el de la producción musical. Cuando produces económicamente tu propio trabajo, como es este caso, es necesario medir muy bien tus fuerzas y tener muy presente a qué le quieres dar prioridad. Tenía totalmente claro cómo quería que sonara Vodevil Vargas, así que me aventuré a ponerme al frente de la producción e invertir ese remanente económico en los músicos colaboradores. Desde que la semilla de este proyecto entró en mi cabeza hasta que lo puse en marcha (2011) pasaron casi cuatro años. Medité mucho sobre ello, sobre los problemas añadidos de realizar un trabajo tan “anti-comercial” en unos tiempos en los que la industria musical vive uno de sus momentos más bajos. Supongo que al final el idealismo pudo con lo práctico.

En definitiva, Vodevil Vargas es un proyecto en el que cabe cualquier tipo de influencia musical que me agrade, siempre englobando todo ello dentro del campo del Rock. Para mí el Rock no es un sonido, sino una actitud. Pero no hablo de una pose, sino de una actitud compositiva. Para que una canción rezume Rock por los cuatro costados no es necesario que tenga guitarras saturadas o una voz desgarrada. Al menos esa es mi opinión.

3. En tiempos tan convulsos como estos has sido capaz de sacar adelante un proyecto que ha tenido eco más allá de nuestras fronteras, encontrando reconocimiento en círculos tan selectos como los Hollywood Music Media Awards. Háblanos de esa lucha diaria que ha acabado desembocando en un trabajo como Betis 41, de la labor de composición y, por supuesto, de la financiación de un proyecto tan interesante en un contexto tan complicado como el actual.

Como sabes, Vodevil Vargas es auto-producido y también auto-gestionado. Mi dedicación a este proyecto es total. El día a día se divide en dos partes fundamentales: musical y extra-musical y gestión de medios. En lo concerniente a lo musical una buena parte del tiempo se va en la pre-producción y arreglos de los temas, e incluso en composiciones nuevas que pueden aparecer en entregas más allá de la trilogía, pero siempre dentro del “Concepto Vargas”. También sigo preparando concienzudamente los futuros directos. Por otro lado la guitarra es un instrumento muy esclavo y requiere su dosis diaria de técnica, así que hay que estudiar para no perder el tren.

En cuanto a la parte extra-musical, llevo para adelante el diseño, mantenimiento y actualizaciones de la web y las diferentes redes sociales. Intento coordinar todo del modo más informativo posible, evitando a toda costa técnicas como el Spam. A día de hoy la red es un espejo claro del proyecto al que se representa y mi obsesión es realizar todo con la mayor elegancia posible. Por supuesto también gestiono todo el contacto con los medios de comunicación. En definitiva, mi gabinete de prensa soy yo mismo. No por querer abarcar todos los campos, sino por una cuestión de limitación económica.

Y hablando de economía, me preguntabas por la financiación de Vodevil Vargas. No hay ningún mecenas externo. Realizo trabajos esporádicos relacionados con el diseño gráfico para poder mantener toda la infraestructura del proyecto, y así no tener que desviarme lo más mínimo de él. A día de hoy no me planteo realizar Crowdfunding.

Continúo buscando un sello para al menos poder descargarme de tareas administrativas y poder centrarme, aún más, en lo puramente musical. Obviamente, un aporte económico discográfico ayudaría a que la producción de la próxima entrega supere a ‘Betis, 41’. Aunque ya sabemos cómo está el panorama en ese sentido. Así que entre tanto hay que seguir trabajando en la línea actual.

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4. Pasados los 20 minutos que dura el EP (sin contar los bonus tracks) lo primero que uno piensa es la fidelidad con la que tu trabajo dibuja, define el mapa sonoro de una ciudad como Sevilla y de un barrio como el de Triana. ¿Por qué Sevilla? ¿De dónde surge la idea de basar tu obra en tan mágico entorno?

Muchas gracias. Me alegra mucho tu comentario porque realmente ese era mi objetivo: describir una serie de calles, paisajes y personajes usando solo música. Vivo a caballo entre Madrid y Sevilla. Supongo que todos tenemos un lugar especial que nos inspira muchas cosas. En mi caso, cada vez que pongo un pie en tierras andaluzas (en cualquiera de sus provincias) la cabeza se me llena de melodías. Las grabo tarareándolas en el móvil y en cuanto llego a casa comienzo a desarrollarlas. Muchas de ellas al final se convierten en una canción. Por otro lado, mis abuelos paternos vivieron muchos años en el barrio de Triana, concretamente en el número 41 de la calle Betis. Mi padre también nació allí y se crió en aquella finca. ‘Betis, 41’ es un homenaje a todo eso. Al fin y al cabo, sin el apoyo incondicional de toda mi familia no podría llevar más de 20 años en esto.

5. Si me pidiesen definir con una etiqueta tu trabajo en el debut de Vodevil Vargas, aunque considere esto simplificar demasiado, no dudaría en apostar por Rock Andaluz como el concepto que mejor define tu trabajo. ¿Estás de acuerdo con ello? Lógicamente tu trabajo va más allá del mundo del Rock recogiendo sonidos que llegan hasta al mundo de la música electrónica. ¿Hacia qué bandas te has dirigido para inspirarte en esta última faceta?

Respondiendo a la primera pregunta, creo que Vodevil Vargas no es un proyecto de Rock Andaluz, al menos no de forma exclusiva. Las composiciones se mimetizan con el ambiente en el que se sucede la historia, así como con sus personajes. Hablamos de la Andalucía de mediados de los años 70. Esto, obviamente, se plasma en la música sólo cuando procede. En Vodevil Vargas lo que manda es la historia que se narra. Como siempre digo, prefiero denominarlo como Rock Ecléctico. Ya has visto que podemos pasar del Jondo a los sintetizadores en menos de un minuto.

En cuanto a bandas y/o artistas que me gustan dentro del género electrónico (y por lo tanto me inspiran) podría enumerar cientos de ellos. Sólo por citar a algunos te hablaría de Kemopetrol, Björk, Depeche Mode, Moby, The Communards, The Chemical Brothers

6. Entendiendo lo importante que es la parte narrativa del trabajo y dejándola aparte, ¿cuáles son los siguientes pasos para Vodevil Vargas? ¿Va a haber continuación para las aventuras de Arquímedes? ¿Planeas darle un giro estilístico al proyecto? ¿Va a moverse por parámetros diferentes o aún queda mucho Rock Progresivo por explorar?

Betis, 41’ es sólo el prólogo de la trilogía. Ya estoy trabajando en la pre-producción de la siguiente entrega de Vodevil Vargas. Esta fase está muy avanzada. Cuando di a conocer el proyecto ya tenía la historia finalizada y todo el material compuesto. En este sentido no se puede hablar de giros estilísticos posteriores, aunque desde el momento de la creación sí que los hubo. Hay dos grandes grupos en los que podemos englobar el material: los temas instrumentales y los temas cantados.

En la siguiente entrega de Vodevil Vargas el estilo será más cercano al Rock de Queen o Muse (sin querer compararme con ninguno de estos dos gigantes, por supuesto). Esto es debido a que habrá canciones cantadas. Obviamente en estos casos no es necesario que la música sea tan descriptiva, por lo que esas composiciones son más cortas y directas. La voz será netamente rockera. No habrá dejes flamencos en esas pistas vocales en concreto.

En cuanto a las canciones instrumentales que quedan por conocer, te aseguro que hay mucha, muchísima exploración progresiva. Porque la historia que se narra en ellas lo requiere y porque mi inquietud artística me lo está pidiendo a gritos.

7. Entrando ya en otro tipo de cuestiones, cuando uno busca información sobre ti en internet lo que más sorprende es ver que has estado muy estrechamente ligado al mundo del Metal Underground, formando parte de proyectos como los madrileños Avulsed. ¿Tienes planes de cara al futuro ligados al mundo del Metal? ¿Quizás alguna colaboración dentro del universo de Vodevil Vargas?

Es curioso porque incluso mis primeros conciertos los di como bajista en bandas de Death Metal. En mis primeros años como guitarrista no dudaba en embarcarme en cualquier banda que tuviera movimiento sobre los escenarios, aunque tuviera que tocar otro instrumento. Para mí el “trajín” del directo era parte fundamental de mi aprendizaje. Gracias a esta primera etapa conocí al que posteriormente sería uno de los guitarristas de Avulsed y desde entonces me liga una extensa lista de colaboraciones en directo con ellos. Aproximadamente desde el 96 hasta el 2009, año en el que realizamos una extensa gira europea que nos llevó a países como Croacia, Eslovaquia o Eslovenia.

Poco después de finalizar este tour le comenté al grupo que no entraba en mis planes dedicar más tiempo a otras bandas: necesitaba centrarme al 100% en arrancar Vodevil Vargas. Aún así, posteriormente he realizado alguna colaboración puntual dentro de ese estilo, como por ejemplo en Sad Eyes, con unos solos de guitarra en su álbum Phobia.

En cuanto a colaboraciones dentro de Vodevil Vargas, te puedo decir que las habrá. Aún no puedo desvelar sus nombres pero sí puedo afirmar que ninguno de ellos proviene del Death o sucedáneos.

8. En Hipersónica nos apasiona todo lo que tiene que ver con las reflexiones al respecto del pasado, presente y futuro del mundo del Rock y el Metal, de su supervivencia como género y de su transformación con el paso del tiempo tendiendo hacia cierta transversalidad en autores y público. ¿Cómo ves las nuevas tendencias que se vienen desarrollando en el mundo del Metal? ¿Qué opinas del revival continuo en el que parece enfrascarse, por contra, el mundo del Rock?

Me encanta que las nuevas tendencias del Rock tengan una actitud artística tan abierta. Como te decía antes, en el pasado había mucho miedo a experimentar en estos estilos. Era como una cuestión de… ¿Imagen establecida? No sabría decirlo con exactitud. “¿Cómo vas a grabar aquí unos cajones flamencos?”, “¿Sintetizadores en medio de una pasaje Speed-Thrash? ¿Estás loco?”. Este tipo de comentarios eran muy habituales en las bandas en las que tocaba en aquel momento. Afortunadamente desde hace ya bastante tiempo nadie se asusta porque en una formación de Metal aparezcan unas palmas, un sitar o un órgano Hammond.

En lo referente a los revival, creo que este fenómeno es muy sintomático y no para bien. Pero ojo, este revival permanente no sólo afecta al mundo del Rock, sino al de la música en general. No deja de ser curioso que bandas con propuestas nuevas no metan ni 15 personas en una sala y un tributo de una formación legendaria arrase en esas circunstancias similares. Es evidente que el público prefiere los clásicos y somos los compositores, y también la gente de la industria, los que nos deberíamos preguntar por qué ocurre esto. ¿Generamos peor música que la de antaño? ¿Los promotores van a lo seguro? ¿Está el público tan sobresaturado de propuestas nuevas que prefiere ir a lo ya conocido? Personalmente apuesto por la última opción.

Está claro que vivimos en una etapa muy difícil y diferente del sector discográfico. Debemos analizar todas estas cuestiones, intentar entender el por qué de las cosas y mejorar en la medida de nuestras posibilidades.

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9. Toda esta transformación en el mundo del Rock y el Metal tiene mucho que ver con la crisis del modelo tradicional discográfico, el cual está claramente agotado a pesar de que los grandes nombres no quieran reconocerlo. ¿Cómo ves este tema? ¿Cuál crees que es el mejor camino a tomar por una banda joven que inicia hoy tan dura y larga travesía? Fórmulas infalibles no existen pero, ¿cómo podrías un poco de orden en este asunto? ¿Consideras que medidas como el crowdfunding o el name your price han llegado para quedarse?

Efectivamente, el modelo tradicional discográfico está totalmente agotado. Y creo realmente que está afectando por igual a cualquier estilo musical.Desgraciadamente no existe ninguna receta mágica. La democratización de la red ha traído un equilibrio que nos coloca a todos, con extrema facilidad, en el punto de mira del oyente. El lado negativo de esto es que hay un verdadero overbooking. Justo lo que comentábamos en la anterior pregunta.

No es indispensable estar en las redes para hacer buena música, pero sí lo es para colocarte en la línea de salida. Al final, creo que lo único que se puede hacer es no parar de crear, intentar mover tu material de la forma más transparente posible. Lo mejor es estar preparado e intentar tener a punto tus mejores canciones. No hay que dejar de buscar la oportunidad. Acerca de los nuevos modelos de financiación, es sabido por todos los que me conocen que el Crowdfunding no me gusta. El problema es que, para crecer en base a una trayectoria sólida, una banda debería montar un Crowdfunding cada 15 días: uno para grabar el disco, otro para filmar el video-clip, otro para poder mover el material de forma profesional a través de los medios, uno más para organizar una gira, y suma y sigue… Porque cada día es más difícil montar conciertos y rentabilizarlos como para poder dar posteriores pasos de forma autónoma.

Creo que tienen que pasar muchos años hasta que se encuentre una solución definitiva a todo esto. Entre tanto, supongo que iniciativas como el Crowdfunding serán la solución, pero un proyecto musical necesita más infraestructura económica que la obtención del dinero para grabar. Al menos, si se quieren cuidar todos los aspectos que le rodean y se quiere saltar al siguiente nivel. Dicho esto, me alegro mucho cada vez que veo a una banda llegar a sus objetivos de Crowdfunding. Eso significa que el público está dispuesto a moverse por lo que le gusta.

En definitiva, es una situación muy complicada. Nos ha tocado pasar por ella, así que hay que intentar llevarla lo mejor posible.

10. En Hipersónica no nos mordemos la lengua a la hora de destacar las bandas jóvenes y nacionales que nos parecen más interesantes (Catorce, Reek, Carving Colours, Obsidian Kingdom, Dejadeath…). ¿Qué proyectos destacarías? ¿Cuáles ves con más posibilidad de dar el salto? ¿Hay relevo generacional en esto del Rock o Metal español?

Me gustan mucho Toundra, Kermit, Kotebel y también Angelus Apátrida. Creo que Toundra darán mucho que hablar en el futuro, a nivel nacional e internacional, y espero con ganas su siguiente álbum. No sé si hay relevo generacional, porque realmente no hay un seguimiento patente de la estela del pasado. Lo que sí está claro es que podemos hablar abiertamente de evolución musical en la escena nacional y creo que eso es muy positivo.

11. En tu actividad en RR. SS. no te cortas un pelo a la hora de defender a la educación musical como una materia fundamental en el desarrollo de nuestra infancia. ¿Cómo ves el modelo actual de enseñanza? ¿Qué cosas cambiarías? Yo por ejemplo apuesto por potenciar su presencia pero liberándola de los corsés que suponen los politizados planes lectivos actuales, quizás ofreciendo mayor oferta y versatilidad dentro del catálogo de actividades extracurriculares. ¿Qué opinas en este sentido?

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo soy un ejemplo claro de lo contraproducente que puede llegar a ser una materia impartida de forma encorsetada: en el colegio suspendía música de forma sistemática. Aún mantengo el contacto con alguno de mis compañeros de aquella época y no entienden cómo llevo 22 años dedicándome a esto.

Lo que está demostrado que ayuda a mejorar las capacidades de los más pequeños y despierta sus sentidos y emociones, es el estar en contacto con un instrumento, da igual el que sea: un triángulo, un tambor… No se trata de llegar a ser un virtuoso, ni tan siquiera de aprobar o suspender. Se trata de inculcar unos valores pedagógicos a través de la colaboración entre los alumnos y muchas cosas más. El que piense que una buena educación musical es aprender de memoria el año en el que nació Bethoveen está muy equivocado. No es lo mismo despertar de la mano de la música que aprender historia de la música. Aunque desgraciadamente parece que a día de hoy, en España, no se le da ningún valor a esta materia, y los nuevos planes de estudios estatales están haciendo que desaparezca de los colegios a pasos agigantados. Una pena.

No obstante, suelo centrarme en la educación musical probablemente porque es lo que más de cerca me toca. Pero defiendo a ultranza cualquier tipo de educación artística en la temprana edad (o en cualquier otra). Sea la que sea: pintura, escultura, teatro, poesía… El arte es cultura y la cultura es fundamental para abrir los ojos, para tener una mayor capacidad de opinión propia, reacción y también de civismo.

12. Para terminar, imagínate que nuestros lectores no han leído la crítica ni han escuchado tu EP Betis, 41. ¿Cómo se lo venderías?

A menudo me dicen que Betis, 41 es una obra difícilmente etiquetable. Aún no sé si eso es bueno o malo. En cualquier caso no les indicaría ningún estilo concreto, a excepción del Rock, claro. Les diría que por unos minutos dejen de lado cualquier tipo de prejuicio musical. Que Vodevil Vargas es un trabajo musical compuesto y realizado desde la más absoluta honestidad y que, si les gusta la música, no perderán nada por escucharlo. Quizás se lleven una grata sorpresa.

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