Especial Alice In Chains: Jar of Flies / Sap

Después de cada disco de electricidad intensa, después de cada saturación de guitarras, Alice In Chains decidieron airear su propuesta con sendos eps en clave baja. Sap, editado en 1992, es la réplica a Facelift y Jar of Flies, la de Dirt. Ambos se editaron conjuntamente en una edición en doble cd en 1994, y puesto que así los tengo yo y además el tono de ambos se presta, hemos decidido analizarlos conjuntamente.

Siendo los dos obras muy estimables, se nota que la etapa de Dirt y aledaños es cuando más alta estaba la inspiración de la banda. Jar of Flies se coloca muy por encima de Sap, que toma una postura mucho menos original. El primer EP de Alice In Chains es un acústico gracias al cual se descubre el notable talento melódico (y pop, lo repito) de Jerry Cantrell. Escuchado justo después de Facelift demuestra la versatilidad de la banda y también lo bien que saben vivir sus canciones sin necesidad de tremendismos.

Si las canciones no son excesivamente sorprendentes, el brillo del disco se asienta sobre los detalles: la fantástica percusión de ‘Brother’, los contrastes de ‘Got Me Wrong’ (en donde Alice In Chains tienen un pequeño hit escondido), la vulnerabilidad de ‘Right Turn’ (en la que participaron miembros de Soundgarden y de Mudhoney; de hecho, en el disco aparece acreditada a Alice Mudgarden) o la manera de cantar, casi eclesial, de Layne Staley en ‘I Am Inside’.

Sap es aún el fruto de una banda sin demasiada experiencia a la que oxigenarse le viene bien, pero Jar of Flies es otra cosa muy distinta. Con Dirt convertido en disco multimillonario y Alice In Chains envueltos en la bruma del éxito rockero (malo para adictos como ellos), el grupo decide encerrarse siete días en un estudio y componer una canción por día.

En el libreto de la edición doble, Phil Alexander, editor de Kerrang!, lo explicó así:

Siete días, siete canciones… un borrón… Layne cantando en mitad de una noche de septimbre… trabajando esas armonías embrujadas… Jerry, Sean y Mike dejando que el groove fluyera… ‘Jar of Flies’… Una colección de canciones… el deseo de regresar a las razones por las que merece la pena estar en una banda de rock… como un exorcismo… Alice in Chains negando la percepción de los demás.

Este ejercicio de sinceridad dio como resultado un nuevo número uno en las listas de venta: Jar Of Flies se convirtió así en el primer ep en liderar esos rankings. Quizás también porque llegó en el momento adecuado: tras la resaca de Dirt, el público que había encumbrado a Alice In Chains se encontró con un disco igual de triste, pero muchísimo más vendible. No hay que sorprenderse de que ‘No excuses’ se convirtiera en un éxito: las listas de ventas no necesitaban precisamente alegría.

En todo caso, Jar of Flies es un gran ep de siete canciones, que sólo flaquea hacia el final, pero que brilla con intensidad en el tramo que va de ‘Rotten Apple’ a ‘No Excuses’. El ambiente de falta de esperanza lo impregna todo, pero la manera de sacarlo fuera no es a través de un grito que abruma, como en Dirt, sino reflexiva, como el abuelo que te cuenta todos los horrores de su vida, pero ya no se inmuta por ellos.

Sólo ‘I Stay Away’ se sale un poco de esa línea. Si el comienzo de la canción es de lo más pop que jamás escribirían Alice In Chains, el estribillo se vuelve lúgubre, de nuevo con un fantástico tratamiento de guitarras y de voz. ‘I Stay Away’ tuvo además un vídeo perfecto para el clima de la canción, por lo que queda como uno de los momentos más recordados de Jar of Flies. A mí aún hoy me contagia el subidón cuando Layne grita “I stay away” con su explosivo, épico, arreglo de cuerdas por detrás.

Sorprende el trabajo de cada canción, sobre todo teniendo en cuenta que todo se compuso y grabó en siete días. El disco tiene una textura muy peculiar, que Alice In Chains nunca habían experimentado y que no volverían a tocar. No es propiamente un unplugged (el posterior no suena así), ni tampoco un disco eléctrico.

No tiene una manera concreta de producir las canciones: a cada una se le va dando justo lo que necesita (más dulzura de balada en ‘Don´t Follow’, más pesadumbre en ‘Nutshell’, más tiempo para ir creciendo lentamente en ‘Rotten Apple’) y, en mi opinión, sólo flojea en ‘Swing On This’. Pero sigue estando entre las cumbres del grupo y de los discos nacidos en Seattle en los 90.

Alice In Chains: Discografía