Para haberse mantenido en la senda del triunfo, a la que llegaron vía Transatlanticism, la lógica decía que Death Cab For Cutie deberían haber optado por su cara más pop, la que brillaba, por ejemplo, en ‘The Sound Of Settling’. Claro que luego estaba la opción que escogieron R.E.M. tras Out of Time: encerrarse en sí mismos y entregar un disco de madurez que no fuese sencillo a la primera escucha.

Plans es exactamente eso: un disco tan adulto que casi todas las canciones se construyen sobre piano en vez de con guitarras. Uno en el que, para sonar en radiofórmulas, además de quitar la electricidad (como lo hace) debería tener ganchos. Pero Death Cab For Cutie se encerraron en una bola de melancolía (curioso, cuando The Postal Service también habían ido por otro lado) para dar con un disco complicado de digerir en tiempos en que los indies pedían echarse de nuevo a la pista de baile (y no llorar las penas).

En todo caso, Plans, que tampoco es perfecto, ha acabado ganando la batalla del tiempo gracias a lo que en un primer momento parecían decisiones muy discutibles. ¿Que no hay estribillos y sobra lo monumental? Claro, pero el crescendo de ‘Marching Bands Of Manhattan’ suena, dos años después de haberse escuchado por primera vez, más inmenso que nunca. Lo mismo ocurre con ‘Your Heart Is An Empty Room’. Recuerdo que la primera vez que la escuché, pensé: “vale, no está mal, pero tiene truco”. Desde entonces, ha ido creciendo, haciéndose más y más grande.

No sólo ellas. Casi todo Plans ha adquirido la pátina de disco solemne (a veces demasiado, para su propio perjuicio: hoy la travesura electrónica del final de ‘Different Names For The Same Thing’ aún lo tiene más difícil para no parecer desubicada).

En cualquier caso, lo que más le pesa a Plans es su línea continuista. En el fondo, no deja de ser una segunda parte, más sofisticada, menos emo, de lo que se escuchaba en Transantlaticism. Y eso acaba por hacer que canciones como ‘Soul Meets Body’ (youtube; por cierto, vaya sonido tan R.E.M. el de esa canción) salgan perdiendo en la comparación. Por sí solo, Plans funciona. Mirando de frente a su obra anterior, no tanto.

Ahora, eso también tiene sus partes positivas. Por ejemplo, respecto a Narrow Stairs, Plans sobresale en que aparenta mayor sinceridad. Canciones tan sencillas como ‘I Will Follow You Into The Dark’ (youtube) parecen hoy imposibles en un grupo que ha buscado continuar su carrera complicándose la vida.

Plans es más valiente que su último disco, aunque lo parezca menos. Porque a la presión del éxito, DCFC supieron responderle con la tranquilidad del que sabe que esto es una carrera de fondo y de que es mejor tomarse las cosas con calma, no traicionarse a uno mismo. Cuando todo el mundo esperaba el disco grandioso del grupo, el cuarteto les dio un pequeño jarro de agua fría que, con el tiempo, se ha ido calentando y cobrando sentido pleno. Son listos, eso está claro, porque la flauta no puede sonar tantas veces por casualidad.

Death Cab for Cutie: discografía

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments