Con este álbum comenzamos a revisionar la carrera del grupo estadounidense Death Cab For Cutie, carrera que les ha supuesto un éxito tanto de crítica como de público, con seis largos en el mercado, comenzando con Something About Airplanes (1998, Sonic Boom); y lanzando su último trabajo este año, bajo el título Narrow Stairs (2008, Atlantic), el cual ha provocado que echemos la vista atrás y veamos quiénes eran esos chicos tímidos que en 1997 empezaban a sonar bajo el pseudónimo Death Cab For Cutie.

Ben Gibbard es el nombre al que hay que referirse para sentar las bases de DCFC (las siglas del grupo). El músico de Bremerton, Washington, es uno de los nombres claves a la hora de hablar de indie (con mayúsculas y el verdadero) en la década de los noventa en adelante. Suyo es el logro de comenzar dicho proyecto, pero también suya es la creación, junto a Jimmy Tamborello, de otro proyecto impecable como es The Postal Service.

Es multiinstrumentista, lo mismo toca la guitarra, como el piano, el bajo y la batería, no tiene miedo a nada; siempre y cuando se le deje añadir su peculiar voz, nada del otro mundo, pero que ha sabido modular para adaptar a las necesidades de un sonido que tampoco necesita más, un sonido, que si se ve detenidamente, es tranquilo, pausado y sin ningún alarde de genialidad en la parte melódica. El sonido que Death Cab For Cutie han llegado a conseguir, por el cual se les reconoce y se les admira, es un sonido basado en un rock diferente, cuando el lo-fi tenía tirón y cuando parecía haber sentimiento a la hora de hacer canciones bajo este prisma.

https://www.youtube.com/embed/4N-Ua-fld8I

Es inevitable, mientras que se contextualiza a DCFC, hablar del sonido indie, de sus interpretaciones y de lo que vendría después. Aquí el término ‘indie’ no es un mero adorno que intentar poner para después vender a cierto target. Cuando los estadounidenses comenzaron y presentaron Something About Airplanes, era la quimera dorada de cómo reformular el rock y un sonido bajo el prisma del lo-fi pero dando un paso más. Si bien, ellos juntan el rock y el pop, toman influencias muy variadas, pero escuchando hoy de nuevo este álbum, uno se da cuenta de cómo se hace un sonido bien cohesionado, sin ninguna fórmula y sólo con buenas melodías.

Sebadoh abrieron el camino, Pavement trajeron el sonido más sucio, y entre medias apareció Death Cab For Cutie con canciones como ‘Bend to Squares’, arreglos de cuerda de fondo, un leve punteo encima, comienzo muy lento y al final ya llega el momento de romper hacia unas guitarras más crudas, entre las que la voz de Gibbard busca su sitio.

Sigo viendo a David Bowie cada vez que retomo este álbum (y varios de la carrera de los estadounidenses), quizás sea engrandecimiento del gran artista británico por mi parte, pero ha sido uno de los más polifacéticos, tocando todos los palos y haciéndolo muy bien siempre. Así, cuando escucho ‘President of What?’ me viene a la mente su nombre, como también lo hace cuando suena ‘Champagne from a Paper Cup’, lenta y con atmósferas cercanas a la obra del Duque Blanco. Puede ser que los genios se acerquen pese a que no haya una intención entre ellos, en un principio.

Sea como fuese, Something About Airplanes recupera canciones del primer lanzamiento (curiosamente, un recopilatorio) You Can Play These Songs with Chords (1997, Elsinor), las cuales fueron vueltas a grabar para este álbum. A la producción contarían con uno de sus miembros más importantes: Christopher Walla, quien ha seguido produciendo todos los trabajos de la banda, a la par que toca la guitarra, y cuando se tercia el piano o el órgano.

Perlas como ‘Pictures in an Exhibition’, dejaban letras oscuras y tristes. Versos que entraban para no salir.

I think you caught me on the downslide, downturn
I was busy writing with a pen and paper thin dream
And all your plastic people with plastic hearts and smiles
They had the worst intentions all along after all

Y así cada canción, una balada conmovedora en ‘The Face That Launched 1000 Shits’, con la distorsión como aliada en ‘Sleep Spent’ y en ‘Amputations’, otra de las oscuras del largo; más duros con las guitarras en ‘Fake Frowns’; y cerrando con ‘Line of Best Fit.’, donde prefieren dar rienda suelta a los largos instrumentales.

https://www.youtube.com/embed/dmyaKpp6xIM

Ben Gibbard inició Death Cab For Cutie como proyecto en solitario, para este disco ya se unió a Walla, a Nathan Good (batería), y Nick Harmer (bajo), y tras más de 11 años en activo, nunca se hubiese imaginado que llegaría hasta donde ha llegado, con buenas canciones, calidad, y siempre demostrando una independencia loable. Este álbum fue el comienzo, pero lo mejor del grupo estaría aún por llegar.

Death Cab for Cutie: discografía

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