Este es el álbum por el cual Death Cab For Cutie es una de mis debilidades. Transatlanticism (2006, Barsuk Records) es, junto al primero, Something About Airplanes (1999, Sonic Boom), la joya de la corona de los estadounidenses. A partir de este álbum, Ben Gibbard parece estar más perdido que de costumbre, sin encontrar el gran sonido que les caracterizó en sus inicios y con el que se dejaron ver al lado del indie (el de mayúsculas) dentro de la escena con calidad, incluso que les valió el calificativo de ‘Adult alternative’, un calificativo creado para vender en un target de adultos.

Transatlanticismn es la evolución que la banda apuntaba con sus dos anteriores trabajos. Es un álbum que tiene a las espaldas seis años de carrera, y por tanto, seis años de maduración como conjunto; Chris Walla asentándose como un productor cada vez mejor y con la seguridad que tiene el grupo cuando ya cuenta con dos discos en el mercado, un público más o menos extenso y las ovaciones de la crítica.

Era el momento para lanzar el arma derretida (no por falta de efectividad, sino por la calidez de ésta) y dar un paso más en el sonido. El lo-fi quedaba atrás, seguía influyendo a la banda (aún hoy lo hace), pero son los arreglos barrocos, la música ornamentada y el compendio de melodía, voz y letra, la que Death Cab For Cutie encuentran aquí. Su Revolver particular, salvando todas las distancias insalvables.

Aquí empieza lo bueno rápido, no necesitamos llegar a la mitad del disco para encontrarnos con el corte especial, ya ‘The New Year’ deja su grano de arena. Combinan muy bien las partes, mezclando los breaks y el estribillo pegadizo sin resultar cansino; aún DCFC tenían cierta querencia del rock más desgastado. Pero ésta desaparece cuando acaba el inicio y ‘Lightness’ hace acto de presencia.

Ahora sí que estamos ante los nuevos Gibbard y compañía. Desnudan las melodías, las quitan la distorsión para añadir a la voz del mencionado cantante de The Postal Service el papel que parecía estar reclamando, consiguiendo un medio tempo delicado, unas guitarras manteniendo un riff mínimo y de fondo la tranquilidad de varias partes sobreexpuestas.

Death Cab for Cutie — Lightness (YouTube)

Title and Registration’ también va creciendo con un punteo detenido de la guitarra, voz con respectiva back vocal y con una leve base electrónica. Creando una canción más alegre de lo que aparenta la letra, con versos tristes y desamor en la temática.

Y es el momento en el que aparece el hit del disco, el tema pegadizo (lo más que DCFC pueden ser pegadizos) que toda banda buena suele tener reservado. ‘Expo ‘86’ (YouTube) cumple esa función, las guitarras continúan sucias, la distorsión se aprecia más cuando el volumen y los efectos del altavoz dejan pasar el sonido original sin filtros añadidos, subidas, bajadas y mientras, otra letra de las duras para escuchar.

Death Cab for Cutie — Title and Registration (YouTube)

El resto sigue por la misma tónica de repetir el sonido bueno conseguido: ‘The Sound of Settling’ es el segundo tema con gancho en el tarareo del estribillo; los tres lentos se inician con ‘Tiny Vessels’ y finalizan con ‘Passenger Seat’, dejando paso a un cierre situado más arriba que remata ‘We Looked Like Giants’, pero que prefiere ralentizar ‘A Lack of Color’, con una leve guitarra repetida.

Canciones tristes, melodías bien trabajadas, buen sonido conseguido y de fondo un objetivo: conseguir el pop de altura que muchos grupos ansían. Death Cab For Cutie lo hicieron aquí, y aunque desde algunos lados no fue bien vista esta maniobra (hablo de Pitchfork), hoy en día, cuando se retoma este trabajo, se ve un álbum sólido, maduro y con el que no se superarían más, ya que a partir de este momento, el camino iría en una constante llanura con algunos desniveles y pocas cimas que cruzar.

Death Cab for Cutie: discografía