Desde los primeros acordes de ‘Title Track’, Death Cab For Cutie dan, en su segundo disco, carpetazo a sus pretensiones de hacer la canción de emopop perfecta. Al menos, aparcan esa ambición por unos años y centran su mirada en el sonido. We Have The Facts And We´re Voting Yes es un disco con una mirada mucho más abierta, obra de un grupo que confía en las habilidades individuales de sus músicos y que no tiene miedo de sonar mejor.

En el siempre difícil equilibrio entre canción o sonido, DCFC apuestan en su regreso por lo último, por mejorar la textura del álbum y, gracias a ello, consiguen también que sus canciones suene más trabajadas, menos cazadas al vuelo. ¿Hay pérdida de espontaneidad? Seguro, pero se disimula: el trabajo previo, el darle vueltas una y otra vez a las canciones hasta que “suenen” fantásticas, contribuye a que los temas sean también más propios y menos de otras bandas referentes.

En We Have The Facts…, DCFC pulen su indie-rock y lo visten de claustrofobia guitarrera a cámara lenta, como, por ejemplo, la de Low. O la de la última etapa de Talk Talk, grupo con el que comparten mucho más de lo que parece a primera vista. Como los de Mark Hollis, DCFC consiguen hacer discos pop sin arquetipos: ni estrofa-estribillo-estrofa ni nada por el estilo. No me extraña que este disco sea aún el favorito de muchos de los que han oído a DCFC. Aparentemente, no cuenta nada que no sepamos, pero es como el chirimiri: va mojándonos por debajo de la ropa sin que nos demos cuenta, sin darle importancia verdadera. Calabobos, le llaman.

Tonterías, en We Have The Facts And We´re Voting Yes , hay las justas. Un par de canciones no acaban de funcionar, sobre todo cuando el grupo se escora demasiado hacia el slowcore: ‘The Employment Pages’ o ‘Little Fury Bugs’, por ejemplo, parecen necesitar un empujón. Porque, pese a que este disco sea claustrofóbico, eso no quiere decir que no haya luz en sus canciones. Al contrario, cuando más gusta es cuando su superficie se vuelve brillante. Ahí, claro está, es donde la voz de Ben Gibbard golpea dos veces: su manera de cantar es capaz de abrir ventanas en cualquier habitación cerrada. Gracias a él, los muros gruesos que el grupo construye con guitarras y bases rítmicas letárgicas no parecen tan pesados.

De entre el bloque rocoso que es el disco (uno de ésos que da gusto escuchar de principio a fin), brillan la ya citada ‘Title Track’ (youtube) y también ‘For What Reason’ (con contrastes deliberadamente sin pulir), ‘405’ (muy cerca de ser rock para grandes estadios, ‘Company Calls Epilogue’ o ‘Scientist Studies’ (youtube, no oficial). Las letras de Gibbard, cercanas a la par que intrincadas, contribuyen también a la sensación de estar ante un disco al que es difícil mirar mal: te obligan a coger el libreto y a leerlas una y otra vez, con frases golosas y una sensación general de que te quieren decir mucho más de lo que entiendes.

Sí, We Have The Facts… es la primera gran obra de Death Cab For Cutie, un disco capaz de crecer y crecer con el tiempo, para nada un álbum primerizo. Además, en su edición española, Houston Party añadió las tres canciones del tremendo single Photobooth, con la titular (youtube, no oficial), ‘Song for Kelly Huckaby’ y ‘Technicolor Girls’. En esa dosis de melancolía pop (aquí sí, con estribillos tarareables), se demostraba que lo mejor de Ben Gibbard y los suyos estaba por llegar y que corría parejo a una mayor apertura del grupo hacia campos más luminosos, menos tensos.

Death Cab for Cutie: discografía

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