Mike Patton y sus colegas siempre han sido tipos con sentido del humor y así habrá que tomarse el título del último disco de Faith No More. ¿Album del año? ¿Fue Album of The Year el mejor disco de 1997? No. Es más, ni siquiera el grupo estaba demasiado seguro de lo que estaba haciendo: la incomodidad entre los miembros de FNM había crecido hasta tal punto que este disco se grabó en los ratos libres que dejaban los proyectos secundarios de la banda.

Album of The Year fue grabado, de hecho, como si no hubiera un mañana para la banda y, al final, no lo hubo. Eso, no cabe duda, influyó en que el disco tuviese un parto problemático y una recepción bipolar. desde la estrella y media que le calzó Rolling Stone (revista que no se caracteriza por sus notas bajas, precisamente) hasta el notable alto que le dio Spin o que ahora también refleja Allmusic.

¿Es, pues, un mal disco o uno a la altura de lo que Faith No More nos habían acostumbrado? Pues ni una cosa ni la otra, opino. Album of The Year tiene resbalones (“empezamos a hacer mala música”, en palabras de Mike Patton) y menos sorpresas que cualquier otro disco del grupo, lo que, sin duda, debe contar en el apartado negativo para una banda como FNM. Pero tampoco se merece los 2,4 puntos que le otorgó Pitchfork: pasa el aprobado con solvencia, a pesar de todo.

Sí, a pesar de todo, porque así es cómo contaba Roddy Bottum la situación del grupo cuando emprendieron la grabación de Album of The Year:

Mi agenda era bastante frenética en ese momento, pero, para ser sincero, la de todo el mundo lo era. Así que grabamos el disco en medio de nuestros otros proyectos. Fue bastante precario (…) Siempre habíamos grabado los discos en estudio todos juntos, de un tirón, pero en este caso trabajamos por partes y por separado.

Album of The Year es, pues, un monstruo de Frankestein con una suma de partes peculiar. Mike Patton estaba cada vez más alejado de la banda (¿del mundo?), pero gracias a eso salió una canción como ‘Ashes to Ashes’: la cinta con la música le llegó a Italia y en nada él ya tenía letra y voz.

De los errores del disco (elegid los vuestros; a mí me resulta difícil no reírme con ‘She Loves Me Not’ y no aburrirme con algunas como ‘Paths of Glory’), entre otros) es Billy Gould quien da una buena metáfora

Angel Dust fue como un huracán viniendo hacia ti: una gran y espantosa tormenta. King for a Day fue como si la tormenta ya te hubiese golpeado, con todo volando a tu alrededor. Y este disco… este disco es como cavar entre los restos para poder sacar los cuerpos de las personas que han muerto.

En esa tarea lúgubre que es sacar los propios cadáveres del armario hay que buscar los defectos y las virtudes del disco con el que Faith No More dijeron adiós. Aciertos hay: desde la aperura de ‘Collision’ o esa ‘Helpless’ con Mike Patton en estado de gracia hasta ‘Stripsearch’ o ‘Last Cup of Sorrow’.

Por encima de todo, con el tiempo ha quedado demostrado que, pese a lo que decía la crítica de Rolling Stone, éste no es el disco de una banda desesperada porque la década de los 90 les considerara relevantes. El culto ya había sido plantado; tocaba emprender caminos muy diferentes. Y en esos, Patton siempre llevaría ventaja.

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