2004, cinco discos a sus espaldas y casi 12 años en activo. Toda una trayectoria asentada, firme, con algún tropezón más leve, que se viene abajo tras la publicación de su sexto trabajo de estudio, Contra la Ley de la Gravedad, un álbum conflictivo que tiene más historia detrás que delante, hecho que no lo justifica, pero sí que tiene que ser analizado. Prince es uno de los artistas más importantes de la historia, pero su discográfica siempre le ha exprimido de malas maneras.

Los Planetas estaban es una situación muy tensa con BMG Music Spain, no obstante llevaban ya muchos años con ellos y en este mundo nada dura tanto (tras este LP, ficharon por Universal). Entre las anécdotas que todo seguidor de los granadinos recuerda, es ver aparecer a Jota en las sesiones de fotos promocionales con la camiseta de Sinnamon Records, lo cual trajo el rumor de su fichaje por ellos, en el momento donde la discográfica se estaba haciendo con todos los grandes grupos nacionales del indie (La Buena Vida, Chucho…).

Se ha hablado mucho de que Los Planetas no tienen canciones de protesta o sociales, que hasta su último LP, con ‘Reunión en la Cumbre’ estaban en su propio mundo, pero eso no es del todo cierto. Desde el principio hay ciertos dobles juegos que apuntan a esta temática y en este álbum en concreto bien pueden verse varios ejemplos.

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El primero de ellos es el gesto simbólico a incluir dos canciones que anteriormente ya se habían publicado, algo que hasta el momento no habían hecho. La primera es ‘Experimentos con Gaseosa’, que había sido incluida el EP Los Planetas Se Disuelven publicado en 2003 por la revista Cáñamo en una tirada muy limitada; y la segunda es ‘Podría Volver’ canción que representó a los granadinos en el homenaje dado a Bambino bajo el título Bambino, Por Ti Y Por Nosotros (2004, RCA).

Esta política es al menos curiosa, como si se buscase rellenar un espacio ya pactado por contrato con la discográfica. Este hecho también se ve en la inclusión de varias canciones que son percibidas de relleno y sin gracia alguna (‘124’ es una de las peores canciones de Los Planetas). El último de los aspectos donde se ve la rabia del grupo está reflejado en una canción que trajo sus ríos de tinta. Hablo de ‘Devuélveme La Pasta’, uno de los intentos de singles del trabajo y con una letra envenenada directamente enviada al mundo musical, y en especial a su discográfica.

Así se tendría que ver este álbum, bajo un contexto negativo, cuando la banda venía de otro de sus álbumes más inestables como fue Encuentros con Entidades (2002, RCA) y llegados a un punto que tocaba renovar la fórmula porque no siempre funciona permanecer en el mismo sitio.

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Esa renovación vendría en el siguiente trabajo, donde volvieron a ser los mejores Planetas de siempre, pero en este sólo hay palos de ciego. Hay un single, el mejor de los doce temas que tiene que estar indispensablemente en un top 20 planetero. ‘Nunca Me Entero de Nada’ repite la estructura de situar a Jota más templado, con la melodía vacilando en un plano bastante crecido añadiendo luego subidas para acompañar a la letra, una letra de las buenas, de las que duelen, que camuflan el estribillo pero mantiene la pegada en la mente de cualquiera.

Pero no hay más, el resto es paja y caras B de quienes firmaron un álbum como Super 8 (1994) o Una Semana en el Motor de un Autobús (1998). La apertura es donde está el fogonazo inicial para atraer de primeras (algo que no se consigue). ‘El Golpe de Gracia’ es un tema de doble juego, al principio da el pego, resulta pasable, pero llega un momento que a la décima repetición uno acaba aburrido, como pasa con ‘Y Además Es Imposible’, uno de los singles publicados del álbum. Aquí devuelve la colaboración Irantzu Valencia, cantante de La Buena Vida, ya que antes había sido Jota quien había colaborado con ellos en el tema ‘Los Planetas’. El juego de voces está conseguido, la letra de desamor también, pero todo resulta demasiado efectista y preconcebido. La cantante donostiarra está grabada bajo un filtro que no favorece a su voz, muy débil y suave.

De las que salvan el tipo es ‘Canción del Fin del Mundo’ si uno es seguidor acérrimo de los granadinos. Las razones vienen dadas en las guitarras, más al estilo La Habitación Roja, en busca del hit que pegue, que resulte contagioso y que se quede en ese punto. Suena demasiado homogéneo con la estructura de estrofa-estribillo y las bajadas reglamentarias para pegar fuerte.

Ahora bien, la recta final con ‘No Ardieras’, ‘Sale el Sol’ y las dos siguientes, en especial los cinco minutos de relleno en ‘Cumplimentando Compromisos Contractuales’ (otro de los ejemplos que hacen hablar del malestar), son el metraje más flojo que Los Planetas han firmado hasta la fecha. Canciones que no van a ningún sitio, dejan entrever lo que vendría después con Grupos de Expertos SolyNieve sólo que de forma muy liviana y superflua.

Toda gran banda tiene sus baches y sus tropiezos. Los Planetas tuvieron uno muy grande aquí, con un álbum que tendría que haberse quedado en el cajón sin publicar, aunque quizás las malas críticas recibidas por éste trabajo trajeron el cambio radical de su siguiente referencia. Como cantaba Bambino y Jota revisa: ‘Juré que nunca volveré y no volveré’; por suerte, así lo hicieron.

Discografía de Los Planetas

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