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Especial Smashing Pumpkins: The Aeroplane Flies High

Nacido como recopilatorio de los singles editados a raíz del festín “meloncólico” y editado en una cofre lujosísimo (a imitación de los que servían para portar los siete pulgadas de 45 rpm), con su correspondiente libreto y varias sorpresas más, The Aeroplane Flies High no sólo supone el último adiós de Billy Corgan a muchas de sus maneras antiguas de hacer canciones (todo cambiará con Adore), sino que, en cierto modo, es ya síntoma claro de su galopante megalomanía.

Curioso: The Aeroplane Flies High tiene más canciones que el descomunal Mellon Collie hasta sumar casi 140 minutos de música, así que debe ser tratado como un disco importante y no como un aparte de rarezas en la discografía de las calabazas.

Curioso (número dos): Pese al exceso, Corgan deja un puñado de canciones que se merecen un hueco entre lo mejor de la banda.

Así que la jugada le sale bien casi por última vez. Lo que en principio era sólo para completistas irredentos del grupo, al final puede acabar convenciendo a cualquiera.

Bullet With Butterfly Wings: versiones y la mejor canción de Iha

The Aeroplane Flies High toma forma casi conceptual y sus cinco discos tienen diferencias acusadas. Acompañando al bombazo que catapultó Mellon Collie a lo más alto de las listas hay 5 versiones y frágil una canción original escrita por James Iha, Said Sadly, donde brilla la slide guitar y muestra que Corgan debería haber dejado que James oxigenase el repertorio del grupo más a menudo.

De las versiones, no sorprende lo de Alice Cooper y sus Clones ni tampoco el enérgico tratamiento que Smashing Pumpkins le dan a You´re All I´ve Got Tonight (de los Cars), pero sí esa Destination Unknown (que deja ver los primeros coqueteos de Corgan con las bases sintéticas) y Dreaming (Blondie pasados por el mismo tamiz del que salió la parte final del Mellon Collie). Completa el lote una fenomenal recreación del A Night Like This de los Cure, con Jimmy Chamberlin dejándose su poca voz en el intento. Bonito y curioso.

Zero: a piñón fijo y desbarre

Zero es el single más prescindible y también el que sigue el mismo camino que ahora pisan los Smashing Pumpkins: caña y piñón fijo. God no puede igualar ni de lejos la brillantez del tema titular a pesar de estar compuesta con las mismas hechuras. Comparar Mouth Of The Babeso Marquis In Spade con cualquiera de las canciones cañeras anteriores de la banda es hacerla palidecer (siendo benévolos, la podríamos situar al lado de lo menos inspirado de Gish). Tribute to Johnny es exhibicionismo virtuoso puro y duro, pero para eso Pisces Iscariot había dejado mejores cosas. Y Pastichio Medley es puro desbarre durante sus 25 minutos. Al final, Pennies, pese a la sensación de déjà vu, es lo mejor.

1979: indie rock canónico

Para acompañar a la más vitalista canción de Smashing Pumpkins, Corgan tira por el lado del indie rock. Entre nuevaolera y misteriosa se mueve Ugly, de Iha. The Boy está cortada por el mismo patrón que 1979 y, lo digo ya, es preciosa. Cherry se alimenta de guitarras grabadas y vueltas del revés y un ritmo tímido pero penetrante y puntúa en el notable alto.Believe es drama puro en la intimidad, plena del mismo encanto que ahora Corgan es incapaz ni tan siquiera de imitar. Será porque la firmaba James. Y, finalmente, Set The Ray To Jerry queda entre lo más descartable del segundo single.

Tonight, Tonight: en lo más alto

Si el tercero de los singles incluidos en la caja bajaba el listón, el cuarto lo eleva a las nubes. No sólo está la bombástica y sentimental canción titular (acompañada además de una anecdótica toma acústica), sino que Corgan hace orfebrería pura, casi a solas en su habitación. Así lucen tanto los trenzados de guitarras de Meladori Magpie (sería bonito que Devendra Banhart la versioneara), los violines de Rotten Apples, el folk soñador (y con eco) de Medellia Of The Gray Skies o la confesional Blank. Por encima de todas ellas, Jupiter´s Lament, una nana bellísima.

Thirty Three: nueva ola y contrastes

https://www.youtube.com/watch?v=YZcOSvNh2-k

Thirty Three: Debo confesar que, a día de hoy y tras haber desempolvado todos los discos de Smashing Pumpkins para hacer estas reseñas, Thirty Three es mi canción favorita. La venía escuchando el otro día, por la noche, y las estrellas que brillaban en el cielo tenían más sentido que nunca. Como banda sonora del salto a la madurez y de los mil y un errores y pasos en falso que he venido cometiendo, me vino como anillo al dedo. Y sí, me emocioné de nuevo con los Smashing Pumpkins.

Su single (el último de los cinco) es el más ecléctico de todos los incluidos en The Aeroplane Flies High, el que sirve para enseñar a qué podían sonar los de Chicago a cualquiera que no los conozca.

No es el mejor, pero ahí está la ensoñación lujosísima de la canción titular o esa The Bells, de la que alguien debería hacer una versión shoegaze. Ahí también se encuentra la nuevaolera y marchosa Transformer. O esa piedra de toque llamada The Aeroplane Flies High (Turns Left, Looks Right), que no sólo da título a la recopilación, sino que es parada obligatoria por cómo usa los contrastes, las subidas y bajadas.

Puede que todo el cofre del aeroplano sea sólo para fans. Pero satisfacciones da un buen puñado. Bastantes más que decepciones o canciones sin vida. Y eso, cuando hablamos de 33 canciones, es algo más que reseñable, ¿no?

Discografía de Smashing Pumpkins

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