Después de unas semanas en barbecho, continuamos con nuestra serie de especiales dedicados a la carrera de The Chemical Brothers prestando atención a su tercer álbum, Surrender, cuarto artículo por nuestra parte.

Estamos probablemente ante el disco de los Chemical que comienza a dividir a la crítica y a los incondicionales del dúo. A partir de aquí, cada vez que los de Manchester publican un nuevo álbum, las opiniones son de lo más dispar. Por lo general la crítica no los llega a maltratar, pero tampoco les da su bendición, aunque algunos medios no dudan en afirmar que este es sin duda su mejor disco, mientras los aficionados, aceptan lo que se les ofrece, con entusiasmo, pero teniendo claro que no llega al nivel de sus dos primeros trabajos.

Para este tercer álbum de estudio, los químicos comprenden que, si quieren llegar aún a más público, convertirse en un verdadero “producto mainstream”, necesitan incluir un poco más de voces y crear unas melodías más definidas. Y ni cortos ni perezosos eso es lo que hacen con Surrender, un disco más melódico y repleto de voces, con letras mucho más completas y alejadas de los simples samplers utilizados en sus dos trabajos anteriores. Así que Rowlands y Simons dejan esa senda tan “alternativa” que habían transitado con sus dos anteriores largos y se introducen en un terreno mucho más conocido, si bien nunca abandonan ese sello tan personal que sólo ellos saben imprimir a sus producciones. Y probablemente la elección del título de este trabajo no sea casual.

Lo que si está fuera de toda duda es que aquí es donde realmente se convierten en el dúo de electrónica de gran repercusión mundial que hoy día son, gracias al bombazo que supuso ‘Hey Boy Hey Girl’, un tema con el que es imposible fallar, aún hoy, en cualquier fiesta en la que se pinche.

Para mí, este es sin duda un gran trabajo si lo miramos como conjunto. No me atrevería a decir que mejor que los dos primeros, pero sigue teniendo todos los ingredientes necesarios para ser un disco completo, fácil de escuchar, pero también un disco para bucear en él, en busca de matices y detalles de los que ningún artista mainstream es capaz de conseguir para sus propios trabajos: está claro, seguimos estando ante el dúo que fue capaz de hacer llegar la electrónica “más selecta” al gran público.

Y lo hicieron con 11 temas, cargados de colaboraciones, que se convierten, de nuevo, en todo un viaje sonoro, que nos lleva a través de los más variados ambientes y estados emocionales, desde las cumbres más altas del ritmo a los valles más profundos del relax, todo ello con el sello personal e inconfundible de la sónica de los hermanos químicos.

El disco se abre con el que sería último single del mismo, ‘Music: Response’, un tema prácticamente instrumental con el que uno se lleva la primera sorpresa. Un sonido un tanto falto de fuerza, que hace que echemos de menos ese fuerte carácter con el que The Chemical Brothers abrían sus discos. De cualquier forma, ‘Music: Response’ no suena mal y siempre constituye un buen aperitivo de lo que está por venir, dejándonos sobre todo con curiosidad por saber si Surrender ira a más o se quedará en un simple fiasco.

Con ‘Under The Influence’, llega a ocurrir algo parecido. Estamos ante un completo derroche techno que probablemente nos suene a los más trillados samplers del género, y sobre todo se salva por mantener presente la personalidad “química” que todos conocemos.

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Pero cuando comenzamos a estar un poco perdidos, pensando que estos no son más que un espejismo de los Chemical Brothers que conocimos, llega ‘Out Of Control’. Con la colaboración de Bobbie Gillespie, de Primal Scream y la voz de Bernard Sumner de New Order. Y no nos equivocaríamos si decimos que este corte bien podría haber sido incluido en un “álbum dance” de estos últimos; la voz, el bajo, la guitarra… todo recuerda a New Order, excepto ese toque trance tras todos esos elementos.

Y ¿qué sería un disco de los Chemical Brothers sin su ración de psicodélia? Pues eso es precisamente ‘Orange Wedge’; el toque psicodélico que todo buen disco de los hermanos debe tener. Un poco de funky sobre una base de percusión que quizás sea lo más destacable del corte. Para mí un mero puente entre temas, ya que me parece el más prescindible de todo el disco. Aunque como en todo, es una simple opinión.

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Otro de los grandes temas del álbum, al menos mediáticamente sería ‘Let Forever Be’, el hijo ilegítimo de Setting Sun. Al menos el padre es el mismo: Noel Gallagher. Una de las piezas del álbum que más demuestran que Rowlands y Simons trataban de salirse un poco de terrenos tan independientes para entrar en los del público en general. Si cogemos como base un tema de Oasis, le añadimos una potente base de percusión y unos cuantos samplers tenemos exactamente esto: ‘Let Forever Be’. Éxito en la radio seguro. Y más si tenemos en cuenta que (al igual que solían hacer Oasis) Rowlands y Simons no pueden negar en absoluto que beben del Tomorrow Never Knows de los Beatles, aunque el Gallagher de turno se quede aquí en un pobre sustituto para Lennon y McCartney.

Y si un disco de The Chemical Brothers no es lo mismo sin su ración de psicodélia, tampoco lo es menos sin su propio ‘Private Psychedelic Reel’, y ese es ‘The Sunshine Underground’. Un tema que se presenta ante nosotros como uno de los más tranquilos de Exit Planet Dust, pero que se convierte inmediatamente en una subida sin paradas de 8 minutos nada menos. Destacable como en otros temas sobre todo el uso de la percusión que hacen, para ir acelerando el ritmo, y esa melodía de la parte central, de un tema que, por otro lado, podría ser mi favorito del disco, sin lugar a dudas.

Otro de los elementos ya recurrentes en los discos de los de Manchester sería sin duda esa “balada made in Chemical” que en esta ocasión corre a cargo de la voz de Mazzy Star, Hope Sandoval y su peculiar pronunciación del inglés. Nada que no nos hubieran ofrecido antes, un toque folk por aquí y unos arreglos electrónicos por allá, y tema listo.

‘Got Glint?’ nos devuelve a los Chemical más instrumentales y quizás experimentales (sin llegar a los niveles de sus primeros trabajos), aunque habiendo entrado en los derroteros más comerciales, está probablemente un poco fuera de lugar. No es una mala composición, aunque pasa un poco desapercibida entre sus 10 compañeras de disco.

https://www.youtube.com/embed/tpKCqp9CALQ

Y en la parte final del disco es donde encontramos, casi escondido, este ‘Hey Boy Hey Girl’. Un corte acusado por muchos críticos de ser demasiado comercial y un poco “pastel” (desde luego, no les falta razón si atendemos a lo “elaborado” de la letra), pero que indudablemente carga con el peso de haber hecho a los Chemical quienes son hoy para mucha gente: los que los hemos seguido desde sus inicios no opinaríamos igual, pero hay que tener en cuenta que muchos fueron los que se interesaron por ellos gracias a Hey Boy Hey Girl. De lo que no cabe duda es de que es una autentica bomba, puro frenesí y adrenalina para la pista.

El corte que da título al álbum, de nuevo instrumental, es otro de esos que no tiene nada especial o gran cosa que aportar. Simplemente repetitivo de principio a fin, no se sale de lo esperado, pero nada lo hace destacar sobre el resto del álbum; aún no siendo desagradable, únicamente consigue bajar la media del conjunto.

Y para cerrar el largo, este ‘Dream On’, de nuevo con ese toque folk que veíamos en Asleep From Day. Una especie de nana parta dejarnos descansar tras una larga noche de baile.

7.5/10

Como veis, al menos según mi punto de vista, no estamos ante el mejor trabajo de los de Manchester, pero si que hay que reconocerles que incluso cuando vuelven su atención hacia terrenos inexplorados por ellos (la crítica cree que este es un trabajo mucho más house que lo que habían hecho hasta ahora) saben hacer las cosas bien. El disco es muy agradable, de principio a fin, y cualquiera puede escucharlo sin miedo a que no le guste. Es apto para el público de oído entrenado en la electrónica, pero no deja de lado a gente con gustos más comerciales, sobre todo con temas muy bien pensados para las radiofórmulas. Por otra parte, como siempre, es todo un compendio de estilos, con el que podemos tener mucha música en un sólo disco, y sin ser un recopilatorio. Surrender no está nada mal si no vamos buscando a los Chemical innovadores de otros tiempos. Pero como he dicho en otras ocasiones, tras la gran sorpresa inicial, es muy difícil volver a sorprendernos con los mismos trucos de siempre.

Discografía The Chemical Brothers:

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