Ya casi para terminar con nuestra serie de especiales dedicados a los hermanos químicos, toca hoy hablar del que sin duda es el peor valorado de sus trabajos hasta la fecha, We Are The Night.

Verdaderamente, este trabajo de The Chemical Brothers es quizás el primero que me deja completamente frío. Sin ganas de dedicarle más tiempo del que en su día le dediqué; no más de tres o cuatro escuchas, y que ahora revisito con ganas de encontrar algo que se me pasara por alto entonces, pero que no consigo hallar por ninguna parte.

Probablemente haya que opine que es un gran trabajo, pero serán sobre todo, aquellos que no hayan seguido la trayectoria completa del dúo, esos que se subieran al carro tarde pensando que esto era una novedad sin conocer lo que había detrás, que si fue realmente novedoso.

Probablemente el principal fallo del disco es que Simons y Rowlands, víctimas aquí del monstruo que han creado, siguen insistiendo en formulas que en el pasado les funcionaron, pero que quedan completamente fuera de lugar en momentos como el 2007, cuando el big beat era ya una sombra del pasado.

El otro gran fallo sin duda es que la colección de samples habitual en los hermanos aquí se utiliza como siempre, llegando a sugerirnos, en casi todos los temas sin excepción, que vamos a encontrar algo bueno que degustar, como siempre ha habido en todos y cada uno de los discos del dúo, pero aquí sólo se llega a insinuar lo que podría ser para dejar que la burbuja se desinfle sin llegar a estallar, quedándonos con una irremediable sensación de frustración.

Pero como siempre, veamos paso a paso lo que este We Are The Night tiene que ofrecer, para ver sobre todo si una dura crítica es algo merecido o por contra injusto. Empezamos con There’s No Path To Follow, una inquietante intro que no pasa de ahí, de una mera intro de un minuto, que nos pone en situación y poco más.

We Are The Night, en el que desemboca la anterior introducción, es un tema clásico dentro de lo habitual en los Chemical. Es también delo que os decía un poco más arriba; deja una buena sensación en un principio, pero si bien hay temas que ganan con las sucesivas escuchas, éste no es que pierda, pero si que se hace cada vez más “conocido” y comienza a sonarte una verdadera copia de otros temas de la discografía química. Un corte demasiado plano, que nos deja esperando esa subida a la que nos tienen acostumbrados los hermanos, pero que aquí no termina de llegar nunca.

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Para el tercer tema del álbum, los Chemical contaron con la participación de The Klaxons, alegando que no suelen buscar colaboradores porque estén de moda, aunque estos si que lo estaban por aquel momento (y todavía). Conocidos de sus noches de juerga y sesiones en el Heavenly Social, como en otras ocasiones la colaboración surgió casi sola. El resultado, bueno, tiene un pase, aunque no es lo mejor que han conseguido cuando han trabajado con gente grande de la escena indie. Con All Rights Reversed, los Chemical Brothers entregan un tema que nos deja un poco descolocados por salirse de sus habituales esquemas, sonando más a una producción no electrónica, más bien rock o indie; terrenos que les son un poco ajenos y que no pueden más que causar confusión en los que los seguimos habitualmente.

Saturate, cuarto corte del disco deja precisamente esa sensación en el oyente. Un poco de saturación. Rozando el trance más clásico una vez más (en otras ocasiones ya se han encontrado con este estilo) nos dan aquí una composición que se les escapa de las manos, sobre todo porque los expertos en este género ya nos han dado esto mismo hasta la saciedad, y posiblemente con mayor calidad.

Y llega Do It Again, con la actuación del, por aquel entonces emergente Ali Love (para mi aún no ha terminado de emerger) para añadir voz al single de presentación de We Are The Night. Ahora estamos mucho más familiarizados con el tema, gracias a cierta marca de perfumes, pero por aquel entonces, este tema no sonó ni un poco de lo que sonaron anteriores producciones de los químicos en radio y televisión. Si bien la producción del tema, su melodía y base rítmica, los samples y sintetizadores empleados, no me parecen malos en absoluto, me parece que la elección en la voz no pudo ser más desacertada. Cuestión de gustos supongo, pero el falsete de Ali Love me saca de quicio. El tema necesitaba una sección vocal, de eso no hay duda, pero creo que cualquier otra colaboración le hubiera venido mejor.

Das Spiegel, como ya deja entrever su nombre, es un corte con inspiración electrónica de lo más clásico. Podemos buscar influencias en Kraftwerk y otras hierbas, pero lo más llamativo es la incursión química en lo minimalista, una terreno del que siempre se han apartado y que aquí transitan con cierta maestría. Me parece de lo más salvable y original del álbum.

Pero también tratan de ser originales con The Salmon Dance, sin duda, y el resultado es completamente distinto. Si alguien quiere mofarse de los Chemical o hacer una parodia de ellos, no tiene ni que crear un tema nuevo, simplemente puede coger este, o hacer una versión. Pero si debo definirlo con una palabra, usaría molesto, sin duda, y más gracias a la publicidad de ciertos objetos alados de higiene femenina. Lo mejor, si es que hay algo, la actuación hip hopera de Fatlip, que bien hubiera quedado mejor en cualquier otro tema.

Pero en casi todo trabajo de genios suele haber algo salvable, y al cesar lo que es del cesar, los Chemical siguen siendo genios de la electrónica, así que Burst Generator es la prueba de que aún no han agotado todo su ingenio a la hora de componer. Hipnótico como ninguno en We Are The Night, este Generator es pura electrónica con ese característico crescendo en los temas más largos, marca de la casa, que siempre hemos apreciado sus seguidores.

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Pero los Chemical Brothers están dispuesto a seguir tratando de tocar todos los palos habidos y por haber de la música, llevándolos al terreno sintético, y con A Modern Midnight Conversation se atreven incluso con la samba (¿electro samba?). Esto es lo que puede hacerse con una botella de cristal vacía (electrónica, claro), mezclando jazz, un poco de funk y algo de electro-pop. Sólo ellos son capaces de cosas así, y no sólo eso, cosas así que realmente funcionen.

Pero, si se pueden usar botellas vacías en un tema electrónico, ¿por qué no usar el sonido de un xilófono también? Pues nada, manos a la obra y nos sacamos de la manga Battle Scars y tenemos un tema digno de la new wave que bien podría protagonizar David Bowie, pero que tiene a Willy Mason como actor principal. A eso se le añaden uno retazos del No Path To Follow del inicio y de paso le encontramos algo de sentido a aquella intro y listo. Ya tenemos otro desconcertante corte que añadir a We Are The Night que suba un poco el listón del disco.

A modo de pequeño interludio antes de la despedida, los químicos nos ofrecen Harpoon, un oscilante tema cargado de cantos de ballena y otros elementos oníricos.

Tim Smith, de Midlake es el encargado de poner su granito de arena al cierre del álbum, en The Pills Won’t Help You Now, un tema que destila delicadeza y fragilidad por los cuatro costados, quedando como perfecto broche de oro para el disco. Otro de esos destellos de lucidez química despuntando en un mal conjunto.

5.5/10

Como veis, un claro bache en un a carrera que, si bien hasta el momento, no había sido todo lo constante que nos hubiera gustado, si que había mantenido la cabeza bien alta y siempre nos había ofrecido más momentos brillantes que decepcionantes. Aquí la cosa se vuelve todo lo contrario, y hay más decepción que otra cosa. No obstante, a los hermanos este disco les siguió sirviendo buenas ventas aunque su público estuviera desencantado, y eso dice mucho del poder de convocatoria del dúo.

Como ya comenté en su día, con Further me pareció que volvían a levantar cabeza, aunque el nivel al que llegaban no era todo lo que querríamos sus seguidores. Con ellos siempre hay que otorgar el beneficio de la duda, y si no, siempre nos quedará lo que nos han entregado hasta el momento, que no es poco. 7 álbumes de estudio, de los cuales 5 son prácticamente imprescindibles para los amantes de la electrónica y casi que para los amantes del rock, y unos cuantos recopilatorios, rarezas y discos de mezclas, pero eso será tema para otro día, que aún nos queda una última entrega de la serie.

Discografía The Chemical Brothers:

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