Especial U2: Pop

A Pop (Island, 1997) le tengo un especial cariño por ser durante su espectacular gira PopMart cuando ví a U2 en directo por primera vez. Sin embargo esto es lo único que puedo defender de su noveno disco de estudio.

Justo cuando muchos pensábamos que los irlandeses habían encontrado en la experimentación y los sintetizadores de sus impresionantes dos discos anteriores el camino correcto, tuvo que llegar Pop para decirnos que no, que intentando alejarse lo máximo posible del sonido U2 se corre el riesgo de perderse y no volver a encontrar su línea del horizonte nunca más.

El álbum fue producido de nuevo por Flood, acompañado esta vez de Howie B. y Steve Osborne, y los propios miembros de la banda admitieron que tuvieron que lanzarlo inacabado (o al menos no como les hubiera gustado) al apresurarse el inicio de su mastodóntica gira por los cinco continentes. Un envoltorio warholiano y un título, Pop, que poco tiene que ver con el confuso collage que encontramos en su interior.

Hasta seis singles fueron lanzados, pero ninguno será tan recordado como el primero de ellos, ‘Discotheque’ o como U2 se tirarón de cabeza a la pista de baile en plan Village People de finales de siglo.

Escuchándolo hoy nadie pondría el grito en el cielo, pero os aseguro que en su momento nos rompió todos los esquemas y fue un mazazo para la mayoría de sus fans. Aún así, sigue siendo la mejor de todo el disco y la primera que nos viene a la cabeza cuando pensamos en este disco. Hay que ver como nos hemos olvidado del resto.

Sólo hay que compararlo con ‘Staring at the sun(YouTube) (segundo single) para darse cuenta de la poca unidad de Pop, un disco en el que parece entrar de todo: electrónica, trance, rock, pop juntos y muy revueltos, consiguiendo que el cocktail sea de lo más indigesto.

https://www.youtube.com/watch?v=2U3rY3fZ5vU

‘Last Night on Earth’ fue la última canción que grabaron, había que sacar el disco urgentemente, pero ya se sabe que la inspiración no llega nunca cuando más se necesita. Bastante alejada de sus mejores composiciones, un medio tiempo que hubiera pasado totalmente desapercibida en cualquiera de sus anteriores discos. Al menos su vídeo será recordado por contar con la última aparición de William Burroughs antes de dejarnos para siempre.

En ‘Do You Feel Loved’ y ‘Gone’ juegan con la electrónica sin llegar a crear en ningún momento esa atmósfera dance que nos habían prometido. La producción vuelve a jugar un papel fundamental pero parece que esta vez no se tocan los botones adecuados y no se llega ni de lejos a la intensidad de Achtung Baby y Zooropa.

Pop se queda a medias en todos los sentidos, en el techno pierden el rumbo con canciones sin pies ni cabeza como ‘Miami’, que hay incluso quien la ha calificado como su peor canción de todos los tiempos, las baladas ‘If You Wear That Velvet Dress’ y ‘Wake Up Dead Man’ les quedan demasiado soporíferas e incluso cuando lo intentan con lo que supuestamente mejor saben hacer, ese rock alternativo que les lanzó a la fama no superan la mediocridad de ‘The Playboy Mansion’ o ‘Please’, en la que lo mejor es el vídeo pero de eso el mérito en todo caso es de Antón Corbijn, su director.

¿No estábamos hablando de una de las bandas más grandes del mundo? Pues escuchando este disco cualquiera lo diría, se puede patinar en alguna canción pero nunca que todo el disco parezca de relleno. Ellos, sin embargo, no paraban de sacar singles, quizás con la intención de volver a grabar o remezclar el máximo de temas posibles a ver si así solucionaban el entuerto. Ahora toca ‘strong>If God will send his angels’, el quinto, y más de lo mismo, o menos.

Mejor olvidarlo, el que se supone tenía que cerrar su mejor trilogía, ensuciaría demasiado sus dos joyas anteriores así que alejémosle de ellas, mejor cuanto más lejos. Si a ellos no les gusta demasiado hablar de este disco, a mi tampoco, no voy a ser yo más papista que Bono.

Eso sí, me quedaré para siempre con las inolvidables imágenes de mi primer concierto de U2: aquel arco gigante amarillo simulando medio logo de McDonalds, el enorme limón del que salían los cuatro miembros de la banda pinchado por un gran palillo y una aceituna y la mayor pantalla de leeds que se había visto en un concierto hasta el momento que no dejaba de proyectar toda su imagenería pop y su personal parodia del consumismo. Un exceso y una contradicción, que precisamente comenzaba así, con ‘MoFo’, canción que Bono canta a su madre que falleció cuando este tenía catorce años. Como para olvidarlo, ¡que empiece el espectáculo!

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