Especial U2: The Unforgettable Fire

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Y continuamos implacables en Hipersónica revisando en este especial la discografía de U2 a pocas semanas de la salida de su nuevo disco, No Line In The Horizon. Ahora nos toca hablar de The Unforgettable Fire (Island, 1984), que para muchos de los fans no está en su top 3, sobre todo para los que se subieron al carro en los noventa.

Después de ponerse en órbita con War y dar el salto cuantitativa y cualitativamente en ventas y repercusión mediática, además de hacerse un nicho de mercado en el mercado americano, un país que dejó eclipsado a Bono, U2 necesitaba una revolución, un cambio en su sonido.

Steve Lillywhite dejó paso a Brian Eno y Daniel Lanois que se hicieron cargo de la producción y cambiaron la paleta sonora del cuarteto, enriqueciendo las estructuras de sus canciones con capas de guitarras y sutiles sintetizadores que les apartaban de la urgencia y desparpajo juvenil de anteriores entregas.

El instrumental ‘4th of july’, a mitad del disco, ‘Promenade’, o el comienzo de ‘Wire’, es una prueba de las atmósferas introducidas por Eno, el hombre de la música para aeropuertos.

Queda claro en este elepé, cuya portada está ilustrada con una foto del vetusto Moydrum Castle (Athlone), que U2 seguía siendo de pop-rock cristiano que ahora habla de pacifismo: ‘A sort of homecoming’, una denuncia de la nuclearización y las bombas atómicas, y las drogas: ‘Bad’ y ‘’Wire’, ambos dos canciones redondas y con gran pegada desde el primer acorde.

Y además crearon un himno religioso y sociopolítico ya atemporal como ‘Pride (In the name of love)’, dedicado a Martin Luther King, un icono en Norteamérica como Elvis Presley a quien dedican otro tema, como el cierre con ‘MLK’. Pride era en los conciertos de entre mediados de los ochenta y los noventa era uno de los puntos álgidos.

Yo le tengo especial cariño al tema que da título al álbum, ‘The unforgettable fire’, un medio tiempo bastante experimental y novedoso estilísticamente en lo hecho por el grupo hasta la fecha en el que The Edge vuelve a ser la estrella indiscutible y Bono canta mejor que nunca, incluso cuando utiliza el falsete. Bono se inspiró para escribirla en una exposición de cuadros sobre los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki que la banda vío en el Museo de la Paz de Chicago.

El nivel que en un lustro habían alcanzado U2, los que van de Boy a este elepé, es evidente, pero visto con la perspectiva de los años me parece claro que tiene una producción ochentera, excesiva en algunos momentos en lo que respecta a teclados y cuerdas.

Mencionaba antes Bad, el tema que la banda interpretó en el Live Aid, en el que Bono se consagró como un mesías mediático, y que ha aguantado muy bien el paso del tiempo. Y, por último, no quería dejar de mencionar ‘Indian summer sky’, un corte en principio menor cuyo estribillo delicadísimo siempre me atrajo.

El éxito de la gira mundial de presentación de The Unforgettable Fire, el disco fue número 1 en el Reino Unido y número 12 en Estados Unidos, había enganchado al grupo a la locomotora del éxito. Estaban preparados para el mainstream y no desaprovecharon la oportunidad en su siguiente round.

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