Especial U2: Zooropa

Zooropa demuestra que, a veces, las mejores reinvenciones son las que no necesitan de la parafernalia habitual con la que un grupo de rock suele vestirlas. Personalmente estoy harto de historias de grabaciones con ambiente tenso o en paises lejanos o con un grupo al borde de la quiebra emocional. Parece como si no se pudieran escalar peldaños en el mundo de los mitos musicales sin necesidad de apelar al “tortuoso proceso de creación”.

¿Qué pasa? ¿No se supone que estábamos aquí para divertirnos? Gracias a Dios, U2 ya habían cubierto de sobra esa cuota de “vamos a sonar diferentes aunque nos cueste esfuerzo”. Con Achtung Baby lo habían conseguido y sólo les tocaba recoger los beneficios. Su gira posterior les hizo aún más grandes y masivos, pero ellos se divirtieron. Tanto que aprovecharon sus ratos libres para grabar canciones, en principio destinadas a ser un EP y que después fueron incluidas en mi disco favorito de la banda.

Zooropa no tiene, desde luego, cumbres tan altas como las de Achtung Baby, pero en la larga distancia funciona mucho mejor. Son “U2 jugando a no ser ellos”, no “U2 pretendiendo ser otra cosa”. Y el matiz es muy diferente, porque en un grupo como el irlandés, con tanta tendencia a ponerse demasiado serios, jugar con su música acaba por darles el mejor resultado posible.

Además, la banda vuelve a acertar al esconder a Bono en segundo plano. Bueno, o todo lo en segundo plano que puede estar, pero es significativo que la canción más adictiva del disco sea esa ‘Numb’ tan ajena a la imagen pública de U2. Ese mantra, con los guitarrazos que caen a plomo y el fondo tejido con retazos, acaba por dar la auténtica medida de qué es Zooropa.

Casi tanto como ‘Lemon’, otro estupendo ejercicio de producción en el que, además, Bono decide no ser él. Que estas cancione saliesen como single sin que nadie se preguntase si U2 habían perdido la chaveta indica que vendían como rosquillas discos y entradas de conciertos y con eso bastaba.

Pero el gran héroe de todo este jugueteo es The Edge: ocho canciones llevan su firma, dos de ellas en exclusiva y las otras junto a Bono, pero, sobre todo, firma la producción del disco junto a Brian Eno y Flood. Si mal no recuerdo, es la única vez en toda la carrera del grupo en que lo hace y, en el fondo, no es más que la constatación de que gran parte del éxito de Achtung Baby estuvo también en el talento de The Edge. Por eso resulta frustrante que siempre haya querido posicionarse tan en segundo plano.

https://www.youtube.com/watch?v=0zDvUM4lWXA

Además de sus juegos sonoros, Zooropa da requiebros inesperados dentro de su propia rareza que lo hacen más grande. Por ejemplo, cuando aparece la desnudez de ‘Stay’ partiendo por la mitad el disco: otra de las mejores canciones de la carrera del grupo, que contrasta en su aparente fragilidad sonora con los muros de sonido de muchas de sus acompañantes.

Y, luego, claro, está el golpe maestro final: cerrar el disco quedándose a un palmo de la pista de baile y con Johnny Cash cantando. ‘The Wanderer’ es el broche de oro que se merecía tener un disco como éste.

Si eres de los que amasan una nube de prejuicios sobre U2 (algo que, no lo neguemos, ellos mismos ponen muy fácil), mi recomendación no sería que los apartes, sino al revés, que los traigas contigo a la escucha de Zooropa. Luego ya decides si merece la pena seguir manteniéndolos contra viento y marea a costa de perderte un disco así. Palabra de prejuicioso.

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