Esta ronda de punk salvaje corre por cuenta de Amen

Si os ponéis a buscar fotos de Amen en Google como lo he hecho yo hace un momento para poder ilustrar este artículo, posiblemente os echen para atrás con esa estética punk rancia y esa iconografía que es toda cliché sobre cliché. No os culparía por salir corriendo en otra dirección, pero os aviso de que con ello estaríais cometiendo un grave error.

El proyecto comandado por Casey Chaos (sobrenombre que podría ser otra buena razón para no seguir prestándoles atención, pero tened fe en mí) vuelve a estar de actualidad porque ha anunciado su regreso a los escenarios para participar el próximo mes de agosto en el festival británico AltFest, su vuelta a los ruedos musicales después de que la formación quedara en suspenso en el año 2007.

Para añadir más leña al fuego, el propio Casey colgó hace unos días una foto en Facebook que nos da a entender que está otra vez en el estudio, así que todo apunta a que podríamos tener a Amen completamente activos de nuevo para este 2014. Y eso es un auténtico notición, pero por si alguien no es realmente consciente de ello, vamos a repasar los méritos (muchos) y los desmadres (aún más) de tan particular proyecto.

Esconded a vuestros hijos, que viene Casey

Tras asistir a un concierto de los también imprescindibles Black Flag, el neoyorquino Karim Chmielinski decidió que lo suyo era el punk de destrucción masiva, así que empezó a hacerse llamar Casey Chaos y fundó el grupo de hardcore Disorderly Conduct, que no llegó muy lejos. Tras hacer las maletas y poner rumbo a Los Angeles, grabó desde su propio sótano y sin ayuda de ningún otro músico el que sería el primer EP de Amen.

En 1994 llegaría su debut, también de concepción casera, titulado Slave. No obstante la cosa se puso realmente seria cuando un gran sello como Roadrunner le fichó con la intención de poner en el mercado su álbum homónimo. Dicho trabajo, en el que Casey aceptó ceder la grabación de la batería a Shannon Larkin, llegó a las calles en 1999 convirtiéndose en un absoluto imprescindible del hardcore punk que hasta los más reticentes al género deberían escuchar alguna vez en su vida.

Está formado por catorce canciones que son como catorce explosiones, todas extremadamente directas y al grano (solo dos de ellas superan ligeramente los cuatro minutos), con riffs que pisan fuerte en el terreno del metal pero sin perder el espíritu de inmediatez del punk. Desde el micro y desde las cuerdas, Chaos no ofrece ni una sola concesión en uno de los álbumes más ardientes de la última década del siglo pasado.

Únete, o muere

La banda se extendió hasta convertirse en una formación completa con la incorporación de antiguos miembros de Snot, entre los que estaba Larkin, y comandados por su inefable líder se lanzaron a los escenarios con unas actuaciones en directo que eran verdaderos espectáculos de demolición sonora. No es de extrañar que en su momento recibieran unos cuantos premios de mejor banda en vivo como reconocimiento a sus memorables conciertos.

Pero de la mano de tanto espectáculo iba también el conflicto y Roadrunner decidió cancelar el contrato, de forma que su siguiente álbum, We Have Come for Your Parents, llegaría en el año 2000 a través de Virgin Records. Repitiendo la fórmula de su antecesor, nos encontramos con un surtido de brutales himnos punk que les llevarían a alcanzar la cima de su éxito y sus mayores cotas de polémica.

Si no era suficiente con sus violentas letras, cargadas de protesta política y denuncia social, la portada del disco con un grupo de niños alzando hachas de forma amenazadora y una serie de videoclips incendiarios terminaron por redondear un conjunto que haría temblar hasta al censor de tijera más afilada. Pero Amen no hacían prisioneros.

Un catálogo de explosivos accidentes

Su catálogo discrogáfico se cerraría en 2004 con Death Before Musick, quizás un punto por debajo de sus dos predecesores, aunque igualmente merecedor de ser escuchado a todo volumen. Dicho trabajo fue el único que se editó a través de EatUrMusic, el sello de Daron Malakian, guitarrista de System of a Down. Años después, Casey le “devolvería” el favor denunciándole para obtener parte de los derechos por la escritura de ‘B.Y.O.B’, pero el jurado decidió que los créditos pertenecían a Malakian.

No es la única polémica en la que el hombre fuerte de Amen se ha visto envuelto desde la disolución del proyecto, pues en 2012 fue detenido por estrellar su todoterreno contra varios coches estacionados en un aparcamiento de Los Angeles. Desde luego, no es el amigo al que invitaríais a una tranquila cena familiar en casa de vuestros padres.

Recientemente fue elegido por Dave Lombardo para tomar el micro en la resurrección de Grip Inc., aunque por ahora todo ha quedado en el directo y no ha tenido consecuencias de estudio. Con suerte, lo próximo que oigamos de este errático y singular músico podría ser un regreso a la formación que, basada esencialmente en su ardiente talento, se convirtió en uno de los más grandes actos punk que las generaciones más recientes hemos podido disfrutar.

Anuncios