Quiero creer que no era el sitio adecuado, que era un viernes de julio con muchas citas musicales a las que acudir, porque lo que se encontró Evripidis Satis en Laterraza de la Laboral fue como poco desolador. Es lo que tienen los conciertos gratuitos, que te puedes encontrar con muchos fans o que al tratarse de un terraza de copas por allí se deja caer todo tipo de público.

Pero ni con esas, Evripidis and His Tragedies, en formato one man band, tuvo que lidiar con la más fea, o lo que es lo mismo, con una audiencia de no más de treinta personas a las que el ochenta por ciento les interesaba más bien poco lo que éste ofrecía. ¿Es o no es como para deprimirse?

Después del concierto, además de felicitarle por las canciones que nos había ofrecido y comprarle su disco de debut de título homónimo, editado en 2007 pot Toudme Records y hoy por hoy inencontrable al menos en Asturias, le pregunté cómo se había sentido ante la frialdad del público y el fresquito que hacía en Laterraza situada en el patio dórico de la Laboral. El me dijo: no veía nada, la luz me hacía impedía ver al público.

Casi mejor, porque entre pandillas de amigos tomando copas y hablando, parejitas morreando, pijas que llegaron y se marcharon quejándose del frío, señores de mediana edad respetuosos con el artista y poca más fauna que destacar. Con esos perfiles no me extraña que la atmósfera se tornara aún más gélida.

Lo bueno fue que Evripidis, sentado al teclado Nord Electro 2 en modo piano, apenas si hizo un par de temas de su primer disco, ‘Straydog’ y ‘Red the Sky Above the Harbour’, el resto del repertorio fueron temas nuevos que en esa versión acústica sonaron bien distintos a lo que a buen seguro escucharemos prensados.

Esas tragedias de Evripidis Satis, que el se encargó de presentar contando como una historia, tiene como lugares comunes el amor, correspondido o no, y el mar. Gran comunicador y soberbio intérprete, el nuevo repertorio de Evripidis and His Tragedies pasó con nota alta la prueba del directo, que el público, vaya por Dios no supo apreciar. De todo ese material que escuchanos destacaría ‘Teeth’, ‘Tsunami’, ‘1959’ y la antigua ‘Euroyeyé’, que el compuso en Gijón una noche que acudió al evento celebrado en la ciudad y que ya ha quedado inmortalizado, creo por vez primera, en una canción.

MySpace | Evripidis and His Tragedies
Fotografías | Víctor Rodríguez

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