Exhaustion — Future Eaters: música primitiva para emociones primitivas

“Exhaustion” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/Exhaustion — Future Eaters.jpg” class=”centro” />Quién nos iba a decir que un género tan manido y recurrente como el post-punk aún atraviesa un estado de permanente ebullición. Todavía hay propuestas interesantes, y algunas de las más excitantes vienen de Australia, concretamente de Melbourne: desde allí publicaron Total Control su espléndido debut en 2011 y desde allí asombraron (en mi caso tardíamente) New War el año pasado. Y este año el turno es de Exhaustion, formados con los retales de otros grupos de Melbourne, que se presentan en sociedad con este Future Eaters retorcido y viscoso, digno sucesor del synth punk y de los gloriosos Suicide.

Future Eaters: el encanto de lo grotesco

Bien, si Total Control optaron por la fiereza garagera (han colaborado con Thee Oh Sees en un split) para acercarse al post-punk y New War hicieron lo propio desde una perspectiva más marcial y Bauhaus, Exhaustion se prodigan en sintetizadores agresivos, jadeos, lamentos, ecos del más allá y ritmos repetitivos. Desde un punto de vista más etéreo e incómodo, Exhaustion siguen el camino marcado por The Soft Moon. ¿Qué tiene de atractivo al tiempo que perverso su primer disco, Future Eaters, minimalista desde su portada hasta su contenido interno? Debe ser el encanto de lo grotesco lo que consigue que Exhaustion pasen por algo más que una copia poco afortunada de Suicide.

La música de Exhaustion es por naturaleza incómoda. Ellos tratan de disfrazarla, a ratos, en baladas románticas (‘Moon Out Tonight’), pero en el fondo su fórmula se limita siempre a los mismos procedimientos: guitarras industriales, chirridos y la construcción de atmósferas angustiantes desde las que desarrollar canciones estructuradas de un modo típicamente pop. Pese a lo explícitamente agresivo de sus intenciones, cuesta no enamorarse perdidamente de ‘The Gambler’, que es arrastrar una melodía pop hasta un entorno hostil. El bajo sostiene una canción perdida entre una maraña de ruidos inhumanos que resulta de lo más encantadora, porque es lo más parecido a una mente enajenada y brutalizada haciendo música.

La mezcla de brutalismo sonoro, parquedad instrumental y adoración pop debe surgir, seguramente, de la naturaleza heterogénea de Exhaustion. El grupo se formó, también en Melbourne, de entre los retales de The Ooga Boogas (el batería Per Byström), Deaf Wish (el bajista Jensen Tjhung) y Keith’s Yard (Duncan Blachford, guitarra y vocalista). Esta es tan sólo una pequeña muestra, puesto que los tres trabajan también en otros proyectos de Melbourne, dando fe de la existencia de algo parecido a una escena en la ciudad australiana, donde los distintos músicos conviven en distintos grupos y, en ocasiones, comparten metas artísticas comunes.

No es psicodelia, es psiquiatría

Edita Aarght! Records, donde pasaron por anterioridad Total Control o UV Race, quienes el año pasado entraron en nuestra lista de los mejores discos garageros del año. Todo lo relativo a Aarght! Records se acerca al garage, así que hay algo de la herencia del género en el estilo jaranero y a ratos casi celebratorio de Exhaustion, aunque sus aspiraciones filosóficas sean muy distintas. Como el propio Blachford reconoce, en Exhaustion y Future Eaters hay mucho más de “desesperation, paranoia and trudging dread”. Esto se observa con meridiana claridad en ‘No Place For A Holiday’, una jam session de diez minutos que comienza con un lastimoso quejido, vacío de cualquier mensaje, de Blachford.

Ellos mismos reconocen que hay cierto componente psicodélico en su música, pero hablar de psicodelia en el caso de Exhaustion es mucho decir. Lo suyo tiene más que ver con la psiquiatría y con las taras mentales que con la verdadera experiencia lisérgica. Aquí hay más de traumas mentales que de viajes siderales. No está mal, no obstante, que Exhaustion hablen de la psicodelia, porque la explosiva mezcla de su música con componentes de mayor enjundia psicodélica podría ser en el futuro una bomba casi definitiva. Por el momento, el trance continuado de ‘Old Mickey’ cumple la hipotética función psicodélica, salvaje y primitiva, de la que hablan.

“7,65” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/7,65-1.jpg» class=”derecha” />El de Exhaustion es, en resumen, un disco complejo. Repleto de lugares terroríficos a los que tan sólo deberíamos ir en los momentos más agonizantes de la existencia humana. Pero lejos de estas rimbombantes metáforas y de la propia exageración de la música de Exhaustion, al más puro estilo Pop. 1280 el año pasado, Future Eaters es un grower que, escucha a escucha, se convierte en un disco realmente disfrutable. Desde un punto de vista retorcido y exhausto, por descontado, pero disfrutable al fin y al cabo.

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