“Exlovers” src=”http://img.hipersonica.com/2012/08/Exlovers.jpg" class=”centro” />El sueño de la razón produce monstruos, dijo Goya, pero no nos olvidemos del sueño del shoegaze, que también los crea, añadió Kevin Shields. El indie pop contemporáneo se ha convertido en la forma más o menos acertada de recuperar el pasado. Abrir la caja de los recuerdos y dejar que floten por la habitación. No nos demos al engaño: el indie pop siempre fue esto. El pop es melancolía natural y decidme vosotros si sois capaces de adivinar si estamos deprimidos porque escuchamos música pop o escuchamos música pop porque estamos deprimidos. De todo ello nos podrían hablar Exlovers. Del pasado, del presente, del laconismo y de los livianos monstruos que produce el sueño de la razón.

Exlovers: una mirada hacia los noventa

¿De qué hablamos cuando hablamos de dream pop? Hay distintas formas de enfocar la cuestión y la mayoría de ellas nos llevaría, hoy en día, a Beach House. Pero el dream pop también puede ir más allá de la distorsión y las capas de guitarras desdibujadas bajo la fina caricia de un brazo de trémolo. El dream pop también puede ser el brillante y delicado sonido de lo acústico. Exlovers entienden esta cuestión y pese a que se definen a sí mismos como una banda de shoegaze y de dream pop abrazan un abanico de influencias que los hace infinitamente más excitantes que otras bandas mucho menos capaces, como Young Prisms. Exlovers no son los demás. Son ellos mismos.

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Del mismo modo que The Pains of Being Pure at Heart reivindicaron el legado de la C86 desde la pura emoción adolescente, Exlovers deslizan en sus canciones el pulso sentimental de la juventud y del espíritu naif. El susurro entendido como el suspiro del alma y el estómago flotando permanentemente al margen de la gravedad. Ambos nos cuentan las mismas historias, que a fin de cuentas son las nuestras, sólo que The Pains of Being Pure at Heart mirando fijamente a The Field Mice y Exlovers poseídos por Pale Saints.

Un grupo así sólo podía surgir de Gran Bretaña y, más concretamente, de Londres. Son jóvenes y son cinco: Peter Scott, Laurel Sills, Danny Blackman, Chris Woodhead, Brooke Rogers. Parece mentira que tras formarse en 2009 y varios singles hayan publicado su disco debut, Moth (Young and Lost Club), en 2012. El año pasado ya hablaban de él como si estuviera a la vuelta de la esquina. Y decían de él las mismas cosas que dicen sus canciones de ellos: el corazón en un puño, ah, la desazón, perder la cabeza por esa chica/o, todas las letras hablan de ti.

(‘Blowing Kisses’, una de las canciones de Moth) Va sobre fracasar junto a alguien y de cómo el inconsciente destruirá tus relaciones. Sí, desde distintos puntos de vista es autobiográfica.

Claro que es autobiográfica, Peter. ‘This Love Will Lead You On’ ya es patrimonio de nuestras emociones desde el punto shoegaze que empapa los limpísimos acordes que dan inicio al tema. El equilibrio sentimental se repite en ‘Emily’, que es el resumen de todas las virtudes de Exlovers cuando las guitarras se anudan, lentamente, al final. Su música es tan físicamente semejante a la de Pale Saints como espiritualmente heredera de The Pastels. Las coordenadas están claras: desde 1986 hasta 1994, aproximadamente. De forma grandilocuente, Exlovers no hacen ascos a ninguna influencia y aman tanto a The Smiths como a My Bloody Valentine.

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Pero hay más. Moth es un disco rico y emocionante en todos sus rincones porque Exlovers son tan capaces de dejarse llevar por el sentido pop de Robert Smith como de recuperar la ligereza cotidiana de Belle & Sebastian. Sin embargo, no se permiten el privilegio de imitar sin más. Exlovers suenan muy contemporáneos. Exprimen sus referencias y con su jugo bañan sus composiciones. Por eso Moth no es una vuelta a los orígenes sin más, sino un documental en cinemascope, con todo lujo de detalles, sobre qué supuso el indie pop en sus orígenes y cuánto tuvo que ver con el shoegaze.

Moth: susurra una atmósfera y yo te regalaré pop

Además de un alegato reivindicativo sobre la década olvidada, Exlovers aportan un puñado de canciones irresistibles que les colocan justo en la primera línea del indie pop. Es probable que Moth sea uno de los mejores discos de guitarras pop en lo que va de año por cosas como ‘Unlovable’. No sólo son las armonías vocales, siempre susurradas, porque las cosas importantes se cuentan en la intimidad, sino también las atmósferas oníricas que envuelven y apaciguan el alma. El sueño del shoegaze produce muchos monstruos y ninguno de ellos es tan bello como Exlovers.

Canciones livianas, canciones ligeras, canciones delicadas. Lo interesante de Moth es que conjuga el dream pop y el folk con pasmosa naturalidad. Por eso Exlovers no se cortan a la hora de homenajear sin ningún tipo de disimulo a Elliott Smith en ‘I Wish We’d Never Met’, cuyo título es otra de las cosas que nos podría decir todo sobre este grupo y el indie pop. Exlovers quieren sonar shoegaze, pero las guitarras les quedan tan acústicas que no les queda más remedio que sonar folk. Y cuando manejas estas coordenadas y suenas folk no puedes evitar acordarte de Elliott Smith.

Está bien, hay canciones de relleno. Pero no es tan fácil rellenar con canciones tan pegadizas y vitales como ‘You Forget So Easily’, que enamora cuando sube de volumen y distorsiona. O como ‘Just a Silhouette’, que fue single antes de convertirse en cruce de caminos. Senderos que terminan en ‘Blowing Kisses’, la canción que hubieran compuesto unos Teenage Fanclub apagados. De hecho, Exlovers son lo contrario a la alegría. Su euforia juvenil se concentra en un rincón del corazón y sus canciones son mucho menos luminosas y generacionales que las de los Pains of Loailo.

Del mismo modo que el sueño de la razón produce horribles creaciones, el tamaño del hype invita a despeñarse por el vacío. The Pains of Being Pure at Heart tampoco estuvieron a la altura del debut. Exlovers pueden tener un futuro esplendoroso o un segundo disco insoportable. Depende de ellos. No es fácil ser tan versátil y parecer tan seguro de uno mismo como ellos. Puede que sean un monstruo y puede que se devoren a sí mismos como Saturno devoró a sus hijos. Ahora mismo no importa. El indie pop es hoy y la trascendencia de la irrelevancia. Por fortuna, Exlovers lo comprenden.

Sitio oficial | Exlovers | Young and Lost Club
Imagen | Young and Lost Club

 

 

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