Exquirla — Para quienes aún viven

Toundra y Niño de Elche han presentado un disco que reescribe la historia


Conformados por la ecuación Niño de Elche + Toundra, Exquirla son mucho más que la suma aritmética de cada una de sus mitades, lo son y pretenden demostrarlo en todo momento de su álbum de debut. Surgidos como un proyecto paralelo lleno de expectativas y que, afortunadamente, y según las palabras de sus componentes, aparenta tener vocación de continuidad, el resultado de su primera obra va mucho más allá de lo que podría esperarse atendiendo a la trayectoria de cada una de sus mitades. Prueba de ello es su empeño en huir de comparaciones frente a álbumes canónicos e icónicos, e incluso de su propio pasado.

Para el que escribe esto lo fácil sería acudir a todas esas referencias esperadas y despachar la nota con un “Lagartija Nick y Enrique Morente tienen sucesores”. El problema es que sería una traición tanto a lo que Exquirla ofrecen en su primer álbum como a lo que por activa y por pasiva sus integrantes han dicho en todas las entrevistas concedidas. Sí, lo lógico sería relacionar estrechamente a Para quienes aún viven (Superball Music, 2017) con Omega o la Leyenda del Espacio, pero en este caso la lógica sería un flagrante caso de reduccionismo.

Exquirla > Niño de Elche + Toundra

Nacidos tras reuniones esporádicas y sesiones de trabajo a distancia, Exquirla logran vencer desde el primer momento el negativismo escéptico que podría tacharlos de ser un proyecto poco cohesionado y el que cada uno de los elementos que conforman la ecuación va por su lado. De hecho, nada más lejos de la realidad.

Para quienes aún viven despliega todas sus virtudes desde la solidez de un proyecto totalmente compenetrado, de esos que aparecen avalados por la impronta de los nombres pero que vencen y convencen por lo que pasado el flechazo inicial acaban ofreciendo. Se trata de un debut que huele a disco reposado, cavilado y repensado, y eso se debe a que colma las aspiraciones tanto de Toundra como de Niño de Elche con respecto al ejercicio, a que finaliza siendo mucho más que un mero entretenimiento y que no se pierde en ínfulas que en este caso podrían ser lógicas pero que actuarían como gran debe en el caso de haberse hecho algo evidentes.

¿Flamenco? ¿Metal? Qué más da

Hablar de flamenco con respecto del álbum es algo obligado pero complicado al mismo tiempo, pues el fragor de la batalla nos acaba conminando a ver cosas que en realidad no están y a obviar otras que analizado el contexto fríamente son más que evidentes. Los puntos de partida son los que son, pero debemos reconocer que el álbum que tenemos entre manos es uno de esos viajes que van más allá del espacio y del tiempo (y sus leyendas), que inevitablemente “suenan a” pero que no permiten que las referencias se traguen las virtudes propias.

De hecho toca reconocer que Niño de Elche cede todo el protagonismo a Toundra (llamarles sección instrumental del proyecto creo que sería minusvalorarles) en lo que al sonido del proyecto se refiere, pero no por ello diluye su personalidad o la esconde tras el muro de riffs, reverbs y efectos con los que Exquirla generan esa atmósfera asfixiante y épica. Este es un caso de simbiosis en el que ambos elementos salen reforzados, acaban creciendo exponencialmente a pesar de que el esfuerzo pueda conllevar ciertas renuncias en forma de jugueteos estilísticos o desarrollos instrumentales que son, lógicamente, mucho más contenidos de lo habitual en la banda madrileña.

En Para quienes aún viven el Flamenco no es más que un eco discursivo, un tratamiento que nada tiene que ver con lo que formalmente se plantea

La clave está en que en la cesión el producto acaba ofreciendo un resultado de mucho mayor empaque del imaginado, en el que la garganta de Paco Contreras ayuda a Toundra a no dormirse en los laureles propios del Post Rock y en el que los instrumentistas generan la atmósfera más aprisionantemente épica que jamás ha acompañado al irreverente cantaor, adelantando por la derecha a lo logrado por su guitarra flamenca o sus cacharros electrónicos.

Los ciento cincuenta millones de Enrique Falcón

Como telón de fondo de una obra que desde ya debe encuadrarse entre las más importantes de la historia del Rock en español se encuentran los poemas de Enrique Falcón, presentados en 1994 y recompuestos y repensados para la ocasión y para la garganta de Francisco Contreras.

Decían los miembros de Toundra en una entrevista reciente que sólo se mostraron dispuestos a abandonar su vocación instrumental si encontraban un conjunto de textos que mereciese la pena, que mostrase compromiso político, contestatario, que reflejase claramente la visión actual de España y Europa que ellos poseen. Niño de Elche se encargó de traer el poemario perpetuando su estrecha relación con autores a los que admira, y entre las tres partes construyeron un relato desgarrador en el que se habla de guerras, escándalos políticos, inmigración y la escabrosa realidad a la que se enfrentan los millones de refugiados que antaño huyeron de la antigua Yugoslavia y que ahora duermen a la intemperie escapando del absurdo de la guerra de Siria.

El debut de Exquirla es un disco comprometido políticamente, que mira con desprecio a la deconstrucción europea y dibuja la miseria de la actual condición humana

Y con todos estos mimbres Exquirla han construido un cancionero que asfixia y abruma al mismo tiempo, de esos que quitan el hipo y que te hacen caerte del asiento mientras construyen un relato que habla de Metal, de Flamenco y de ninguno de los dos, que escribe un nuevo capítulo en esa historia que antaño plantearon Triana, Lagartija Nick o Los Planetas, pero que se desliga totalmente de la estructura de esos discos seminales pues lo que Para quienes aún viven ofrece es pura y llanamente música. Brillante, cautivadora, enfermizamente épica y desgarradora, pero música, de esa que si cuya descripción se reduce a un discurso sobre etiquetas acaba minusvalorada y despreciada pues lo encontrado es mucho más que un discurso genérico.

¿Creéis que me he pasado? Escuchad ese monumento que se llama ‘Un hombre’. Veréis que en realidad lo que he hecho ha sido quedarme corto.

10/10

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