Parece que la canción ‘Jesuscristo García’ se ha hecho realidad un montón de años después. Extremoduro no necesitan convencer más para que tengamos muy claro que son unos de los más grandes que ha dado la música de este país a lo largo de la historia y Robe cada día está mas cerca de convertirse en Dios. El sábado pasado fueron capaces de congregar a cerca de 20.000 personas en un BEC que había agotado las entradas hace más de un mes. El mismo escenario por el que pasaron AC/DC hace ya tres años y os aseguro que el público disfrutó lo mismo con unos que con otros.

Tiene mucho mérito que un grupo nacional tenga la capacidad de crear tanta expectación, en este momento no se me ocurre ninguna otra banda capaz de conseguir algo así. Y tiene mucho más mérito llegar a ser una mega estrella con una banda que tenía todos los boletos para quedarse para siempre con esa etiqueta de marginal que tanto daño puede llegar a hacer.

Extremoduro son ya una banda de culto. Seguramente en cuanto a técnica y complejidad musical podamos encontrar muchos músicos que les superen, pero ninguno de ellos ha conseguido calar con sus letras desgarradoras a todo tipo de público y eso es fundamental para movilizar a las masas y para conseguir emocionar.

Varias generaciones de estilos muy diferentes unidos una vez más por el rock. Y lo consiguen durante tres horas, tocando prácticamente íntregros La ley innata y Material defectuoso, sus dos discos más inaccesibles, dejándose fuera un montonazo de sus grandes hits, permitiéndose hacer dos parones de quince minutos en medio, sin montajes espectaculares sobre el escenario y encima con un sonido bastante malo. Y aún así estoy seguro que nadie se arrepintió, porque en todo momento tenías la sensación de estar presenciando algo muy grande.

El setlist prácticamente igual al que están ofreciendo en toda la gira Robando perchas del hotel. Tras una intro en la que vemos a Robe saliendo del talego y alimentando esa leyenda de maldito, arrancan con el tema inédito ‘El pajaro azul’ que seguramente aparecerá en su próximo disco y nos sueltan alguno de sus temas míticos como ‘Ama, Ama, Ama y Ensancha el Alma’ y ‘No me calientes que me hundo’ para dar paso a buena parte de su último disco y despedir esta primera parte con ‘Ábreme el pecho y registra’ y un fragmento de ‘Pedrá’.

La segunda parte del concierto fue la que recogió las canciones más celebradas como ‘Cabezabajo’, ‘Bribribliblí’, ‘A Fuego’, ‘Puta’, ‘Stanby’ y un ‘So payaso’ que todo el estadio cantó al unísono, pero dejándose fuera gran parte del repertorio que la gran mayoría estaba esperando. Ya habían dejado muy claro que esta gira no iba a ser de grandes éxitos. Otro tema inédito ‘Contra todos’ esta vez con Robe solo en el escenario con su peto, sin camiseta, la guitarra y sentado y a mi no sé por qué me recordaba a Camarón.

Vamos a por la tercera parte que se prolongó hasta más allá de las dos de la mañana con la introducción y los cuatro movimientos de La Ley innata para despedirse con ‘Salir’ y el habitual ‘Rockin’ All Over the World’ de Uoho en su etapa en Platero y Tú. Robe ya ha desaparecido, no le van las despedidas, pero aunque esta vez se apoya muchísimo en Uoho, la otra mitad de Extremoduro, todos sabemos que el amo de todo esto es él y solamente él.

Podría haber sonado mucho mejor y haber prescindido de esas dos grandes pausas que frenan todo el ritmo del concierto. Podían haber sido tres horas (o incluso menos) repasando todos esos grandes himnos que nos han marcado desde principios de los noventa y aquello sin duda hubiera sido histórico. Pero si no permitimos que Robe siga haciendo lo que le de la gana, dejaríamos de hablar de Extremoduro, así que mejor así. ¿Os los imagináis siguiendo las modas?

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