Extremoduro: fidelidad a unos principios

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Cantar sobre la ideología de uno es peligroso. Ideología política, claro. Siempre lo fue, porque, mientras unos le cantan a inocuos y subjetivos temas como el amor o el desamor, los hay que se atreven a desafiar ese peligro, queriendo cambiar el mundo, cantando sobre cosas más universales; sobre transgresión, sobre luchar contra el sistema, no estar aborregado en el mismo corral que la masa y todo eso. Y claro, con temas como esos, uno se puede pillar los dedos… en público. Ante un público muy grande, como es el caso de Extremoduro.

No me malinterpreteis; por supuesto que uno debe tener unas ideas; y a ser posible, defenderlas a capa y espada si realmente cree en ellas. El problema viene cuando esas ideas van cambiando a lo largo de la vida, sobre todo, en el paso de la adolescencia a la madurez, cuando, a quien más y a quien menos se le suavizan todas las aristas radicales, dejándote como un canto rodado, en esencia del mismo mineral, pero rodado al fin y al cabo. Son radicalismos que, cuando se plasman en canciones, quedan ahí, para siempre; para serte recordados en caso de que algún día reniegues de ellos.

Si bien nunca he sido muy de ellos, siempre me los había tomado en serio, ingenuo yo… Siempre había pensado que creían en su propio discurso, y siempre me había parecido un discurso de lo más coherente. Quizás fuera simple despiste por no haberles prestado demasiada atención y haber permanecido ajeno a la evolución de la banda. Pero las últimas semanas, y supongo que, igual que a mí, a otros tantos, me han servido para poner la vista sobre Extremoduro y ver lo que realmente había tras esa imagen de trasngresión.

Pensaba (inocentemente, lo sé) que, el hecho de lanzar un álbum como Para Todos Los Públicos en una multinacional como Warner es cosa de querer hacer llegar tu mensaje a millones de personas más que el hecho de querer vender millones de copias y embolsarte un buen dinerito; al fin y al cabo, es el sistema capitalista contra lo que luchamos, ¿no?

Para todos los públicos… con la pasta por delante

Pero entonces algún avispado de dentro del propio sistema discográfico, ese sistema anquilosado y merecedor de la misma extinción que los dinosaurios por no adaptarse a los tiempos, va y filtra el disco… y rompe la baraja.

Lo normal sería que los ingenuos como yo, pensáramos que mejor; que así el mensaje llegará antes y no sólo a los que se quieran gastar el dinero en comprarlo; también a los que no lo quieren gastar o no disponen de ese dinero, y más en unos difíciles momentos como los que vivimos, que incitan más que nunca a la lucha. (¿No es este el momento ideal para una banda estatal con este discurso para regalar un disco?) Eso sería lo normal para una banda como Extremoduro, al menos para los que nos habíamos creído que su mensaje en estas más de dos décadas en activo, no era pura pose.

Y es más que posible que no lo fuera, pero resulta que, tras 20 años de batallar con el sistema, han terminado, no diré que cambiando sus ideas, pero sí perdiendo la partida y cediendo a las exigencias del sistema; permitiendo que éste les coloque las hilos en las extremidades, los convierta en meros títeres en manos de una multinacional y dejando que ésta cubra de podredumbre todas esas ideas a las que han cantado todos estos años.

Y no, no es que yo crea que la música deba ser gratis ni que haya que renegar del propio éxito, la verdad. Es algo que puede venirte por la tangente, sin buscarlo, y no pienso que haya que renunciar a un regalo así, que te ganas con tu propio esfuerzo, pero, qué menos que ser coherente con la ideología que con tanto esfuerzo has estado predicando, y más en un mundo donde sabemos que una gran banda como Extremoduro tiene a su alcance las herramientas para hacer saber a todos que lanzan disco y convertirlo en superventas, sin intervención de multinacional alguna.

“El mercado me la suda mucho”

Así que, qué menos que no lanzar a la policía contra ese ladrón, después de años de incitar a robar, a ir contra el sistema y decirnos que vivimos en un estado policial; que menos que no mandarnos a tomar por culo al resto, en un acto más de pose, coherente sólo con su propia discografía, por muy irónicas que a algunos les parezcan sus intenciones.

Os vamos a poner al día, breve pero claramente, de cómo hemos vivido este asunto del robo del disco que tanto ha dado que hablar en los últimos días.

En un primer momento, pensamos en demandar al que robó el disco de la empresa en la cual trabajaba, pero luego nos dimos cuenta de que el chorizo solo tenía una mínima parte de culpa. Entonces, pensamos en demandar a todos los que se bajan música sin pagar y además intentan justificarlo, porque, en cierto modo, son los instigadores. Más tarde, cuando todo salió a la luz pública a través de los medios de comunicación, pensamos en demandar a todos esos medios de pacotilla que han anunciado que nosotros pusimos la primera demanda. Y, aún más tarde, pensamos en demandar a la Guardia Civil por dejar entrever en su confusa rueda de prensa que la denuncia partió del grupo.

Al final, nos pareció que sería demasiado trabajo, porque, ya de antes, teníamos pendiente demandar a la compañía discográfica y a la oficina de contratación.

Así que nos lo hemos pensado mejor:

IROS TODOS A TOMAR POR CULO

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Habrá quien les ría la gracia. Quien diga que ese “a tomar por culo” es precisamente una muestra más de esa ideología antisistema, de la rebeldía de la banda, pero algunos, lo que realmente vemos es una máscara que se cae al suelo. Y que no hay vuelta atrás. Sí no te gusta lo que una multinacional te obliga a hacer, déjate de ironías y no te pongas en sus manos; sé coherente en lugar de ser tan hipócrita como la sociedad a la que criticas.

Prefiero ser un indio a (¿que me tenga que defender?) un importante abogado…

No sé muy bien a quién se ha pretendido engañar con todo esto. Warner por un lado, como salvaguarda de la calidad que se merecen los fans y Extremoduro dejándose poner en el extremo opuesto a su mensaje, pero el caso es que a partir de este Para Todos Los Públicos, las cartas de esa baraja rota ya estarán siempre sobre la mesa y a la vista de todos.

Espero que me perdonéis la comparación, pero mejor que hicieran como Dover, que hace años reconocían que cantaban en inglés porque era lo que vendía y seguían demostrando por qué están en esto de la música al girar hacia la electrocharanga.

Extremoduro harían bien en dejarnos otro “honesto” comunicado reconociendo lo que hay, aunque sea con sus cáusticas palabras si les apetece, sólo haría falta que dijeran que están en esto por el dinero; que su mensaje es el que es porque es lo que vende, lo que a ellos les funciona, la forma de sacarles los cuarto del bolsillo a todos los descontentos con el sistema. Que sus almas y sus ideas están vendidas, como un sacrificio en el altar de ese dios pagano que es el sistema. Que aclararan a todo el que quiera seguir tragándose su mensaje, que sus letras son “historias ficticias y que todo parecido con la realidad es pura coincidencia”. Y ya de paso, que aclararan que su nuevo trabajo, ese que tan vilmente les han robado, es para todos los públicos, siempre que tengan los 10 ó 12 euros para entregar en caja.

En Hipersónica | Detenido el supuesto responsable de la filtración del nuevo disco de Extremoduro

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