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No sé cómo lo hacen, pero haber vendido el pack completo: pregón de las fiestas a cargo de Alaska, conciertos de Nancys Rubias y Fangoria, tiene su mérito. La cantante dio el pistoletazo de salida a la Semana Grande de Gijón a las 20:00 h., y horas después la teníamos encima del escenario liderando a Fangoria dentro de la gira Música, gogós & policromía. Fueron unos cien minutos de actuación que, sumados a los cincuenta de Nancys Rubias y los casi treinta de cambio de escenario, la verdad es que hicieron durillos. Más si cabe cuando comenzó a lloviznar de manera insistente al final del concierto-playback de Nancys Rubias.

Una noche muy discreta para olvidar

La lluvia fue un hándicap para disfrutar de lo que ya nos esperábamos, un derroche de luces, coreografías y música pregrabada que es en lo que se han convertido las actuaciones de Fangoria, que para mí están en un punto de inflexión en caída libre.

No hubo el glamour de la anterior gira, Operación Vodevil, que tuvimos la ocasión de disfrutar en Gijón y en el mismo escenario, la Playa de Poniente, en 2011. Pero ese repunte comercial que han tenido con Cuatricromía no se vio reflejado en el directo.

Discreta Alaska, con un ceñidísimo vestido combinando los colores de la sandía, para lo que nos tenía acostumbrados; y muy discreto Nacho Canut, ahora con esa boina de requeté que resulta de lo más absurdo, empeñado en hacer sonar un metalófono en distintos momentos del concierto que quedó sepultado por la música enlatada.

A su lado Ikerne Giménez a la guitarra, que no oímos bien hasta que llegó esa versión rockerizada de ‘Perlas ensangrentadas’, el tema con letra de Carlos Berlanga y música de Nacho Canut que fue éxito temprano de Canciones profanas, el debut de Dinarama + Alaska.

Y también Spunky, al que por primera vez en todos las giras que le he visto acompañando a Fangoria cogió la guitarra eléctrica en varios temas, incluso ya de salida con ‘No sé que me das’. También es cierto que en muchos momentos su voz estuvo muy por encima de la de Alaska. Otro minus en un concierto en el que hubo baile, ese Ballet New Fantasía, multicolor con Lara Sajen y Susana Reche y dos bailarines, uno de ellos bastante escuchimizado, que tomó el escenario para dar un “descanso” a Fangoria y hacer un medley cante-baile en el que entre otras cayeron ‘Ritmo de la noche’ y ‘Bailando’.

Esto dio un poco de pena, más que nada porque ni venía a cuento ni creo que el grupo estuviera cansado como para marcharse a camerinos. Antes de eso, pudimos escuchar temas más nuevos como ‘Antes o después’, de Policromía, esa revisión que se inventó Fangoria para reciclar y sustentar en el tiempo Cuatricromía, y viejos, los más celebrados: ‘Retorciendo palabras’, ‘Absolutamente’ y ‘Hombres’, o muchos más viejos como ‘A quien le importa’ y ‘Ni tu ni nadie’, dos himnos de Dinarama.

Acaso por el bochorno que trajo la llovizna y porque tampoco las Nancys Rubias fueron como para tirar cohetes el ambiente general estuvo bastante frío. Quizás porque al tratarse de un concierto gratuito incluso un imitador de El Fary, que en gloria esté, hubiera tenido ese mismo público.

Los de Mario, marido de Alaska, dejaron por el camino, o en casa, a Nancy O, o lo que es lo mismo, a Marta Vaquerizo. La sustituyeron por una bailarina con triángulo, que con mis ojos de miope me recordó a La China Patino, pero más turgente, ya me entendéis. En su pantomima presentaron su nuevo EP Amigas y terminaron con ‘Peluquitas’ y ‘Me encanta’. Por el camino, en ese “derroche escénico” que les caracteriza nos “tocaron” ‘Maquíllate’, ‘Supertravesti’ y ‘Barbie debe morir’. Prescindibles, sí, pero con verlos una vez como la del viernes va a ser suficiente por los restos.

Fotografía | Jorge Peteiro en El Comercio

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