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Fear Factory entran a grabar su noveno disco prometiendo el espíritu de sus años dorados

Siempre he pensado que a pesar del éxito recibido durante la década de los noventa, la propuesta de Fear Factory probablemente apareció antes de tiempo, espoleada por el reinado del numetal a finales del siglo pasado pero desaprovechando una fórmula que debería haberse extendido más en el tiempo, no agonizando irremediablemente nada más cambiar el dígito del nuevo milenio.

Gran parte de la culpa la tuvieron los propios Fear Factory, con las idas y venidas de Dino Cazares y sus inseguridades genéricas, lo cual les llevó por terrenos alejados del Metal Extremo de sus inicios para acabar volviendo ya habiendo sido totalmente olvidados. Es cierto. Pero eso no explica por qué el Metal Industrial vive tiempos tan oscuros hoy día, sin un rey apabullante que reine en tiempos en los que la escena debería estar más arriba que nunca.

Esta reflexión surge hoy que los norteamericanos afirman estar grabando el que será su noveno disco, anunciando que lo que esperan presentar a inicios del año que viene estará a medio camino de lo presentado en Demanufacture (Roadrunner, 1995) y Obsolete (Roadrunner, 1998), sus dos discos más exitosos comercialmente. El caso es que más allá de que la banda ha perdido punch en el área instrumental y compositiva, una banda como Fear Factory debería estar cosechando mucho más éxito del que reciben en la actualidad, en un tiempo en el que las barreras parecen haberse difuminado de una vez por todas, en una década en la que el industrial se ha estabilizado hasta en su unión con mundos antagónicos como el Black Metal.

http://www.youtube.com/watch?v=xI0M5GeYPrA

Evidentemente la “promesa” de Dino Cazares y Burton C Bell prometiendo esplendores pasados tiene pinta de brindis al sol, pero no matéis la ilusión de un servidor por revivir himnos como ‘New Breed’ o ‘Edgecrusher’. La apuesta por Rhys-Fulber a los mandos y Andy Sneap a las mezclas tiene buena pinta.

Veremos qué nos traen Fear Factory de la mano de Nuclear Blast. The Industrialist (Candlelight Records, 2012) no estuvo mal del todo.

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