Fear Factory — Genexus

Pasamos mucho tiempo investigando, pensando en recuperar ciertos elementos en el grupo que sentíamos que habíamos descuidado durante un tiempo, como grooves y algunos elementos más pesados. Queríamos recuperarlos para mejorarnos, no para cambiarnos. No quieres cambiar tu identidad porque si lo haces tus fans no te reconocerán. Queríamos mantenernos frescos y mejorar nuestro sonido para que la gente pudiera decir ‘Wow, definitivamente es Fear Factory pero suena fresco’ (Burton C. Bell).

A pesar de que comercialmente no terminaran de petarlo tanto como deberían, la influencia de Fear Factory en el género metal está fuera de toda duda y es perfectamente palpable en un buen puñado de grupos, sobre todo en los relacionados con el metal industrial o el nu metal. Igual a Dino Cazares le gusta demasiado echarse flores de más por lo que han significado sus riffs, pero su importancia y la calidad de discos como Demanufacture (Roadrunner, 1995) son inapelables. Todo ello con un sonido muy característico que pocas modificaciones ha sufrido con los años, las que más para acercarlos a las tendencias del momento para rascar alguna venta de más pero sin renunciar del todo a su esencia.

La debacle para el grupo fue inevitable y pronunciada con la marcha de Cazares, pero su regreso parecía haber insuflado energías e inspiración para la banda angelina. En su segunda etapa a cargo de las guitarras del grupo han caído dos discos, Mechanize (Candlelight, 2010) y The Industrialist (Candlelight, 2013), que no aportaban ninguna novedad en el sonido pero sí que traían un buen nivel en su cancionero que no se veía en mucho tiempo en la banda. Innegablemente efectivos sin necesidad alguna de reinventar la rueda, el momento rompedor ya lo tuvieron con sus años dorados que ya sabemos que no volverán, pero no quita que se pueda disfrutar con lo que ofrezcan ahora mientras les dure la inspiración.

Genexus, ¿otro disco más de Fear Factory?

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Por eso mismo, la llegada de Genexus (Nuclear Blast, 2015) muchos la veíamos con buenos ojos, porque una vez dejado el factor sorpresa fuera de la ecuación, sabiendo que íbamos a encontrar otro disco puramente Fear Factory, sólo quedaba disfrutar de los machacones riffs de Cazares y la energética voz de Burton C. Bell. Todo ello parecía bueno a priori, pero una vez frente a frente con el resultado final las sensaciones que nos deja no son las deseadas aun viniendo precavidos de lo que nos iba a esperar, ya que la propia banda nos avisaba de su interés en explorar elementos de sus mejores días.

A nivel compositivo están muy lejos de dar la talla, no sólo de sus obras cumbre, sino también de los acertados trabajos de su etapa más reciente

A nivel de sonido sí se aprecia esa intención de lograr un disco a medio camino entre su obra maestra sacada en el 95 y su etapa más groove/numetalera representada en el notable Obsolete (Roadrunner, 1998), quedando un estilo entre medias de ambos mundos tirando más de uno que de otro dependiendo del punto. No obstante, la aproximación a esa etapa se queda ahí, porque a nivel compositivo están muy lejos de dar la talla, no sólo de sus obras cumbre, sino también de los acertados trabajos de su etapa más reciente con la segunda venida de Cazares.

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Todo lo que encontramos en Genexus no termina de funcionar todo lo que debiera para hacernos vibrar como de costumbre. Los riffs son los de siempre, más manidos que nunca y en esta ocasión claramente menos inspirados, Bell está a un muy buen nivel en lo vocal pero no consigue levantarnos del todo de la silla. Todo parece estar ahí como es habitual y en ocasiones deja buen sabor de boca como en ‘Anodiez’ o ‘Regenerate’, pero son destellos rodeados de mediocridad, de estribillos que no nos erizan la piel, composiciones que rozan el aburrimiento y arreglos orquestales que aportan muy poco al sonido general. El disco no llega a dar nunca la sensación de arrancar del todo, tropezando casi siempre en lo mismo y, como guinda, una ‘Expiration Date’ que no viene muy a cuento, más cercana al synthpop que al electro-industrial y alargada de más (¿De verdad eran necesarios más de 8 minutos?).

4.2/10

Fear Factory a estas alturas no tienen que demostrar nada, eso está claro, por eso cuesta más entender la decisión de forzar hacia esta dirección. Convencerá a los fans más acérrimos, pero me cuesta creer que les vaya a granjear una nueva legión de seguidores en el panorama actual. No rompe demasiado con lo que puede ser un disco tipo del grupo, pero el resultado es bastante decepcionante, poco convincente y hasta pobre, ofreciendo un bajón considerable con respecto a sus inmediatos predecesores. De hecho, al hablar de Genexus podríamos equipararlo más a discos de la etapa sin Cazares en el grupo, es decir, es de esa clase de discos que es de los últimos en los que piensas cuando quieres escuchar a Fear Factory. Más suerte la próxima.