Fee Reega — La raptora

Las canciones de Fee Reega no te dejan indiferente. Eso es algo de lo que adolece la música popular desde hace muchísimos años. El problema de todo es que casi todos los días escuchamos canciones y discos que bien podrían haber estado firmados por artistas y bandas cuyos componentes son ahora abuelos. La raptora es un álbum distinto. Te remueve las entrañas. Te obliga a prestar atención a cada detalle instrumental, a cada palabra que la alemana afincada ahora en Asturias nos canta en estas nueve canciones que ha publicado en una entente cordiale integrada por Pauken y Truco Espárrago. El vinilo, que se me antoja uno de los must have de 2014, llegará en unas semanas.

La raptora, canciones que te remueven las entrañas

Fee Reega nació en Balingren en el sur de Alemania y su padre tiene una librería. De ahí le viene a ella esa pasión por la Literatura que fue lo que lo que le trajo a nuestro país. Sus canciones están llenas de detalles escabrosos, inquietantes, de poesía cargada de imágenes impactantes y oníricas, de fotografías que retratan con delicada cercanía momentos de la vida cotidiana.

La raptora es con mucho lo mejor de la producción de Fee Reega, un disco que tendrá muy pronto su versión en su idioma materno, vía Woodland Recordings. Ahí tendremos la oportunidad de comprobar si estas canciones compuestas originalmente en la lengua de Cervantes, salvo la versión de ‘Kamchatka, isla de volcanes’, original del grupo Kino, son tan buenas.

Porque La raptora nos ha descubierto a una artista gráfica, cantante y compositora que ha conseguido regalarnos una colección de temas que transmiten sentimientos, sensaciones y emociones. No son canciones para escuchar en el coche, ni de ascensor. Se trata de sacarles todo el jugo tratándolas con cariño, dejando que cada arreglo, cada inflexión vocal de Fee, cada detalle instrumental te llegue muy adentro.

Y creo que Fee Reega lo ha conseguido en cada una de estas nueve canciones. Incluso ‘Kamchatka, isla de volcanes’, compuesta por Viktor Tsoi, un músico fallecido en 1990 en un accidente de tráfico, la ha convertido en un corte pop eliminando el toque electro de la original. Porque sí, Fee Reega es también una excepcional cantante de pop y no esa oscura compositora que da la impresión de ser.

La raptora es un disco con cinco primeros temas asombrosos como lo fueron otros suyos, tales como ‘El hombre que fuma heroína’ o ‘Casi todos los caníbales’. Desde ‘Wenedikt Erofeev, el gran bebedor’, a ‘La sangre, cachorro’, Fee Reega te pone las pilas a tope. La impactante historia del ese alcohólico está basada en la del escritor ruso, autor de Moskau-Petuski, y es, aunque no lo parezca, un homenaje a un personaje que alguno pensaría que fue un fracasado.

La herencia de tiempos pasados aquí los tienes bien guardados

La trompeta presente en este tema vuelve a aparecer en ‘Corner’s, el bar’, la canción que cierra, y uno tiene la impresión de que es un disco cíclico que te obliga a volverlo a escuchar una y otra vez. Aunque en el caso de este corte tiene un aire entre nostálgico y fronterizo; una copla dedicada a un bar de los de antaño, “ya quedan pocos chigres que te sirvan cuba-libres”. Genial es un adjetivo que se queda corta para la canción.

Cuando siento dolor sé que estoy viva, pero solo a tu lado respiro

‘Varsovia, la ciudad’, es la canción que Fee Reega considera el single. Un tema que tiene una letra super poética compuesta en la capital polaca un frío invierno. Épica de alta graduación, Fee Reega convertida en rapsoda de la ciudad del antiguo telón de acero. Preciosos coros, preciosos arreglos de cuerda y unas guitarras que te estremecen.

Te moriste porque lo querías

‘La automuerte’ es un tema de cantautora de folk freuidiano, como ha definido Fee Reega su propuesta musical. Se basa en la historia del suicidio de un tío suyo. Desde el más profundo respeto sobre una decisión personal compone una bonita canción entre fronteriza, la trompeta de nuevo, nostálgica y dolorosa.

‘La raptora’ es el tema que da título al disco y es el momento truculento, aunque no lo parezca del disco. Narra un pasaje terrorífico de la historia contemporánea de la España profunda, el de Enriqueta Martí, una mujer que engañaba a niños pequeños en la calle para luego asesinarlos, desmembrarlos y fabricar potingues que vendía a personas de la alta sociedad. Fee Reega le da ese tono de pesadumbre gracias a esa dulce voz que narra en primera persona un suceso que pocos conocían. Genial la guitarra de Pablo Und Destruktion.

‘La sangre, cachorro’ es una de mis favoritas del álbum. Tiene una fuerza tremenda tanto a nivel vocal como melódico. Su estribillo es de los que te quedan grabados a sangre y fuego. Y Fee Reega nos ofrece uno de sus mejores momentos como cantante. Un himno, en definitiva.

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‘El vividor, mujeres y alcohol’ es lírica pura. La historia de un bon vivant que elige esa vida porque la quiere. Aquí Fee Reega se pone del lado de ese vividor en el sentido que ella ha elegido una vida sin un trabajo estable, insegura, con trabajos que ella llama “de pan” mientras puede hacer lo que más le gusta: componer, tocar en directo y presentar sus canciones a públicos muy diferentes.

9.8/10

‘Los tres amigos’ también es una pieza muy lírica. Delicadísima. Ese theremin y las cuerdas acrecientan ese tono mágico que posee la letra. Fee Reega ha hecho un disco sobresaliente, sublime y que ya para mí ya ocupa el número 1 de los publicados en España en 2014. Y te recomiendo no perderte uno de sus conciertos, con banda o en solitario. Son toda una experiencia sensorial.

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