Anuncios

Fennesz — Bécs

Decía hace poco Gallego que una de esas frases que nos indica que estamos ante alguien poco fiable hablando de música, es la de “lo que escuchas es ruido”. Pero quitándole el sentido despectivo, en muchas ocasiones podemos afirmar que sí, en efecto, estamos escuchando ruido. Y nos gusta. Especialmente el que componen artistas clásicos y casi padres de algunos de los productores de glitch de referencia. Hablamos de todo un clásico como el austríaco Fennesz y su nuevo álbum: Bécs.

Una gran vuelta a Editions Mego

Años después, Christian vuelve a Editions Mego en formato LP, ilustre casa para disfrutar de sonidos experimentales, retorcidos, a los que suelen recurrir artistas a los que gusta extremar las posibilidades que ofrece el ambient. En este sentido, el austríaco Fennesz lleva casi veinte años deformando atmósferas y atrapándonos en densas capas de glitch y música electroacústica.

Alguien puede venir a decir que lleva haciendo el mismo disco toda la vida, y podría estar bien encaminado, pero no tendría razón. A pesar de un ensamblaje que es común en sus discos, el compositor austríaco siempre encuentra huecos para la sorpresa, para volver a emocionar (desde postulados diferentes); para que te pongas los cascos y flipes cuando su ruidismo llega a la máxima intensidad. Es entonces (si no lo habías hecho ya) cuando vuelves a apreciar la calidad y emoción de su música.

Recuperando el mejor nivel

Con todo, la música de Fennesz es ahora más melódica y épica que sus inicios, en los que era más dado a las cacofonías y a mayores deformaciones sonoras. En Bécs, ya en plena época más orientada al ambient y el noise, ha hecho un disco menos ofensivo y más enfocado a las escuchas reposadas. Ahí gana mucho, ya desde el primer instante de ‘Static Kings’ y esa dulce profundidad que poco a poco avanza y que recuerda tanto a sus ex-compañeros (y seguramente aprendices) de sello, Emeralds.

Una calma que después se ve interrumpida por la erosión y las capas y capas de vigoroso noise de ‘The Liar’, donde este se funde con los patrones erráticos de glitch. Al mismo tiempo, una tenue línea ambiental hilvana la canción desde la base. Es una de las características que mejor definen a Fennesz y uno de sus rasgos distintivos, la confluencia del ruidismo con secciones más suaves que vertebran la canción desde un segundo plano.

Pasajes preciosos en los que pasar bastante tiempo, admirando la maestría de grandes compositores contemporáneos como Fennesz, como ya lo hicimos el año pasado con Virgins de Tim Hecker. A pesar de que no todo son filtros ruidosos y potentes, es en estos en los que mejor funciona Bécs, concretamente en el acongojante desarrollo de ‘Liminality’ o en las rugosas texturas del tema que da nombre al disco. Una obra en la que vuelve a brillar con su (casi) máximo esplendor, demostrando que la veteranía es un grado y que muchos productores de electroacústica, glitch, drones, etc., han bebido de las composiciones de Fennesz.

8/10

Donde otros artistas caen en la autocomplacencia con este tipo de discos, acabando por aburrir debido a líneas ambientales monotemáticas y a las que se les saca poco lustre, Fennesz consigue mantenerse vivo, y bien vivo, muchos años después. Un trabajo corto, siete canciones, en las que se dedica a mostrar su versatilidad, entre drones noise, recursos glitch y melodías desdibujadas que se diluyen para traer de regreso al mejor Fennesz; al de Endless Summer.

Anuncios