A los discos de Fernando Alfaro, especialmente a este último La Vida es Extraña y Rara, hay que acercarse siempre con el tiempo necesario, el que ellos te pidan. Es el quid pro quo entendido al modo Hannibal Lecter: nosotros les damos nuestra atención, nuestra vida, nuestra información, y ellos las van encajando entre sus momentos de desolación, entre su humor malsano, entre sus canciones negras, negrísimas.

Él, que tantas satisfacciones nos ha dado, lleva un tiempo renqueando, pero nunca falla del todo, quizás porque en sus fallos encontró la inspiración tantas veces que ya los ha puesto de su parte. Nosotros sabemos que vamos a ver reflejos una y otra vez de sus canciones antiguas. Quizás porque un día Fernando Alfaro plegó el tiempo en su gasolinera, donde escribía las canciones, y dejó lista toda la producción musical de su vida.

Ahí, en un suspiro, en un instante de inspiración que lleva durando ya más de 20 años.

La vida es extraña y rara: carretera perdida

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Esa imagen puede aplicarse perfectamente a La vida es extraña y rara, un disco por cuyas rendijas está continuamente entrando la luz del resto de la discografía de Fernando Álfaro, con Surfin’ Bichos, con Chucho, en solitario o en los homenajes.

Pasa en casi cada canción y tanto en música como en letras. Por ejemplo, cuando Alfaro decide jugar a cambiar términos de sus propios versos: ahora le toca a “ángel” por “huevo”, pero en el homenaje a Family fueron “estrellas” por “cruces”.

O cuando ves que ‘Camisa Hawaiana de Fuerza’ podría haber estado como cara b del primer fragmento de Los diarios de petroleo y a la vez sus guitarrazos parecen recuperados de cuando le cantaba a Laura Palmer en Tejido de Felicidad.

O ‘Un viaje largo’, que conecta con Fotógrafo del cielo, e ‘Hijo de Perra’, más Chucho de la primera etapa (y de la mitad del segundo disco) que Surfin’ Bichos o que Alfaro en solitario. El recorrido está lleno de detalles que el seguidor habitual de Alfaro no puede obviar, aun a riesgo de convertir esto en un parque de atracciones por las crisis de su compositor.

Fernando Alfaro, el hombre misterioso de la fiesta

https://www.youtube.com/embed/iNHzXWIasAU

Pero no es éste, éste es aquel en que alguien se nos pone enfrente en una fiesta (el propio Álfaro) y nos dice que nos conoce. “¿Cómo”, respondemos, “¿de qué”.

– “He estado antes en tu casa, ¿no te acuerdas?”.

– “No, no lo recuerdo. ¿Seguro?”.

– “Sí. Es más, estoy allí ahora mismo, si no me crees, llama por teléfono a tu casa”.

La vida es extraña y rara es esa llamada de teléfono que hacemos en la que Alfaro nos contesta: “¿ves?, te dije que estaba allí, en tu casa”. Donde siempre. Ahora ya es más fácil saber qué significa ser Bill Pullman:

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