Festival do Norte 2014: fuerza de voluntad vs. lluvia torrencial

Uno tiende a infravalorar los festivales que tiene al lado de casa. Los que ha ido viendo crecer, desde que se empezaron a celebrar en el polideportivo municipal, hasta que han conseguido juntar una selección de artistas de alto calado internacional. Y lo cierto es que se agradece que, en medio del desierto, de un panorama que incita al 80% de festivales a tirar del sota, caballo y rey, existan otros que todavía vean en el criterio artístico el principal para hacer su selección. Festival do Norte, este año, ha conseguido cerrar el mejor cartel de los que se celebran el Galicia (está por ver qué sorpresas deparará Sinsal San Simón, pero su punto de partida es más modesto). Se ha traído un par de vende entradas mayoritarios (Russian Red y Lori Meyers), y los ha rodeado de muchas bandas realmente apetecibles. Además, en un nuevo paso hacia adelante, ha cambiado la ubicación, pasádola al municipio de Illa de Arousa, para que muchos de los asistentes aprovechasen para acampar en las zonas habilitadas y acceder al festival con mayor facilidad y comodidad.

Jueves

En el plano meramente musical, que al final es lo importante, la fiesta empezaba de la mano de un grupo de casa, Linda Guilala. Ahora es cuando os reconozco que, en un mundo de sobreoferta musical, nunca me había parado a escucharlos por el mero hecho de que no me gusta su nombre. Manda narices, ya me rezo solito los padrenuestros de penitencia. Traían Xeristar, su último Ep, bajo el brazo. Tocaron para una audiencia todavía minúscula, pero lo cierto es que su propuesta, principalmente a nivel melódico, es realmente interesante. Temas como ‘Lo siento mucho’ son realmente disfrutables, aunque el sonido con el viento soplando con fuerza, fue mejorable, y las voces de toque cándido parece que les hagan perder algo de la fuerza que sí le dan las melodías. Homenaje a Family vía ‘Carlos baila’ incluida. La otra apuesta nacional fue El último vecino, el grupo de electropop ochentero que llega desde Barcelona. Lo cierto es que le echan narices. Lo exageran tanto que consiguen que mole, pero a lo mejor no mucho rato. Su disco homónimo funciona bastante bien, la propuesta es original, y hasta las camisas multicolor, los pantalones bombacho y demás parafernalias tienen gancho. La duda que queda por despejar es cuánto recorrido real van a tener. Por el momento ‘Qué mas da’, ‘Haremos más’ o ‘Los nuevos vecinos’, a medio camino entre Golpes Bajos y OBK, permiten pasar un buen rato.

Austra fueron el primer concierto íntegramente nocturno, y, de paso, uno de los primeros cabezas de cartel de la primera jornada. Y cumplieron con lo que se esperaba de ellos. Trayectoria todavía corta, con dos discos en el mercado, pero muchas tablas, temas que fueron encendiendo el ambiente. Alguno de ellos, como ‘Home’ o sobre todo ‘Lose it’ fueron de los momentos álgidos de toda la noche. Los canadienses cuentan en Katie Stelmanis con una especie de Sarah Cracknell de la presente década, con sobrado carisma. Se les adivinan metas más altas a corto plazo. Fin de concierto con el ‘Nothing Compares to You’ de Prince, muy celebrada por un público que quizás, con el mar al lado, recordó con nostalgia su niñez, pero que seguramente lo hubiese sido más a otras horas. Dieron paso al nombre que ocupaba las letras más grandes del cartel en su primera jornada, Veronica Falls. Concierto irregular el suyo, funcionando con ramalazos de talento, pero algo monocordes e, incluso por momentos, aburridos, fríos y algo incapaces de mantener la atención del público. Se celebraban con fuerza los primeros acordes de temas como ‘Teenage’, ‘Waiting for Something to Happen’ o la grandiosa ‘Found Love in a Graveyard’, pero no se consiguió velocidad de crucero en ningún momento. Cabe ser optimista: tienen un buen puñado de grandísimas canciones, y son muy jóvenes. Pero muy pronto van a ocupar puestos de honra en festivales de mucho calado, y bien harán en pensar qué vuelta darle a sus directos.

Russian

Cabía la posibilidad de marchar, que el viernes se curraba y Veronica Falls me había dejado un poco parado. Si a eso se le sumaban las nulas esperanzas que tenía en Is Tropical, la puerta de salida parecía cada vez más apetecible. Pero decidí darle una oportunidad a los londinenses, y fue la mejor decisión de toda la noche. Esa actitud que se había echado en falta en sus paisanos, apareció por fin sobre el escenario. No fue un concierto memorable, pero sí muy divertido, con la fuerza que se necesitaba, y con el trío intentando que la mezcla de sus guitarrazos y bases electrónicas calara en la gente. Vencieron. Fueron los campeones de esa primera jornada, y ‘Dancing Anymore’ consiguió una unanimidad que hasta entonces no se había visto en el festival.

Viernes

Llegó la lluvia. Se la esperaba. Casi incesante pero, eso sí, poco molesta, nada de precipitaciones torrenciales. Pero así nos recibió mientras llegábamos para la segunda parte de L.A. Los mallorquines confirmaron la sensación que me habían dejado hace años, cuando los vi por primera (y hasta entonces única) vez: son un grupo que mejora sus prestaciones en directo. Dualize es un disco que no nos volvió locos, pero que explota sus virtudes cuando se trastala a los escenarios. Así lucieron cortes como las recientes ‘Rebel’ o ‘Outsider’, como se esperaba, la más celebrada, mientras se hacía hueco para uno de los primeros platos fuertes de la noche. La lluvia paró para recibir a una Russian Red que sufrió no pocos problemas de sonido, que lastraron su directo habitualmente eficiente. La chica le puso ganas, no le faltó actitud y deseos de agradar, pero todo funcionó a empujones. El momento en que se enlazaron ‘I Hate You But I Love You’, ‘Casper’ y ‘The Sun The Trees’ fue de lo más recordable de un show bastante anodino, a pesar de que el carácter algo más duro de Agent Cooper pudiese hacer esperar un recital más animado.

El plato gordo eran The Horrors. Y haciendo una gracia imbécil, a mí lo que me aterrorizaba es que otro grupo insultantemente joven pudiese pagar su falta de fondo de armario como el día anterior le había pasado a sus paisanos Veronica Falls. Tardaron diez segundos en demostrar que no iban a caer en ese pecado. Luminous es ya su cuarto disco, por mucho que mirándoles las caras sigan aparentando estar en los primeros años de facultad, y los teclados se apoderaron del oscurísimo ambiente creado, que ayudó a generar más intensidad si cabe a los convulsos golpes de guitarra, a los flashes cegadores y a esa actitud intachable de Faris Badwan. Desde los primeros acordes de ‘Chasing Shadows’ se vio venir un gran concierto, y se consiguió. ‘Still Live’ logró que aquello se viniese definitivamente abajo. El día estaba funcionando mucho mejor que el del jueves.

Pains

Y así siguió con Satellite Stories. La organización no debió tener pasta suficiente para traerse a Two Door Cinema Club, así que optaron por programar a sus hermanos baratos. Y más que bien, oiga. ¿Algo facilones? Sí. ¿Todas las canciones sonaban bastante igual? Desde luego. Pero que un grupo al que no conocían el 80% de los asistentes (seguramente me quede corto) montase el fiestón que montaron los fineses con temas como ‘Campfire’, ‘Season of B-Sides’ o la incendiaria ‘Mexico’ es una de esas alegrías que te quedan cuando intentas salirte un poco de los 15 grupos que todo el mundo decide contratar siempre. Como confirmando la explotación del low-cost Londres-Santiago, We Have Band eran los encargados de cerrar la jornada. Las fuerzas iban faltando, y no fueron suficientes para disfrutar como merecía un concierto en el que el grupo puso ganas, pero la atención ya no estaba como tenía que estar. Sómo momentos puntuales como ‘Modulate’ sirvieron para mejorar una nota media que no fue especialmente positiva, pero que ni con esas consiguió arrancar el buen sabor de boca general de esta segunda jornada.

Sábado

Y si la lluvia del viernes fue afrontable, la del sábado sí pudo con ciertas voluntades. Los huevos a Santa Clara no encontraron respuesta positiva, y desde el inicio se pudo ver que las precipitaciones deslucirían mucho los conciertos de la última jornada grande (el domingo todavía había algunos conciertos a lo largo de diferentes lugares de la Illa de Arousa).

Fue así desde el inicio, llegando para Oso Leone, que se confirman como una de las mejores noticias de la música alternativa estatal en los últimos tiempos. Los mallorquines (de nuevo gente de Mallorca para empezar nuestra jornada, si bien antes ya habían desfilado por el escenario Wild Balbina) han conseguido que su apuesta sea reconocida incluso en marcos más complicados de convencer, como los de un festival al uso. Más gente resguardándose de la borrasca que escuchando temas bien lucidos como ‘Ficus’ o ‘AlÇaria’, que merecieron mejor suerte para poder ser aprovechados de forma correcta. Tendrán la revancha gallega en la primera jornada del Sinsal San Simón. Leve cese de hostilidades meteorológicas para recibir a los ya clásicos The Wave Pictures, llegados (¿cómo no?) de Londres. Lo cierto es que David Tattersall tiene el carisma suficiente para arrancar aplausos y sonrisas bajo cualquier aguacero del mundo. Se esforzaron en agradecer a los que aguantábamos con la solidez de coplas como ‘Spaghetti’, ‘Long Island’ o ‘Leave the Scene Behind’. Por mucho que pisen esta tierra casi más a menudo que la de la Gran Bretaña, siempre son un uno fijo en la quiniela. Por aquello de ponerles un pero, leve abuso de los solos de guitarra, pero poco más que reprocharle al recital.

Lori

Kip Berman ha mandado a tomar por saco a su vieja banda, y se ha reunido de una nueva para los directos de The Pains of Being Pure at Heart. Ignoramos si la causa es que precisamente en los directos es en donde The Pains of Lolailo presentaban tu talón de Aquiles habitual. Days of Abandon nos sirvió para reconciliarnos con una banda que hace un lustro pegó un petardazo que, seguramente, estaba por encima de sus posibilidades reales. Su directo ha mejorado, pero las prestaciones en estudio siguen varios escalones por encima. ‘Art Smock’ abrió, con Berman sólo sobre el escenario, un repertorio que encontró sus mejores momentos repasando temas de antaño, como ‘Heaven’s Gonna Happen Now’ o la maravillosa ‘Young Adult Friction’. Sirvió de aperitivo para la sesión karaoke que vivimos los allí presentes durante el concierto de Lori Meyers. A los granadinos se los ficha para eso. Para dar el toque de victoria asegurada entre otras apuestas menos mayoritarias. Y cumplieron con lo que se esperaba. Impronta contiene un considerabe número de canciones ideales para cantar a voz en grito, y las jóvenes que llenaron las primeras filas cumplieron con la tarea, sobradamente. Así, ‘Planilandia’, ‘Emborracharme’ o ‘El tiempo pasará’ seguramente el mejor corte de su último disco, y el que se sumó a la fiesta Anni B. Sweet, supusieron los momentos más celebrados de todas las jornadas del festival (como por otra parte ya se esperaba). Si me preguntáis a mí, me quedo con otros temas ya entrados años, como ‘Dilema’, pero el mundo es suyo, y los resultados les dan la razón.

Y hasta aquí. Porque sí, porque quedaba el incendiaro (hablar de incendios bajo semejante lluvia es una quimera, pero ya me entendéis) directo de Kakkmaddafakka, preparados para el fin de fiesta. Pero la tiritona era incontrolable, llorando por esa carpa que incluso en julio a veces hace falta en Galicia, y nuestra fuerza de voluntad perdió el combate contra el peso cada vez mayor de los pluviómetros. Esta me la pagas, Neptuno.

**Fotos: Paula Rico

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