Festival Monkey Days, viernes: la exhibición de fuerza de Pablo Und Destruktion

Cuando todavía estoy recuperándome de la exhibición de fuerza que anoche Pablo Und Destruktion realizó en el Festival Monkey Days no puedo más que acordarme de su premonitoria reflexión en voz alta, en la que me manifestó que no se creía profeta en su ciudad, Gijón. No seré yo quien analice los porqués de la poca asistencia de público en la jornada del viernes, pero lo que sí puedo apuntar es que programar cualquier tipo de eventos musicales en esta tierra trae más sinsabores que alegrías. Se podría resumir con la frase “echar margaritas a los cerdos”.

Pero esto no es nuevo, ni con unos precios mucho más populares de los que había no creo que se hubiera elevado el número de tickets/abonos vendidos. Es que en cualquier ciudad fuera de Asturias ver a Mark Lanegan, que actuaba el sábado, costaría mucho más que el bono de dos días de este festival.

Muy triste, pero solo queda decir que ellos se lo perdieron, porque el cartel del viernes no era ni mucho menos de compromiso; y, aunque los londinenses Is Tropical eran, por aquello de ser foráneos, cabeza de cartel, todos sabíamos que a quien no había que perderse era a Pablo Und Destruktion.

Primero, porque era la puesta de largo con toda la banda de Vigorexia emocional, un disco que superó con creces el marcado con Sangrín; y segundo, porque el escenario donde tocaría era el Teatro de la Laboral, “el teatro que mejor suena de toda Europa”, en palabras del propio Pablo Und Destruktion.

Había prometido un concierto inolvidable y así fue:

Queridos seguidores de Gijón y aledaños, el próximo viernes daremos un concierto que se prevé de la pera. Tocaremos por primera vez con una formación de Big Band compuesta por siete elementos de la naturaleza y además sonará como un cañón porque será en el Teatro de la Laboral dentro del Festival Monkey Days, que este año tiene un cartel de lujo y un abono de oferta para los dos días por 25 pavetes, cosa buena a mi parecer. Puedo prometer y prometo que vamos a montar una de la virgen, así que vuestra presencia sabría a gloria.

Pablo Und Destruktion y La Tribu del Trueno, la banda que se merece el gijonés, arrollaron desde el minuto 1. El único ¡ay! que le pondría al bolo fue que ya que estábamos en el Teatro de la Laboral por qué no dejarnos con los oídos pitando. Personalmente, me faltó presión sonora en el patio de butacas.

No por ello el concierto de Pablo Und Destruktion tuvo altibajos. El horario era bastante estricto y por ello tuvo que condensarlo todo en 75 minutos más un bis de gracia que dejó con ganas de más.

La banda al completo de Pablo Und Destruktion es una auténtica fiera desbocada. Muy pocas veces uno sale de un concierto y dice algo así como “yo estuve allí y lo puedo contar con pelos y señales”.

El ritmo cadencioso de ‘Los días nos tragarán’ fue situando a cada músico en su lugar. Se estrenaba como guitarrista Ángel Kaplan, productor de Vigorexia emocional, al que vimos totalmente integrado en la banda. Él nos dejó su magisterio en ‘A veces la vida es hermosa’, el primer single de este tercer álbum que salió antes de que comenzara el verano y es un poco como la rara avis de este nuevo cancionero. Ahí Pablo Und Destruuktion se metió en la piel de Raphael.

La emoción a flor de piel llegó a continuación con ‘Aire puro’ y casi al final volvió de nuevo con ‘Powder’, dos de las joyas de ese Sangrín que vale su peso en oro. El material más reciente ha quedado perfectamente integrado en el repertorio de Pablo Und Destruktion, sean ‘Mis animales’, ese ‘Ganas de arder’ que comienza templando velas y deriva luego en un maremoto, o la racial ‘Leona’, un tema que en directo es puro fuego.

Recuperó ‘La extranjera’, regrabada de su disco de debut, Animal con parachoques, para un single de inminente salida vía Son EG Records. Por sorpresa se subió al escenario para cantarla a dúo, Fee Reega, ex pareja del artista. Ese fue uno de los momentazos del recital. Bueno y ‘Limonov, desde Asturias al infierno’, todo un himno tabernario que no podía faltar en el repertorio.

Tras la épica ‘La paz de los justos’, del split EP Funeral de Estado, que compartió con Medievo, Pablo habló y anunció “una tranquila y dos nerviosas y nos vamos a bailar”. Llegó ‘Powder’ y la desgarradora ‘Por cada rayo que cae’. El cierre era evidente: ‘Busero español’, un ejemplo de la quintaesencia del sonido Pablo Und Destruktion en la que el gijonés cogió un micrófono inalámbrico para recorrer varias veces, además de todo el escenario, el patio de butacas del teatro.

Son momentos como estos los que hacen más grande a un artista. El respetable reclamó un bis y concedió uno. ‘Califato’, el gran hallazgo de Vigorexia emocional, del que Pablo Und Destruktion nos contó que era un poco como “el antisingle” del disco, nos dejó con la boca abierta. Y sí, “yo estuve allí”.

Antes, Xelar y sus “sonidos brumosos y envolventes”, muy bien definido por el amigo Vega, dejaron muy buen sabor de boca en el patio adyacente al Teatro con un repertorio en el que colaron versiones de Beat Happening y Galaxie 500.
 
Y después, en el Teatro, Natalia Quintanal, cantante de Nosoträsh, presentó con sus compañeros de villanía, ya lo había hecho en la Colegiata San Juan Bautista en primavera, su proyecto La Villana.

Sonaron canciones de La Villana Canta, su álbum de debut para Discos La Fórmula que salió en noviembre, toda una delicatesen que llevarse a los oídos con canciones como ‘San Cristóbal’ o La estraperlista, temas inéditos y ese ‘Mi gran amor te encontraré’, versión libre de ‘True love will find you in the end’, de Daniel Johnston. Todo resultó muy íntimo, delicadísimo y muy especial, con el patio de butacas súper respetuoso durante todo el recital. Bravo por La Villana,

Mención especial para Maribel & Sebastian DJs, que como campeones cerraron muy de madrugada esta primera jornada.

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