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FKA twigs — LP1

Pasa en las mejores familias. La época de jolgorio, fiesta y buenos tiempos la queremos vivir todos. Nada es infinito, la decadencia llega y nos hace darnos cuenta de todo lo bueno perdido. Lo único destacable de FKA twigs es eso mismo. Hacer bueno al pasado, añorarlo. Un pasado que miraba al futuro, no un álbum como LP1 (2014, Young Turks) que quiere sumarse a ese estado festivo de cierto underground pero con la mente puesta en el mainstream de los 90 más doloroso.

Tahliah Debrett Barnett tiene imagen, además de nombre complejo para ser artista. Británica de padre jamaicano y madre medio inglesa medio española. Un rostro distinto, de belleza rara y estilo moderno para acompañar a lo que nos venden en las canciones. Perfecta para tantos medios de tendencias donde se fragua todo.

Ella representa a la perfección la habitual brecha que vive la escena ‘underground’ una vez madurada, quemada y olvidada, cuando solo quedan los restos y llega el turno de hacerlos interesantes. Después de años cultivando el bajo inglés más oscuro el Dubstep va viendo cómo le crecen sus nuevos enanos y estos salen deformes, con la cara teñida de rojo causado por alguna pérdida de nervios de los precursores al escuchar tales mojones.

El R&B actual volvió a comerse una nueva escena más. Es el Saturno de los géneros musicales. Lo bueno es que conserva muy bien el tipín puesto que hay que vender y la imagen física lo es todo para artistas vacuas. En esas regresaron los 90 y con ello los mitos que se han ido conservando. Aaliyah sigue sin poder descansar en paz de tanto que se la busca rescatar, por más que nunca se logre y el intento quede vergonzoso.

FKA twigs no es Aaliyah, es Mariah Carey. Puestos a tirar el órdago a las listas de ventas del R&B masivo más lánguido ella es la experta incombustible. Tahliah Debrett le copia de forma descarada sus juegos vocales tan característicos. Ese hilillo de voz que Carey logró convertir en uno de sus reclamos sexuales. Claro que a FKA twigs hay que adornarla con otro tipo de producciones más ‘sesudas’.

https://www.youtube.com/watch?v=Cw6H9YsTLek

Mientras la escena mainstream se sexualiza a un ritmo macarra y sin mesura, desde ‘abajo’ se quiere ofrecer la otra cara más dulce y pensativa. La languidez de un R&B que se ha comido al Future Garage, al Pop y ha querido rescatar aquellos últimos días de un Trip Hop necesitado de un Marco Junio Bruto que asesinase al líder.

Para ello LP1 cuenta con una nómina de productores digna de un álbum de las grandes ligas solo que con el renombre de los secundarios. Paul Epworth (hombre de éxito, suyo es el ‘Rolling in the Deep’ de Adele), Clams Casino, Dev Hynes, Sampha, Arca, Inc., entre otros.

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0.5/10

Young Turks sabe muy bien lo que se hacen. Su liga es la de los grandes pero jugando a conservar el aura de los pequeños (sí, aún hay gente condicionada por esto). Lo lograron con The xx con una fórmula muy parecida a FKA twigs y van camino de repetir acierto. Los medios se han rendido a este LP1, FKA twigs ya es una artista moderna y de culto y que además vende: número 1 en la lista indie británica de álbumes, puesto 16 en la general y buenas cifras en otros países europeos para el tipo de artista que es. A ver su salto a los Estados Unidos con XL en este mes de agosto.

La solemnidad impostada de LP1 es el horror. Cada canción de este álbum es el horror. Y este tipo de producto moderno vacío tan bien elaborado es el horror.

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