Foals — Total Life Forever: un iceberg en un océano de mediocridad

Cuesta encontrar un grupo que con sólo dos discos hayan demostrado tal salto evolutivo como el que se han marcado Foals con este ‘Total Life Forever’. De acuerdo, el de The Horrors nos sorprendió a todos, pero al igual que Probertoj, creo que la mayor responsabilidad de este salto era de su productor. Y aunque en esta ocasión no puedo garantizar el grado de implicación de Luke Smith, ex-Clor, los de Oxford han demostrado que son los primeros de su clase.

Porque el pop británico de la pasada década ha estado lleno de hypes. Vale que de la primera mitad rescataríamos a los Libertines (cuidado con esta reunión, no vaya a ser que estropeen una bonita leyenda) y que, tras ellos, hubo grupos con cierta consistencia (Franz Ferdinand) y grandes bluffs (Bloc Party, Kaiser Chiefs). Y sí, Foals también tuvieron su dosis de hype, su correspondiente portada en NME, y ese aura de “next big thing” que con frecuencia, y casi sin filtros, conquista Europa desde Albion sin apenas resistencia.

http://www.youtube.com/v/rw6oWkCojpw?fs=1&hl=es_ES

Frente al math-rock y al punk-funk de su ‘Antidotes‘, han demostrado querer evolucionar, y lo que es más importante, saber cómo hacerlo. No busquéis en esta nueva entrega pildorazos frenéticos, sofisticadas y retorcidas estructuras de baile, con unas virtuosas guitarras empujando a las canciones hacia delante. En esta ocasión, los esqueletos de los temas son también inteligentes y elaborados, pero se toman el tiempo necesario para ir creciendo y expandiéndose. Para muestra, la inicial ‘Blue blood‘, que evoluciona desde una distante, invernal y cristalina introducción a un estribillo explosivo y hasta frívolo.

http://www.youtube.com/v/85P5V4lDfb4?fs=1&hl=es_ES

El otro punto festivo (hasta glam, si me apuráis), lo encontramos en ‘Miami’. Bases electrónicas adornan una batería juguetona, y, sin que te dés cuenta, construyen una espiral de la que sólo sales con la canción que da nombre al disco, que añade una marcha más y con su ritmo prácticamente marcial va expandiéndose, constituyendo una continuación natural de su debut, centrándose en la vertiente más directa y superficial, que prácticamente sólo volverá a recaer en ‘This orient’.

http://www.youtube.com/v/YaVE4WVlsDQ?fs=1&hl=es_ES

No obstante, el punto de inflexión es el exigente desgarro de ‘Spanish Sahara’. Un lamento que empieza en un susurro y poco a poco va ganando en intensidad, a lo largo de 7 minutos en los que da la impresión de que se está conteniendo todo el agua acumulada en el

dique, hasta que el embalse no es capaz de soportar tanta volumen y tanta presión que acaba por abrir sus compuertas, y que corrobora la capacidad del grupo de evocar ambientes densos y aparentemente vacuos, pero llenos de matices.

http://www.youtube.com/v/g_rnsAASJpc?fs=1&hl=es_ES

Tras el interludio de ‘Fugue’, las cuatro últimas canciones del disco reflejan la fuerza con la que el agua irrumpe con violencia en el cauce del río y crea remolinos, erosionando todo lo que encuentra a su paso, y atrapando magnéticamente a todo aquello que flotaba en su superficie, pero que ahora prácticamente orbita. La rabia liberada en ‘After Glow’ se toma un descanso la intrigante ‘Alabaster’, que inicia un recorrido sinuoso que acaba en los meandros de ‘2 trees’. Ya en el frío océano, el disco termina con ‘What remains’, cuando todo el caudal (de talento) se ve mezclado y agitado con la fuerza de las mareas.

Continuando la metáfora, Foals son un iceberg. Con sus primeros singles y con su debut vimos como lo que parecían témpanos de hielos eran la punta de un iceberg. Con este disco, empezamos a intuir sus dimensiones, pero sólo podemos concluir de que son más grandes de lo que esperábamos. Esperemos poder seguir maravillándonos con su parte oculta y que el calentamiento global no empiece a derretirlo.

Escúchalo en Goear, Deezer

En Hipersónica La lista de los artistas más ‘cool’ de 2010 para NME

Anuncios