“Catorce otoños y quince inviernos”. Uno no podría esperar un disco ligero bajo un titulo así y el debut de esta banda de Glasgow no lo es precisamente. Es íntimo y grande, es confesional e impúdico, es indie-rock, post-rock y stadium-rock, es épica con y sin red. Es un “o lo tomas o lo dejas” para el oyente.

Te gustará si te va que los grupos te abrumen, que te pongan los pelos de punta sobreactuando, que busquen por cualquier cauce la emoción intensa. Pero si no soportas los peores dejes de grupos como Coldplay, aquí no tienes donde rascar.

Creo que The Twilight Sad podrían ser un grupo mucho más sincero si no tuvieran tanto ambición. Si en vez de querer convertirse en el grupo de la vida de un montón de oyentes, se conformasen con hacer un disco con canciones. Si no buscasen en cada segundo que pasa una nueva posibilidad de hacerte llorar. Si no se empeñasen en grabar canciones tan enormes (en el peor sentido de la palabra), tan desproporcionadas como Talking With Fireworks/Here, It Never Snowed.

¿Todas sus guitarras tienen que ser siempre tan pomposas? ¿Su cantante (James Graham) tiene que estar siempre forzando su miseria, tiene que navegar siempre al borde del ridículo? Cierto que yo le tengo manía a este tipo de sonido tan grandilocuente: me suele parecer una trampa para ocultar los defectos. Pero es que todo en Fourteen Autumns and Fiteen Winters está tan llevado al extremo (como su casi conceptualidad respecto a la inocencia, la juventud perdida y los fracasos amorosos) que suele pasar la línea de lo soportable.

Aunque a veces y a ratos funciona, como se puede ver en este vídeo no oficial de That Summer, At Home I Had Become The Invisible Boy.

http://www.youtube.com/v/BiODUPPNJyI

https://www.youtube.com/v/BiODUPPNJyI

Vídeo | Youtube

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