Fuzz — Fuzz: rendíos de una vez

Ty Segall no sólo es un artista cada día más imprescindible, sino que se empeña en ser totalmente esquivo al oyente perezoso. Fuzz no se diferencia tanto de Ty Segall Band. De hecho, el disco comienza exactamente en el mismo lugar donde lo dejó Slaughterhouse (2012, In the Red), en aquella demencial y enajenada ‘Fuzz Wars’ que culminaba un disco totémico. ¿Qué necesidad tenía Segall de disfrazarse de nuevo tras el parapeto de otro grupo, de otro nombre, de Fuzz (2013, In The Red)? Dejar las cosas claras: puede que en Fuzz perviva el ambiente maníaco instaurado por Slaughterhouse, puede que las guitarras sean miméticas, sí, pero Fuzz no es una continuación conformista. Aquí hay homenajes soterrados a Black Sabbath y un gusto sorprendente por el Stoner Rock. Segall está jugando, una vez más, a otra cosa, aunque podamos pensar lo contrario. Y eso necesitaba hacerlo en Fuzz, no en Ty Segall Band.

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Como un Pulgarcito retorcido, Segall ha ido dejando migas de pan en su trayectoria musical que llevan a destinos de lo más dispares. Cuesta seguirle la pista porque cuando ha terminado de grabar un disco comienza a preparar el siguiente, a escribir las letras del posterior y a planear el nuevo viraje estilístico de su próximo grupo. Fuzz no son más que él y el que fuera su segunda guitarra en Ty Segall Band — Charles Moothart, autor de los riffs y colaboracionista necesario del plan de Segall; a ambos hay que añadir el bajista Roland Cosio — , así que es lógico que los patrones se repitan y las canciones de este primer disco de Fuzz quepan, en cierto modo, en el fabuloso Slaughterhouse del año pasado. Pero en Segall nada es ya previsible ni puede tener continuación: sus ideas parecen tan efímeras como geniales, saltan de árbol en árbol buscando nuevos frutos que echarse a la boca y no hacen prisioneros. Nada de lo pasado es útil en el futuro, y así sucesivamente hasta que él mismo se canse o nosotros nos cansemos de él. De momento ninguna de las dos cosas parece probable.

Fuzz: podría ser malo y no lo es

Si Sleeper (2013, Drag City) era la culminación de su ya prolífica carrera como solista, en un terreno totalmente novedoso aunque intuido, Fuzz ahora deja empequeñecido cualquier cosa que pudiéramos haber dicho de él. Lo cierto es que la productividad de Segall tiene mucho de ardid porque nunca tenemos el tiempo suficiente como para cansarnos de sus discos. Fuzz ha llegado apenas un par de meses después de su anterior publicación y, no sé si fruto del encanto al que nos tiene sometidos tras publicar de manera incansable canciones gigantescas, parece mentira que sea tan capaz de hacerlo todo tan bien, desde los dificilísimos parajes del Folk íntimo hasta el Stoner Rock y la psicodelia pasada de vueltas. A todo ello contribuye con entusiasmo Moothart: sin él el disco se diluiría y su trabajo a la guitarra se cuenta entre lo mejor del año. Fuzz también es Segall, por primera vez, en segundo plano, aunque el experimento le haya salido rana — canta, toca y compone — .

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De cómo Segall es capaz de enfundarse el traje de Donovan al mismo tiempo que abraza con entusiasmo las enseñanzas de The Stooges o MC5 deberíamos estar hablando todos ahora mismo. Los adjetivos comienzan a resultar repetitivos para describir lo que el californiano está construyendo en los últimos dos años y medio. Resulta casi increíble que ahora mismo, aquí y ahora, haya alguien tan capaz de tocar cualquier palo que se le antoje sin perecer en el intento.

8.99/10

¿Cómo narices podíamos pensar que Slaughterhouse podía estirarse hasta ‘Sleigh Ride’? Por supuesto que Fuzz no se parecen a Black Sabbath: pero el homenaje está por ahí, escondido en algún rincón por el talento de Moothart y la voracidad artística de Segall, implícito durante todo el disco. Una auténtica montaña rusa, otra salvajada en forma de mensaje generacional, otro trabajo más para ponerle al frente de nuestras vidas y entregarle nuestra racionalidad. Rendíos de una vez a Ty Segall — y ahora a Moothart — porque si no lo hacéis ahora terminaréis sintiendo un profundo arrepentimiento.

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