Fuzzville 2015, viernes: The Pandoras y un cúmulo de muchachos alborotados

La mezcla, para qué negarlo, resultaba extraña a primera vista: la KM Disco, una de las discotecas más legendarias de la Ruta a principios de los ’90, aún mantenía el extraño magnetismo de sus días dorados. Sobre ella se desplegaban cientos de personas y un puñado de alborotados grupos con el objetivo de inaugurar de forma soberbia la primera edición del Fuzzville. No pudo la lluvia, no pudo el exagerado calor de la sala principal, difuminar una noche que rayó en lo excelente durante la mayor parte del tiempo. Ante todo, fue divertida, que es lo que se debe exigir a un festival de Garage. “No te quejes, es un festival garagero, hasta el techo debería estar sudando”. Esa frase se pronunció, y albergaba grandes dosis de verdad.

Como es tradición cada vez que acudimos a un festival en grupo, aquí os dejamos con nuestras impresiones individuales sobre las actuaciones que pudimos disfrutar. Hoy continúa la fiesta en Benidorm de la mano de, entre otros, The Kids o Guadalupe Plata.

Phonocaptors

phono

Mohorte: Es complicado encontrar acomodo a un grupo instrumental en un festival tan directo y volátil como este. Pareció acertado, sin embargo, incluir a Phonocaptors al principio de la tarde, conforme la sala se iba llenando poco a poco. El grupo sonó espléndido en el pequeño Escenario Junk Party — algo digno de mención, fueron casi los únicos en hacerlo ahí — . Del Surf Rock al Garage, todo ello estirando hasta límites de difícil digestión y enmarcados en una perorata psicodélica de larga duración. Como toma de contacto no me ocurre ninguna mejor, dado que en cualquier otro momento del festival hubieran roto con la dinámica del resto de grupos. (6.5)

Black Gallego: No es fácil abrir el festival en el escenario más pequeño y con poco público, pero los madrileños se encargaron de darnos una buena bienvenida al Fuzzville con su rock espacial, garagero y con querencias surferas. Un interesante cruce entre Hawkwind y Dick Dale para ir calentando el cuello y familiarizarnos con un recinto donde nos esperaba una jornada apasionante. (7)

The Hex Dispenders

hex

Mohorte: Primer gran grupo internacional de la noche y primer concierto en el Escenario Fuzville!!!, de ahora en adelante también conocido como Escenario Sauna. The Hex Dispenders se enfrentaron primero a un público escaso y, conforme avanzaron los minutos, a una audiencia de tamaño medio. Les faltó quizá el punto de atrevimiento juvenil que sí mostraron el resto de grupos. ¿Cuestión de edad? Difícil que se deba a esto, viendo lo que más tarde hicieron Las Pandoras. Quizá se deba a que su Punk de corte clásico y canónico palidezca a estas alturas en comparación con propuestas más excitantes. En cualquier caso, The Hex Dispenders sonaron bastante bien — y no sería la tónica común en este escenario — y bordaron su repertorio. (6)

Black Gallego: Primer grupo de la jornada en los que tenía depositados ciertas esperanzas dado el buen sabor de u trabajo en estudio y puedo decir que no decepcionó. Quizá sí que les faltó algo más de potencia a su propuesta tan de sota, caballo y rey — los Ramones siempre in memoriam — provocado quizá por ciertos problemas técnicos en unas de sus guitarras. De todos modos, estuvieron certeros y entretuvieron la mar de bien, tampoco les pedía mucho más y no tengo duda de que me lo dieron. (7.3)

Ferraia: Tres o cuatro acordes, un puñado de quintas y a noquear a los presentes. La de Hex Despensers fue una de esas actuaciones iniciales ideales para empezar un festival. Riffs efectivos, los Ramones en el retrovisor — incluso en el tono de voz — y a empezar la ceremonia con buen Punk, a pesar de que al final se hizo algo largo por la monotonía de los temas. (7.4)

Islas Marshall

Mohorte: Guitarra y batería. ¿Una fórmula quemada durante los últimos cinco años? No, cosas tan fantásticas nunca se agotan, perviven por los siglos de los siglos. Islas Marshall lo tienen clarísimo y lo trasladaron al Escenario Junk Party a las mil maravillas: un montón de tramos instrumentales poniendo al público del revés, un batería espectacular y canciones hipervitaminadas para sudar hasta la última gota. Fueron divertidísimos y, en lo que a mí respecta, una muy grata sorpresa. Me encandilaron tanto que, sumado al ligero retraso con el que empezaron, provocaron que me perdiera la primera canción del siguiente grupo. (7.5)

Ferraia: Islas Marshall representaron a la perfección la idiosincrasia del festival. Garage sucio, ritmos frenéticos y hostias en las primeras filas. Con el batería aporreando y el guitarrista dándole a la distorsión fue suficiente. (7.3)

Dead Ghosts

dead

Mohorte: Grupo que era uno de los principales motivos por los que el cartel del Fuzzville me parecía tan estupendo. Dead Ghosts, de gira por España estos días, llenaron hasta la bandera el Escenario Fuzzville!!!, y en consecuencia aumentaron varios grados la temperatura interna del festival. Consecuencia directa: una atmósfera idónea para disfrutar de las perlas melódicas, del Garage suave, de los canadienses. Estrenaron varias canciones — muy guays — y tocaron la mayor parte de grandes éxitos de su repertorio — aunque yo eché en falta algunas de mis favoritas — , y siempre se mostraron cercanos y bastante amenos durante su hora de actuación. ¿El sonido? Bastante mejorable. Dejaron a mitad ‘You Don’t Belong’ y tardaron varias canciones en adecuarse al sonido del escenario. En cualquier caso, un concierto estupendo, extremadamente placentero. (8)

Black Gallego: Pocas veces tenemos un consenso unánime en la sede de Hipersónica, pero no había dudas entre nosotros a la hora de hablar de Dead Ghosts como el plato más atractivo del cartel del Fuzville. Y mostraron sobre el escenario motivos más que suficientas para justificar tan alta valoración por nuestra parte. Da igual los problemas técnicos que les acechen, todo suena mucho mejor con Dead Ghosts con su gancho melódico, su adictivo garage y los dejes country en los que cada vez se les nota más cómodos. Dejaron caer buenas perlas y también un par de canciones nuevas que ya nos hacen babear por su próximo disco. (8.2)

Ferraia: Una de las actuaciones más esperadas por esta casa. Es difícil no caer enamorado y ayer se confirmó. Eso sí, después de ese “que alguien afine su puto instrumento” que soltó el guitarra solista. Melodía, alegría, bailes absolutos y muy buenas vibraciones, sobre todo gracias a los adictivos ritmos del bajo. Eso sí, faltaron algunos de los temas importantes como Roky Said, aunque entendemos que no la tocaran si no había Hammond. (7.7)

Allah-Las

Mohorte: Me preguntaba en su día por qué Allah-Las lograban tamaño éxito de ventas en Madrid cuando, a mi juicio, sus dos discos son cuanto menos descafeinados. Me respondieron anoche: porque todo lo que les falta en el estudio les sobra, en apariencia, sobre el escenario. Se da la paradoja de que ninguno de sus dos trabajos han logrado encandilarme de igual modo que sus canciones lo hicieron anoche. No sonaron todo lo bien que uno pudo desear, pero mostraron una profesionalidad encomiable, un sobrado dominio de recursos y un rodaje excelso. Resultado: canciones que se elevaban sobre el escenario un palmo por encima del suelo, en un ambiente celestial y delicioso, logrando el espíritu y el cuerpo que carecen en el LP. Y todo ello sin subir un segundo las revoluciones de su música. Lentos, excelsos. (8.5)

Ferraia: Parecía que íbamos de menos a más, y ellos fueron de lo mejor de la noche. Su garage apostólico fue toda una experiencia religiosa, como dice uno de los Grandes. Mediante los ritmos afilados y los punteos distorsionados del solista, fue una actuación realmente divertida. Más que sus discos; mucho poso sobre el escenario. (7.9)

Black Gallego: Me sumo a la opinión de que Allah-Las sonaban a grupo algo normalito y hasta prescindible en estudio, pero su exhibición en el escenario principal del Fuzzville fue, para mí, la gran sorpresa del festival. La magia que les falta en los discos la plasman sobre las tablas del escenario, amables juegos vocales con los que mover la cabeza con despreocupación y guitarras bastante deliciosas. Aun así, no salí tan convencido para rendirme sin remedio a ellos, como si pasa con mis compañeros, pero sería absurdo por mi parte negar la evidencia. Los californianos salieron a comerse el escenario y vaya si lo hicieron. (7.8)

Terrier

Mohorte: Después de la demostración de clase de Allah-Las, cualquier otra cosa palidecería. No les sucedió en exceso a Terrier, que sí sonaron ruidosos y alborotados, poco matizados, en el Escenario Junk Party — donde sonar bien resulta complicado, a tenor de lo visto ayer — . Importó poco, especialmente por la actitud del grupo, en plenitud y disfrutando del concierto. Da gusto asistir a una actuación donde los protagonistas principales, ellos, se lo pasan tan bien sobre el escenario. Eso fueron Terrier, todo sonrisas, pasión y alegría, transportando a todos los presentes allí donde sus canciones no llegaban. Bastó para pasarlo en grande. (7)

Ferraia: Uno de los momentos más divertidos del Escenario Junk Party. A pesar de que la sección vocal estaba un poco baja, su sección instrumental fue infalible. Además, con un guitarrista extra sobre el escenario. Tocaron alguno de los mejores temas de ‘Un cadáver en el mar’, como ‘Vedette’, y estrenaron un nuevo tema. Que sonaba muy bien por cierto, ya a la espera del nuevo. (7.5)

Black Gallego: Debo darle la razón a Mohorte con eso de que está bien ver a un grupo pasándoselo en grande mientras toca. No obstante, para mí no fue suficiente argumento para engancharme con la actuación de los madrileños, que tampoco me causan grandes pasiones con sus canciones en el estudio. En cierto modo, me sentí como en una fiesta a la que no estaba invitado, aunque tampoco creo que sea todo culpa del grupo que cumplió con su labor y, además, disfrutándolo a tope. (6.5)

The Pandoras

Mohorte: Única fecha en nuestro país, reunión de un grupo legendario del underground norteamericano veinte años después, la actuación de The Pandoras, como ya os contamos, era uno de los grandes alicientes de este Fuzzville 2015. Demostraron con creces por qué: barrieron al resto de compañeros de cartel. Simplemente compitieron a otro nivel. Se comieron el Escenario Fuzzville!!!, que se les quedó pequeño, y se ganaron al público con el primer acorde, tremendo, inmenso. Intercalaron sus píldoras Garage Rock — muy bien todas ellas — con sus desvaríos #caspita — también bien, en todo caso — y se marcaron incluso un bis, cuando nadie lo esperaba. Kim Shattuck es una estrella total y absoluta, gigante sobre el escenario, y The Pandoras, pese a todo, fueron un rodillo genial. Al final del día, lo suyo fue un abuso: mayores contra niños. Otra liga. (9)

Ferraia: Quizá el mejor tanto del festival, lo que se correspondió con la actuación. Kim Shattuck y sus gritos grunges demostraron que lo suyo es ser la frontwoman, ya sea en Pandoras o en The Muffs. Con sus gritos casi revienta los monitores y a base de guitarras potentes, más que en el estudio, dieron una lección de Rock ‘n Roll para todos los presentes. Carismáticas y salvajes . Tremendo. (8.3)

Black Gallego: No puedo decir que lo de The Pandoras fuera una sorpresa enorme para mí, me esperaba ya una estupenda actuación incluso sin su carismática líder Paula Pierce, pero lo de anoche superó por completo todas mis expectativas. Menuda actitud desplegaron, menudas ganas de pasarse por completo el festival y de conquistar a todos los presentes, que no fueron pocos, a base de guitarrazos, potencia certera y personalidad aplastante. Dieron toda una lección a todos los presentes de cómo hacer un conciertazo. Incluso aunque se les desconectara el teclado sabían salir al paso e improvisar. Y que enorme la actuación de Kim Shattuck, lo mejor del festival sin duda. No hicieron prisioneros, salieron a triunfar y vaya si lo hicieron. (9)

Useless Eaters

Mohorte: Juventud al poder. La noche y el día comparados con The Pandoras, de quienes salíamos encandilados. Useless Eaters congregaron a un puñado de muy jóvenes asistentes y decidieron no hacer prisioneros en el Escenario Junk Party: canciones crudas, repetitivas y turbias, pero aún verdes. Sin embargo, lejos de las filas principales el grupo se apagaba y sus canciones resultaban un remedo un tanto previsible y poco excitante de otros grupos contemporáneos. Quizá llegaron demasiado tarde, quizá no fue el momento — que sí el lugar — . Envidié mucho a todos aquellos que, a dos palmos del grupo, lograron conectar con ellos. Lo estaban pasando genial. (5.5)

Black Gallego: Está claro que tras la exhibición de The Pandoras cualquier cosa iba a parecer peor de lo que en realidad era, pero los californianos tampoco contaban con tantos argumentos para convencernos a algunos de que aquello era a lo que debíamos prestar atención. Su sonido es bastante genérico y tampoco son de los mejores en emplear trucos que la gran mayoría de grupos del género ya utiliza. Es innegable que le pusieron ganas y tuvieron algún momento puntual interesante, pero eso no siempre basta. (5.5)

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