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Galaxie 500 reeditados: Today, el mejor disco de guitarras de 1988

Hoy mismo se publican las reediciones de los discos de Galaxie 500, una excusa inmejorable para volver a sacarlos a la palestra. Siguen siendo un grupo minoritario, pero también es cierto que el culto no ha dejado de crecer con los años y que muchos grupos de los últimos años deben bastante a la corta carrera de Damon, Naomi y Dean Wareham bajo el emblema de este modelo de Ford.

Quizás el título de este post os resulte extraño, quizás estéis pensando en que ya se me está yendo la mano, que ya he tomado de nuevo el camino del exceso. Bueno, apelaré a un argumento de autoridad. En 1988, éste fue a juicio de Thurston Moore el mejor disco (y grupo) de guitarras. Ahí es nada: Moore es miembro de Sonic Youth y en 1988 ellos editaron Daydream Nation, considerada por muchos su obra cumbre.

Creo que pocos elogios pueden ser más superlativos y también pocos tan acertados. Porque en las nueve canciones de Today (diez contando el bonus de King Of Spain, cara b de su primer single; 13 más en su reedición) se reveló un misterio insondable que, sin embargo, nunca ha parado de brillar.

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Damon marcaba el ritmo con su batería cavernícolas, mecánica, escasa. Dean tocaba la guitarra como si fuera cinco personas diferentes a la vez, pero sin una sola pizca de virtuosismo. Y Naomi pulsaba las cuerdas de su bajo como un pintor impresionista, dejando que los huecos crearán el lienzo final.

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Eran ángeles y su primer disco es ya una cumbre celestial. Dos son las canciones que sirven de columna vertebral. Por un lado, ‘Tugboat’, melancolía punteada que había servido para que el trío debutara en single, era un chorro de eco sobre el corazón. Tres minutos y 54 segundos de encrespadas guitarras y un mensaje amoroso-sexual disfrazado de hastío:

No quiero quedarme en tu fiesta, no quiero hablar con tus amigos, no quiero votar a tu presidente, sólo quiero ser el capitán de tu remolcador.

Su patrón se repite también en la inicial ‘Flowers’, donde Wareham da toda una lección de cinismo: mientras la música parece la más bella ensoñación romántica (con su voz haciéndose grave y rebotando contra las paredes), el mensaje es desolador:

No puedo calmarte (…) No puedo estar allí cuando te duermas, no puedo entrar en tus sueños. (…) Parece que las cosas tienen que cambiar, porque, niña, eres una lunática

La otra canción-emblema es la recreación de un tema de Jonathan Richman, ‘Don´t Let Our Youth Go To Waste’. Ahí la banda se desborda: todos sus sonidos cristalinos, su psicodelia de baja fidelidad, su impericia y sus defectos, todo se une para crear un totem, la piedra filosofal del sonido Galaxie 500. Como si de un ‘The End’ (The Doors) recreado por la Velvet Underground se tratase.

‘Don´t Let Our Youth Go To Waste’ es una hermosa vuelta de tuerca a la juventud perdida y también mucho más que una simple versión. Cada momento de la canción previa de Richman cobra vida propia, con un solo final de guitarra que reverbera y crea un estándar de belleza. Muchos grupos se han fijado en él cuando se ha tratado de recrear paz y belleza.

Nor can I stand being out of your life / And I could bleed in sympathy with you / On those days / And I could drink up everything you have /Don’t let our youth go to waste

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No sólo eso, la reedición que hoy mismo publica Domino recopila, en su segundo cd, algunos temas que elevan la valía del disco. Esta zona deluxe se abre con ‘Cheese and Onions’, algo así como si Galaxie 500 hubieran retomado el testigo de ‘A Day In The Life’ justo en el momento en que todos los instrumentos suben en una montaña de ruido. Es una versión de los Rutles, pero cobra también marchamo propio, como esa ‘Them’ de guitarras ondulantes, la ‘Final Day’ de Young Marble Giants puesta en el altar del reverb o cualquiera de las canciones 13 canciones que forman parte de esta nueva edición, la tercera en la historia del disco.

Cierto que el segundo disco es sólo un Uncollected (recopilatorio de rarezas de la banda que se publicó primero en el box-set y luego en forma de disco individual) vendido junto a Today. Pero ponerse sibaritas sólo será necesario para quienes ya tengan muy trilladas estas canciones, machacadas una y otra vez. Porque hay algo claro: si Galaxie 500 te gustan, no será “sólo un poquito”. Aún a riesgo de sonar hiperbólico, pocas veces el adjetivo “precioso” ha sido tan fiel a su primer significado.

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