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Gazelle Twin — Unflesh

No son pocas las ramas en las que se puede dividir el amplio espectro que ofrece la convergencia entre el pop y la electrónica. De hecho, en los últimos años asistimos a todo tipo de propuestas, desde pequeños recursos prefabricados al servicio de artistas que venden millones de discos, al hype synth pop de cada año, a menudo sustentado por un ampuloso patrón que otorga, si se es lo suficientemente audaz, un jugoso éxito. Sin embargo, al margen de estas coordenadas existen proyectos bastante más elaborados e interesantes, con propuestas más abiertas que atraviesan varios estilos. Entre estas está la de Elizabeth Bernholz, más conocida como Gazelle Twin, que con su segundo álbum, Unflesh (Anti-Ghost Moon Ray, 2014) enriquece su estilo e incluso parece que pueda cubrir el hueco de importantes formaciones que han cesado la actividad recientemente.

Hace tres años veía la luz The Entire City (Anti-Ghost Moon Ray, 2011), el debut de Gazelle Twin. En él se adentraba en los pantanosos terrenos del art pop más experimental en un buen y prometedor arranque, pero en la segunda mitad el disco se diluía. Hoy, esa suerte de synth pop claustrofóbico, hilvana al fin todo el disco, inyectando tensión al oyente por su inquietante representación, a veces cercana al witch house, otras veces más cerca de postulados art pop, o incluso con amagos de industrial. Como decíamos, un álbum que fusila varios géneros y no se casa con ninguno. El único patrón que rige su música es un teclado oscuro y la catarsis que puede provocar en tu cabeza.

Un fascinante disco que llega a estas emociones convulsas precisamente porque allí donde su debut palidecía por falta de personalidad y poso, hoy estas son las características que lo vertebran durante las doce canciones. Un trabajo más espectacular, que a veces roza lo industrial cuando apuesta por los bombos de corpulento cuerpo en ‘Guts’, y que casi siempre tiene flotando sobre él un aura de witch house por la voz filtrada de Elizabeth, que parece haber grabado sus temas en un aquelarre. Sensaciones en absoluto involuntarias, viendo también los títulos del disco.

Allí donde su debut palidecía por falta de personalidad y poso, hoy estas son las características que lo vertebran durante las doce canciones

Ha sido mucho más ambiciosa y ni se le intuyen postulados más accesibles para llegar a mayor público; incomoda por momentos. Unflesh supera, por supuesto, muchas de las propuestas actuales -más conocidas- de synth oscuro como las de Holy Other u oOoOO. De hecho, a quien más recuerda, y a eso me refería con lo de el hueco que puede ocupar, es en general a Karin Dreijer. Tanto por Fever Ray, como por sobre todo The Knife. Principalmente por el tono vocal que tiene Elizabeth, muy similar al suyo, y por la propuesta del recientemente finiquitado proyecto sueco. Asimismo, se parece ¿casualmente? en indumentaria y la puesta en escena. Pero también es necesaria la comparación con respecto a los hermanos Dreijer por el engranaje sonoro, frío, detallista y medianamente oscuro. Por lo tanto, los seguidores del dúo van a encontrar aquí un disco más que interesante en el que visitar todas sus aristas, presentes en canciones como ‘Good Deaths’ o ‘I Feel Blood’.

7.4/10

Apostar a lo grande, por una propuesta más sobre cargada e histriónica le ha salido muy bien. Es más, Unflesh esconde uno de los temas más sorprendentes del año, ‘Anti Body’. Tiene ese ritmo martilleante casi industrial, esos vocales witch house que te susurran al oído, buscando tu esquizofrenia y, sobre todo, ese subidón de intensidad final en el que es necesario rendir pleitesía ante los sintes bien empleados. Un álbum del que no oiremos hablar mucho, tapado por las inmensas sombras que proyectan artistas de masas o mayor alcance internacional, y que sin embargo representa una chocante obra creativa en la que encontrar historias sobre eutanasia, alienación y otros temas poco comunes en el género. Deja sin aliento.

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