Querido Germán Coppini: te fuiste el día de Nochebuena, sin avisar, no pudimos despedirnos de ti, quizás era la única manera de evitar ese bullicio de medios de comunicación que tanto odiabas alrededor de tu persona. Te conocí en persona en Madrid, en el concierto del 30 Aniversario de Aviador Dro que se celebró en la Sala Joy Eslava. Allí te subiste a cantar con Los Obreros Especializados ‘Programa en espiral’ y fue muy emocionante. Te dije que era fan tuyo y que tus canciones habían marcado mi vida. Sonreíste y me diste las gracias. No sabía que jamás volvería a tener esa oportunidad que todo fan espera de un artista, pero ahora me apetece compartir con todos las canciones que han marcado mi vida. Tener un hermano en casa que te proveía de música a la que uno no tenía acceso era lo mejor que te podía pasar al haber una nula conexión con los compañeros de clase. Sin Internet, con unos pocos programas de radio que te surtían de las canciones de las bandas que te gustaban, solo quedaba la imaginación.

Purdey, del EP Ayudando a los enfermos (1982)

Siniestro Total fue la primera parada en aquella cinta TDK de 90 minutos en la que había un pupurri de nombres de los que jamás habías oído hablar pillados a volapié en Esto no es Hawai, el programa de Jesús Ordovás. Uno de aquellos temas de los de Vigo procedía de un EP, era ‘Purdey’ y lo firmaban Miguel Costas y Germán Coppini. Aquello era punk acelerado, casi inaudible, muy mal tocado y cantado por un tipo que parecía poseído. Había visto su foto en un Rock Espezial pero el shock que me produjo verlos hacer ese tema en directo en televisión, concretamente en el programa Musical Express que desde Barcelona conducía Ángel Casas, duró varios días, más que nada porque yo era un enano. Con el tiempo ‘Purdey’ sería recopilada en la reedición de 2002 de ¿Cuándo se come aquí?, primer álbum de Siniestro Total.

Ayatolah! (1982)

La primera versión de ‘Ayatollah!’, con esa grafía con ll, escrita por Julián Hernández, la encontramos abriendo el EP Ayudando a los enfermos. Cuatro temas grabados con tan mal sonido que Servando Carballar, de DRO, las acreditó como que procedían de un concierto en inexistente Club Botafumeiro de Vigo. Se trataba de un hit que hoy vemos como políticamente incorrecto pero entonces era una canción divertidísima en la que Germán Coppini se desgañitaba. Lo tuvieron en cuenta porque éste tema y ‘Matar jipis en las Cies’ los recuperaron en su primer elepé, ¿Cuándo se come aquí? El disco salió en noviembre de 1982 con una preciosa portada de los Hermanos Dalton de Óscar Mariné y Ayatolah!, ahora ya con una sola l, se convirtió en un tema estrella que Siniestro Total no dejó de tocar en directo porque si no lo hacían ser armaba una gorda. Siniestro Total ya eran superventas, agotando edición tras edición

Malos tiempos para la lírica, de su primer maxisingle (1983)

Germán Coppini abandonó Siniestro Total en abril de 1983 para enrolarse en Golpes Bajos, un grupo en el que estaba su compañero de Instituto Teo Cardalda, y que completaban Pablo Novoa y Luis García. Se presentaron al concurso de maquetas de Rock Espezial, que ganaron, y pronto grabarían su primera referencia, un maxi de 12” con portada de Ceesepe en el que iban dos de sus primeros y, a la postre, grandes hits: ‘No mires a los ojos de la gente’ y ‘Malos tiempos para la lírica’. Golpes Bajos hacían pop moderno, con arreglos funk, utilizando teclados y la voz tan personal de Germán Coppini. El título del tema hacía referencia a lo mal que estaban las cosas musicalmente hablando por entonces y así seguimos mucho justo treinta años después de su publicación por Nuevos Medios. Descubrí este tema en el programa de televisión la Edad de Oro, una actuación que sirvió de presentación estelar de Golpes Bajos en toda España y en la que también tocaron No mires a los ojos de la gente y la inédita hasta entonces Fiesta de los maniquíes. La presentadora Paloma Chamorro les entrevistó en este programa.

Cena recalentada, de A Santa Compaña (1984)

Su fichaje por Nuevos Medios, el sello de Mario Pacheco, iba viento en popa. Las 20.000 copias vendidas del maxisingle les prometían un futuro muy halagüeño. Este primer elepé llamado A Santa Compaña nos mostraba en la portada al grupo vestido por Francis Montesinos con ropa de abuela gallega. Había en este disco buenísimos temas con esa lírica tan especial y personal de Germán Coppini, sean ‘Hazme un nueve’, ‘Hansel y Gretel’, la alocada ‘Colecciono moscas’, ‘Fiesta de los maniquíes’ o ‘Cena recalentada’. Conservo el LP con su etiqueta de precio. 1.050 pesetas de entonces; sí, siempre la música estuvo cara. El vídeo de esta canción, cuya letra es muy pesimista y casi nihilista, lo descubrí en La Bola de Cristal, el programa favorito de los que estábamos en EGB.

Desconocido, de Devocionario (1985)

Parecía mentira que la carrera de Golpes Bajos tocara a su fin, pero el mini LP Devocionario fue su canto de cisne. Seguían siendo un cuarteto pero el dúo Cardalda-Coppini quizás pretendía convertirse en uno de los grandes grupos españoles: Loquillo y Los Trogloditas, Mecano, Gabinete Caligari…), pero no pudo ser. Se separaron sin hacer ruido, pero de este último disco me quedo con una canción delicadísima que no ha dejado de sonar en casa desde aquellos tiempos: ‘Desconocido’, cuyo vídeo también estrenaron en La Bola de Cristal.

Pepito, el Grillo, del maxi compartido con Nacho Cano (1986)

https://www.youtube.com/watch?v=2oebLPkRCQY

Tras la separación de Golpes Bajos Teo Cardalda se vende al pop comercial de Cómplices y Germán Coppini grabó un maxisingle con Nacho Cano. Se trata de un disco que incluía dos temas estrella: ‘Dame un chupito de amor’ y ‘Pepito, el Grillo’. Éste último tema, sobre el personaje del cuento infantil es una de las joyas del pop de los ochenta, lo escuchamos en Radio 3 y para mí fue una de las canciones nacionales de aquel año.

Alien divino, de El ladrón de Bagdag (1987)

Llegado este año, La Movida Madrileña en la que también estuvo inmerso Germán Coppini no era más que un fantasma. La ebullición de años anteriores se había acabado y muchos artistas y bandas de renombre luchaban por no caer en el olvido. A Germán Coppini le faltó en El ladrón de Bagdad y en el siguiente, Flechas negras (1989), dos singles superventas. No estaba hecha la miel para la boca del asno y canciones como ‘Despierta, escuela’’, Por una caperuza’ y mi favorita, ‘Alien divino’, no lograron el beneplácito del público.

Querido amigo, de Carabás (1996)

https://www.youtube.com/watch?v=QSU5D9mRX2w

Germán Coppini pareció dar la espalda en Carabás al pop que nos tenía acostumbrado. Ritmos latinos, músicos de jazz, el pianista Antonio Soteldo ‘Musiquita, instrumentos de viento-metal y una lírica por momentos surrealistas nos dicen que éste no es el Coppini que conocíamos. ¿O sí? Escuchando la letra de ‘Querido amigo’ reconocemos al Coppini ácido y socarrón de siempre. Carabás, un disco que a mí me resultó musicalmente en su momento espectacular.

Madrid salvaje, de Vivo (1998)

Germán Coppini seguía a su bola y a finales de 1997 se vio tentado por Teo Cardalda para volver a reunir a Golpes Bajos. Según contaba hace poco en una entrevista aquello fue un despropósito y fue en cierta manera engañado. Ni hubo fichaje por una multinacional, ni estuvieron en la reunión Pablo Novoa y Luis García, y los invitados que él hubiera elegido, Rosendo y Santiago Auserón, al final no entraron. Una pena porque la película dirigida por Juanma Bajo Ulloa es una auténtica pasada y el CD que se publicó, un falso directo en estudio que es imprescindible en la discografía de Golpes Bajos y que resucitó todo los buenos recuerdos del grupo vigués. Entre los temas inéditos de Vivo está ‘Madrid salvaje’, un certero fotograma de la ciudad y del país, que quince años después no ha variado.

No mires a los ojos de la gente (Sinfónico), La Edad de Oro del Pop Español

En 2006 Germán Coppini se junto en el Teatro Monumental de Madrid junto a miembros de Nacha Pop, Los Secretos, La Frontera, Glutamato Ye-yé y Mamá para, acompañados de la Orquesta Sinfónica de RTVE, interpertrar algunos de sus grandes éxitos. El cantante hizo ese jitazo llamado ‘No mires a los ojos de la gente’ y ‘Malos tiempos para la lírica’. El resultado no puede ser más espectacular.

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